A solo una hora de Medellín se encuentra uno de los destinos más encantadores para visitar en Antioquia. Ubicado entre Rionegro y La Ceja está El Carmen de Viboral, un pueblito con colores, lleno de lindas cerámicas elaboradas por las manos de sus habitantes y con mucho que mostrar en materia turística.

Se le conoce como la ‘cuna de la cerámica artesanal’, pues allí se elaboran piezas con gran entrega y amor, gracias a lo cual su trabajo ha logrado el distintivo de producto de origen.
Sin embargo, ir a este lindo destino no es solo para apreciar y comprar esas hermosas cerámicas, pues en aquel lugar de alfareros hay diversidad de atractivos y actividades para todos los gustos, según la plataforma Antioquia es Mágica.
Uno de los planes imperdibles es admirar la belleza de su centro urbano, en donde los viajeros se encuentran con algunas particularidades que llaman mucho la atención. Por ejemplo, al igual que sucede en Guatapé, que es conocido como el pueblo de los zócalos, en Carmen de Viboral también hay fachadas que exhiben estas lindas y coloridas figuras.

Estas particulares decoraciones de cerámica se aprecian en los exteriores de las residencias de la Calle de la Cerámica y la Calle de las Arcillas, reconocidas como de las más importantes y llamativas del pueblo.
Otro lugar muy especial para los turistas es el Paseo del Ángel, un angosto callejón comercial cubierto por sombrillas de colores, que al final cuenta con un hermoso mural de cerámica, que se refleja en una figura de dos alas en las que los visitantes acostumbran tomarse fotografías para llevarse de recuerdo.

Otros encantos imperdibles
En un recorrido por este pueblo del oriente antioqueño no se puede dejar de lado el parque Simón Bolívar, un sitio de encuentro rodeado de construcciones antiguas, donde los viajeros también pueden encontrar puntos gastronómicos para deleitar el paladar.

Allí mismo, se pueden observar estructuras arquitectónicas importantes como El Obelisco, un conmemorativo de los 200 años de la vida municipal, inspirado en los trabajadores de la cerámica como arte insignia y tradicional de los carmelitanos.
Otro lugar para visitar en el casco urbano es el Parque Lineal El Pórtico. Se dice que este espacio destaca por su arquitectura, que es en media luna, y en el centro sobresale una rueda de molino elaborada en hierro, mientras que a su alrededor se muestran vajillas locales.
Adicionalmente, quienes quieren tener un contacto real con lo que ha sido la historia artesanal de este pueblo pueden pasar por la vereda La Chapa y visitar la Locería Júpiter.

Según Antioquia es Mágica, hacer un recorrido por los hornos y las chimeneas que están aún en pie, como si estuvieran resistiéndose a desaparecer, permite conectarse con la historia de la tradición cerámica y entender por qué ha sido el eje del desarrollo de este municipio.

Encantos naturales
En cuanto a la oferta natural, en este municipio nace el río Melcocho, un canal de agua cristalina y esmeralda, perfecto para refrescarse o simplemente sentarse en su orilla a disfrutar del concierto natural que ofrece.
Así mismo, está la cascada El Picacho, una caída de agua de unos 13 metros de altura del río Cocorná. Sus aguas son casi cristalinas, transparentes y frías, donde es posible darse un baño o solo admirar la belleza de este fenómeno natural.
