Colombia se ha consolidado como un destino imperdible por su riqueza natural, gastronómica, cultural e histórica. Aquí es posible encontrar playas en el mar Caribe y el océano Pacífico, montañas andinas, selvas amazónicas y extensas llanuras, que llaman a vivir experiencias únicas.

Además, ciudades como Bogotá, Medellín y Cartagena ofrecen una combinación de historia, modernidad, platos típicos y vida cultural que resultan imperdibles; sin dejar de lado una amplia oferta de pueblos que encantan no solo por su belleza arquitectónica, sino con sus bellos paisajes y la calidez de su gente.
En esa larga lista de posibilidades para conocer hay tres pueblos que parecen sacados de un cuento y que es obligado visitarlos al menos una vez en la vida. Sus atractivos son múltiples y pueden conocerse en familia, con amigos e incluso quienes se aventuran a vivir la experiencia solos. Estos destinos son: Barichara, Guatapé y Salento.

Barichara, el más lindo
Para muchos viajeros y turistas, este pueblo santandereano es el más lindo de Colombia. Fundado en 1705, según información de la Red de Pueblos Patrimonio de Colombia, allí destaca su estilo colonial de calles empedradas y colores blancos en sus construcciones que se mezclan con verde, azul y amarillo y con puertas y ventanas de madera.

Su Centro Histórico fue declarado Monumento Nacional desde 1975, hoy Bien de Interés Cultural (BIC) y es un poblado rodeado de lindos encantos naturales que enamoran a quienes disfrutar de caminar, vivir en un ambiente tranquilo y disfrutar de las cosas sencillas que da la vida.
Además de recorrer sus calles, en Barichara se puede ir al puente grande reconocido por ser uno de los puentes de calicanto más importantes del país, con una construcción de tipo colonial y similitud a la del Puente de Boyacá y conocer el camino de Guane, construido por nativos guanes y declarado Monumento Nacional en 1988.

Guatapé, el más colorido
Este pueblo antioqueño es reconocido como uno de los más coloridos de Colombia. Se dice que Guatapé es realismo mágico, pues es un pueblo en la montaña con un pedazo de mar en el corazón, según Turismo Antioquia Travel.
Ubicado a 81 kilómetros de Medellín, es uno de los destinos preferidos por los turistas que visitan Antioquia, ya que cuenta con dos grandes atractivos: el embalse que lleva su nombre y también los muy conocidos zócalos que caracterizan las construcciones.

El embalse de Guatapé atrae a miles de viajeros que llegan para apreciar su belleza y otros que se animan a subir los más de 700 escalones de la Piedra del Peñol. También llama la atención la estética tradicional y los colores vivos le dan una personalidad especial al municipio. Las casas cuentan con obras de arte llamadas zócalos, en los que se dibujan, esculpen, tallan y pintan figuras geométricas, siluetas y momentos que hablan de la idiosincrasia antioqueña.

Salento, el imperdible en el Eje Cafetero
Para quien va al Eje Cafetero, visitar este pueblo es un plan obligado. Recorrer el parque principal donde se encuentra la Alcaldía, el templo de Nuestra Señora del Carmen, numerosos restaurantes, almacenes y cafés es una de las actividades que todo viajero debe realizar.
La plaza del pueblo está adornada por numerosas bancas y jardines que acompañan en el centro a una estatua de Simón Bolívar. Los “yipaos”, tradicionales vehículos de la región aparecen en las calles llenos de mercado, flores y acarreos, en un espectáculo imperdible.

La calle real es una de las más llamativas y lleva desde la Plaza de Bolívar hasta el Cerro Alto de la Cruz. Al final, se alza una escalera, cuyo final ofrece una de las mejores vistas de la región.
A esto se suma el Valle del Cocora, imperdible destino perfecto para los amantes de la naturaleza.
