Un viaje por Boyacá les permite a los turistas adentrarse en la esencia histórica y natural de Colombia, donde pueblos coloniales como Villa de Leyva y Tunja conservan su encanto entre calles empedradas y plazas llenas de tradición.
Es un destino que destaca por sus paisajes andinos, en donde los viajeros tienen la posibilidad de visitar el impresionante Lago de Tota y sus páramos, que ofrecen tranquilidad, naturaleza y experiencias que combinan cultura, historia y belleza natural en un solo destino.

Este departamento es una buena opción si se piensa salir en Semana Santa y además si los viajeros disfrutan del turismo religioso, pues hay destinos especiales para vivir una experiencia diferente desde la fe, y uno de ellos es Sáchica.
Situado a solo 20 minutos de Villa de Leyva, en este pueblo se vive una gran tradición y es la celebración de la Semana Mayor en vivo. Se le conoce como la Jerusalén de Colombia y destaca por su bella arquitectura, junto con la cultura y el fervor religioso de la gente.

De acuerdo con el Sistema de Información Turística de Boyacá (Situr), en sus calles adoquinadas se concentra un aura de calma y espiritualidad, por lo que es un buen destino para vivir estos días religiosos.
Información de la Alcaldía indica que la Semana Santa en vivo es una tradición que une fe, cultura y talento local en una puesta en escena que revive los momentos más significativos de la pasión, muerte y resurrección de Jesús.

En cada calle, en cada escenario y en cada corazón de sus habitantes se siente el compromiso y la devoción que han convertido a Sáchica en un referente nacional durante esta época especial.
Sitios de interés
Quien llega hasta Sáchica para vivir la Semana Mayor puede conocer atractivos que brindan una experiencia especial. En el parque principal, como una muestra de esa mixtura cultural y religiosa que ha recorrido la historia, se encuentra una escultura de la luna y una cruz construida en piedra en el siglo XVII, dos ejemplos del patrimonio arquitectónico, religioso y cultural.

A esto se suman atractivos como el olivar de Sáchica, plantado en el siglo XVII; el Conjunto del Templo Doctrinero, la Cruz Atrial y la Piedra del Castigo de Sáchica, los petroglifos y pinturas rupestres y el sendero de peregrinación del Monte Calvario, así como el pozo termal en la vía a Villa de Leyva.
En este destino se aprecian paisajes únicos boyacenses, gastronomía típica de la región, artesanías y emprendimientos locales, todo acompañado de la calidez y hospitalidad de su gente.
En este pueblo sus habitantes celebran el Festival de Música Sacra, la representación en vivo de la Semana Santa, la Danza de la Chicha y el Reinado de la Cebolla.
