La Comisión Europea ha informado este martes de un acuerdo para retirar el arancel del 20,7 % que asumía hasta ahora Seat por la importación del modelo Cupra Tavascan que produce en China, después de que la marca haya aceptado fijar un precio mínimo para la venta del vehículo en la Unión Europea suficiente para no dañar a la industria europea.


Además de establecer un precio mínimo para la exportación, el acuerdo entre las partes implica limitar el volumen de las importaciones, aunque Bruselas no ha informado por razones de confidencialidad ni del precio fijado ni de los contingentes a los que está sujeta la exención de arancel.
En todo caso, los servicios comunitarios han precisado que el acuerdo ha sido aceptado tanto por la filial de Volkswagen en Anhui (China) como por su socio en Europa, la planta de Seat en Martorell.
El precio fijado es el resultado de una investigación que mostró que el techo propuesto por Volkswagen “para este modelo específico no será dañino para la industria de la Unión Europea”.
El fabricante asume, además, el compromiso de invertir en proyectos relevantes en el sector del auto eléctrico en la Unión Europea, “con hitos claramente definidos” y que apoye la estrategia industrial e incentive el cumplimiento de los objetivos de la transición climática.
Desde octubre de 2024, la UE impone aranceles de hasta el 35,3% a todos los vehículos eléctricos fabricados en China que se exportan al mercado comunitario y, en este contexto, Seat está pagando un cargo adicional del 20,7%, además del arancel existente del 10% sobre su Cupra Tavascan.
Europa planea cambios a la restricción de carros con motores a combustión
A finales de diciembre, la Comisión Europea propuso retirar el veto total a la comercialización de vehículos de combustión a partir de 2035 y permitir, en su lugar, una producción “limitada” de este tipo de automóviles hasta alcanzar un 10% de las emisiones de CO₂ permitidas en 2021; una propuesta que atiende a la relajación de las normas pedida por parte de la industria y Alemania, pero desoye la llamada de España y Francia a mantener los objetivos pactados.


La oferta de Bruselas es un primer paso que debe ser aún negociado entre el Consejo y el Parlamento Europeo para ser adoptada en su forma definitiva y, según recalcan fuentes comunitarias, en todo caso ese margen deberá ser “compensado completamente” por los propios fabricantes con “créditos” obtenidos a partir del uso del llamado “acero verde” producido en la UE o de biocombustibles.
El Ejecutivo comunitario insiste en que se trata de una flexibilidad que no cuestiona el objetivo último de alcanzar la neutralidad climática a más tardar en 2050, por lo que los fabricantes deberán cumplir aún en 2035 un objetivo de reducción del 90 % de las emisiones vinculadas a los vehículos de combustión.
De este modo, argumenta Bruselas, el margen del 10 % permitirá que, junto a la producción de vehículos eléctricos y de hidrógeno, sigan teniendo “papel importante” otros modelos como los híbridos enchufables, los vehículos con extensores de autonomía, los híbridos suaves y los vehículos con motor de combustión interna, como pedía la industria.
La supresión de la prohibición total en 2035 forma parte de un paquete más amplio de apoyo al automóvil que el vicepresidente de Prosperidad y Estrategia Industrial, el liberal Stéphane Séjourné, ha definido como un “salvavidas” para el sector en la Unión Europea.
También prevé flexibilidades para las camionetas (con una trayectoria revisada y un nuevo objetivo para 2030) y para los camiones, ha explicado el vicepresidente comunitario.
“Usamos todos los recursos a nuestro alcance: simplificación, flexibilidad, preferencia europea, apoyo específico e innovación”, ha destacado Séjourné, para quien el plan permitirá “restaurar el liderazgo” de la industria europea y liderar al mismo tiempo la transición climática global.
Otra de las medidas es la creación de una categoría específica de autos eléctricos pequeños y asequibles de producción europea, que se beneficiarán de una flexibilización de las normas y facilidades regulatorias.


El comisario económico, Valdis Dombrovskis, por su parte, ha avisado de que el sector automovilístico europeo está en una “encrucijada” y ha pedido actuar con celeridad para que esta industria sea “parte integral del futuro industrial de Europa, y no sólo parte de su patrimonio”.
