Los páramos se han convertido en ecosistemas clave en el territorio colombiano, gracias a que almacenan y producen gran cantidad de agua, abasteciendo a millones de personas y ayudando a mantener los ríos y lagunas.

Además, albergan especies de plantas y animales que no se encuentran en otros lugares y contribuyen a regular el clima y capturar carbono. Con estas características y dado que se han convertido en una buena opción para hacer turismo de naturaleza, uno de esos lugares en Colombia es considerado como uno de los más lindos del mundo, de acuerdo con el Sistema de Información Turística de Boyacá (Situr).
Se encuentra en Boyacá y lo comparan con las Highlands de Escocia, un escenario que encanta con sus montañas, valles, lagos y paisajes verdes cubiertos de niebla. Se trata del Páramo de Ocetá, ubicado en el municipio de Monguí, el cual sorprende por la riqueza de sus paisajes, en los que predominan los frailejones, musgos, líquenes y otras especies propias de la alta montaña.

Se dice que la comparación se da principalmente por la combinación de montañas onduladas, extensas praderas, neblina y un paisaje de apariencia agreste y poco intervenida. La presencia de frailejones, formaciones rocosas y senderos que atraviesan el páramo le da, además, una atmósfera particular que puede recordar a los paisajes rurales y montañosos escoceses.
La comparación se entiende especialmente cuando la neblina cubre las montañas y los valles. Sin embargo, es importante tener claro que se trata de ecosistemas diferentes, pues la similitud es principalmente visual y paisajística, pero no ecológica.

¿Qué hacer en el Páramo de Ocetá?
Para conocer Ocetá es necesario realizar una caminata de aproximadamente tres a cuatro horas desde el casco urbano de Monguí, reconocido como Pueblo Patrimonio de Colombia.
Durante el recorrido, los visitantes atraviesan extensos paisajes de páramo que funcionan como verdaderos reservorios naturales de agua y están cubiertos por frailejones de tonalidades blancas, amarillas y plateadas.

Uno de los puntos más llamativos es la Ciudad de Piedra, descrita por Colparques como un laberinto natural de unos 100 metros de extensión, formado por el movimiento de enormes rocas que dieron origen a paredes de hasta 15 metros de altura, cubiertas de musgos y pequeños jardines naturales.
El recorrido también permite apreciar las particulares capas geológicas de sus montañas y, desde las partes altas, contemplar la Laguna Negra y el pico conocido como El Barco, llamado así por el explorador Andrés Hurtado García debido a su silueta semejante a la de una embarcación.

Para quienes disfrutan del senderismo y la aventura, el camino ofrece además cascadas, manantiales y la posibilidad de encontrarse con especies como venados de cola blanca y cóndores. Debido a las condiciones climáticas, las autoridades locales recomiendan llevar con ropa apropiada para el páramo, impermeable, chaqueta, alimentación e hidratación suficientes para la jornada.
