Actualmente, los refugios animales han hecho de las redes sociales la mejor herramienta para dar a conocer las historias de las mascotas rescatadas y facilitarles la oportunidad de encontrar un hogar seguro, donde puedan disfrutar de una mejor calidad de vida.
Entre las múltiples historias que circulan en las plataformas digitales, la de Kulek logró tocar el corazón de varios usuarios. Tras pasar dos años en un refugio y cargar con cicatrices tanto físicas como emocionales, su proceso fue compartido en redes hasta que encontró un hogar donde comenzó una nueva etapa.

Patrycja, quien decidió adoptarlo en Polonia, no conocía con exactitud la historia que marcó los primeros años de vida del canino. Sin embargo, las cicatrices visibles en su rostro y el hecho de haber sido encontrado vagando solo por un pueblo son una muestra clara de un pasado difícil.
Pese a esas huellas del abandono, Kulek pasó a convertirse en un “perro arcoíris”, un término que se ha popularizado en redes sociales para describir a la mascota que llega a la vida de alguien después de la pérdida dolorosa de un amigo de cuatro patas anterior y muy querido.
Según su dueña, la decisión de adoptar a este perrito surgió después de que la familia perdiera a su anterior mascota, un golden retriever que falleció por causas naturales debido a la edad. Después de atravesar el duelo, comprendieron que no concebían su vida sin un perro.
@kulekthefoodie That smile says it all! Kulek is the happiest boy in Poland and we are the happiest to have him. 🐶 Adopt, don't shop! 🧸 #seniordog #rescuedog #dogtok #adopcjapsa #KulekTheFoodie
♬ The Cuppycake Song - Amy Castle
Aunque en un principio consideraron adoptar otro cachorro de la misma raza, luego de reflexionar sobre la realidad que enfrentan muchos animales mayores en los refugios, decidieron dar un paso diferente y adoptar a Kulek, brindando una oportunidad a un perro senior conscientes de que los animales mayores suelen tener menos posibilidades de encontrar un hogar.
El antes y después de Kulek
De acuerdo con su dueña, su primer encuentro no fue fácil. En el paseo inicial, el perro jalaba con insistencia la correa y parecía distraído, sin prestar mayor atención a lo que le indicaban. Sin embargo, la dinámica cambió cuando se trasladaron a un parque dispuesto por el refugio.
Allí, tras recibir algunos premios y contar con un espacio más tranquilo, el animal comenzó a relajarse y, en cuestión de minutos, su actitud dio un giro inesperado: se mostró afectuoso, apoyó la cabeza en el regazo de quienes serían su nuevo refugio y permitió que surgiera una conexión espontánea y sincera.

Ese gesto fue determinante para su adopción, pues bastaron apenas quince minutos para tomar la decisión. Después de esto, se ha adaptado por completo a su nuevo hogar.
Su actividad preferida es comer, muestra con alegría Patrycja. Además, indica que disfruta especialmente los juguetes interactivos con premios, así como las caricias y los paseos por el bosque, donde puede olfatear con libertad, convirtiéndose en una fuente constante de alegría en la familia.










