Los perros, conocidos por su lealtad y habilidad para establecer fuertes vínculos emocionales con las personas, cuentan con diversas maneras de comunicar lo que sienten. Una de ellas y, quizá la más inquietante para sus dueños, es el llanto.
Por esta razón, muchos buscan comprender cada una de sus expresiones y actitudes, determinar si se trata de algo normal y saber cómo reaccionar para evitar que esta conducta se repita de manera constante.

Ante esta búsqueda, el veterinario Enzo Roubaud, explicó en diálogo con La Vanguardia, que el llanto cuando los perros se quedan solos, lejos de ser un simple capricho o señal de exceso de consentimiento, puede evidenciar síntomas de ansiedad por separación.
“Esto es un mito. El síndrome de ansiedad por separación tiene múltiples causas y no es por cómo lo criaste. Pensar eso es simplista y castigador”, señala el experto.
Estos síntomas surgen cuando el perro percibe la ausencia del dueño como una amenaza, por lo que tiene una explicación emocional profunda y estrechamente relacionada con el vínculo que tiene con su amo.
Según la American Veterinary Medical Association (AVMA), citada por el medio argentino TN, los gemidos y llantos al momento de la separación son una forma de comunicación emocional directa con sus cuidadores.
En este contexto, otros expertos como la Dra. Karen Overall y el Dr. Nicholas Dodman explican que esto refleja un apego fuerte, miedo o inseguridad, no capricho ni malcriadez.
Además, indican que otros factores que influyen en esta conducta es el estrés prenatal en la madre, falta de socialización en cachorros o cambios en rutinas como mudanzas.

Las secuelas de la pandemia en los perros
De acuerdo con Roubaud, un concepto que se ha popularizado en su área son los llamados perros pandemia, caninos que pasaron sus primeros meses de vida encerrados en casa con sus dueños por la crisis del covid-19.
Tal como sucedió con las personas, después de esta crisis sanitaria, muchas mascotas enfrentaron el cambio de rutina pasando de estar todo el día con sus amos a quedarse completamente solos durante el día.
La adaptación de estas rutinas para ellos puede ser mucho más compleja, más aún cuando nacieron apenas empezó la pandemia y estuvieron todo este tiempo en casa acompañados.
No obstante, si se trata de un comportamiento que se presentaba incluso antes de la pandemia, o después de esta en un cachorro, puede ser consecuencia de factores prenatales que influyen en su temperamento.

Es decir, si la madre de este cachorro vivió episodios de estrés durante el embarazo, sobre todo en el último tercio de la gestación, lo más probable es que esas sensaciones sean heredadas de manera transplacentaria.
“No han llegado al mundo y su sistema nervioso ya está recibiendo descargas altas de cortisol (hormona del estrés)”, detalla el experto.
