Son muy pocos los usuarios de plataformas de transporte que usan sus propios cascos cuando viajan en una moto; sin embargo, un estudio de la Universidad Manuela Beltrán revela los riesgos a los que se están exponiendo la mayoría de usuarios que usan estos cascos compartidos; no obstante, también especifica cómo contrarrestarlos.

Estudio realizado en Colombia
La investigación, realizada por la Universidad Manuela Beltrán (UMB), analizó 32 cascos utilizados en plataformas de transporte, de los cuales encontraron que el 100 % de las muestras presentaba algún tipo de microorganismo, entre ellos bacterias aerobias, coliformes, hongos y levaduras.
Este hallazgo per se ya alarma a los usuarios de estas plataformas que día a día utilizan el servicio para movilizarse, pero, como si no fuera suficiente, los investigadores destacan uno de los hallazgos más asqueantes, pues detectaron una bacteria que suele estar asociada con contaminación fecal.
Se trata de la Escherichia coli (E. coli), una bacteria que, dependiendo de la cepa y de las condiciones de la persona expuesta, puede causar enfermedades gastrointestinales.

Aun así, es importante precisar que los investigadores aclararon que la presencia de estos microorganismos no significa que una persona vaya a enfermarse automáticamente, pero sí evidencia la importancia de fortalecer los protocolos de limpieza y desinfección de estos elementos de protección.
Entonces, ¿qué hay que hacer?
Aunque el contexto puede ser muy alarmante, si la pregunta es: ¿se deben dejar de usar esos cascos?, la respuesta directa de la investigación es no, comprendiendo la importancia de este elemento para cuidar la vida de los usuarios en caso de accidentes.
En esta medida, los usuarios deben buscar alternativas diferentes que pueden disminuir el riesgo de exposición a microorganismos, entre las que destacan:
- Utilizar una cofia desechable o un pañuelo limpio que sirva como barrera entre la cabeza y el interior del casco.
- Verificar que el acolchado no esté húmedo.
- Evitar compartir elementos personales como gorros o pasamontañas.
- Lavarse las manos una vez finalice el recorrido.

No obstante, el estudio también hace un llamado a los conductores, quienes tienen la primera oportunidad de atacar esta problemática implementando procesos periódicos de limpieza y desinfección de los cascos para reducir la acumulación de bacterias y hongos.
Un llamado a la higiene, no al miedo
El estudio abre un debate sobre las condiciones sanitarias de los elementos compartidos en los servicios de transporte, pero sus autores insisten en que los resultados deben interpretarse con prudencia.
La presencia de microorganismos no implica, por sí sola, que exista un riesgo inminente para todos los usuarios. Factores como el estado del sistema inmunológico de cada persona, el tipo de bacteria encontrada y el tiempo de exposición también influyen en la posibilidad de desarrollar una enfermedad.
