La familia Rojas González tiene una sentencia de muerte en Bogotá. Tres hermanos, dos primos y un sobrino fueron atacados por sicarios y solo el último se salvó milagrosamente. La advertencia de un asesino rondándolos, la denuncia y el grito de ayuda estaban desde 2023 en poder de la Fiscalía, que nunca actuó.

En abril de este año circuló el video de un delincuente, con detención domiciliaria y orden de captura pendiente, tendido en el piso al recibir un disparo de quien iba a ser su víctima. Las imágenes se hicieron virales y la historia detrás de este caso reveló una masacre contra miembros de una familia de carniceros en las calles de la capital.

La tragedia arrancó con una supuesta llamada extorsiva en 2023 a Mauricio Rojas González, socio fundador de una cadena de carnicerías en Bogotá. Rojas no cedió a los chantajes y le hicieron un atentado en julio de ese mismo año del cual se salvó, pero quedó en cuidados intensivos por más de seis meses.

La historia de la familia Rojas González está marcada por atentados, homicidios y testigos asesinados. Los familiares aseguran que las advertencias fueron ignoradas. Foto: SUMINISTRADA-SEMANA

Su hermano Carlos, que nunca había recibido amenazas o llamadas extorsivas, fue víctima de un atentado tres meses después. Lo asesinaron en su negocio. Las imágenes de las cámaras de seguridad captaron en detalle cuando un sicario llegó al establecimiento y le disparó frente a los clientes.

Exactamente un año después, Mauricio, recuperado del primer atentado, salía del sector de Corabastos y, cuando se subía a un vehículo, sicarios en moto dispararon en varias ocasiones y lo asesinaron. Para las víctimas es claro que el móvil de los dos homicidios no estaba relacionado con extorsiones.

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“Es evidente que las muertes de Carlos y Mauricio no son consecuencia de las extorsiones, pues realizaban la misma actividad comercial, pero en diferentes locales. Es más, los establecimientos de comercio quedaban a extremos de la ciudad y no tenían ni siquiera la misma razón social”, señalaron fuentes del proceso.

Para ese momento eran tres las investigaciones que, de manera insólita, se adelantaban de forma separada en la Fiscalía: el primer atentado y posterior homicidio de Mauricio, y el asesinato de Carlos. Tres procesos que indicaban una amenaza directa contra el hermano que quedaba: José Víctor Rojas o Joselito, como le decían sus amigos.

El primer crimen ocurrió en 2023. Desde entonces, cinco homicidios más fueron reportados en la misma familia y un atentado, que se frustró. Foto: SUMINISTRADAS A SEMANA API

Las víctimas le advirtieron de manera repetida a la Fiscalía la necesidad de priorizar la investigación, unir los procesos y proteger a quienes fueron sentenciados a muerte. A través de correos y memoriales le insistieron a la propia fiscal Luz Adriana Camargo del riesgo que corrían, la amenaza que los perseguía y cómo la muerte los alcanzó.

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“Nuestra preocupación es que los procesos de la Unidad de Vida no han avanzado y en realidad tememos por la vida de los otros hermanos. El proceso que se encuentra más adelantado es el que está en la Fiscalía 191 Seccional, pues el anterior despacho fiscal ya había recopilado sendos medios probatorios, pero ahora, luego de las modificaciones que sufrió la Unidad de Vida, el proceso se encuentra totalmente estancado”, afirmaron las víctimas en sus comunicados a la Fiscalía.

La respuesta del ente acusador fue contundente, demoledora y preocupante ante la masacre que está viviendo la familia: “No se dará trámite a una nueva solicitud”, respecto de una variación de la asignación y tras la advertencia de las víctimas de que pasados tres años no se conocieron resultados de la investigación.

La familia ha tenido que enfrentar varias tragedias. Foto: SUMINISTRADA-SEMANA

Esa negativa de la Fiscalía tuvo una consecuencia. La semana pasada fue asesinado Joselito, el tercer hermano de la familia Rojas González, al frente de su negocio en la localidad de Suba.

Joselito sabía que su nombre estaba en el listado de víctimas y pidió a la Fiscalía priorizar su caso. Lo mataron de la misma forma que a sus dos hermanos: sicarios, a plena luz del día, le dispararon a quemarropa.

La familia tuvo que enfrentar tres tragedias: Mauricio, Carlos y Joselito fueron asesinados, a pesar de las solicitudes que hicieron a la Fiscalía para priorizar las investigaciones. Tres funerales en un proceso que dejó más muertos y una hipótesis criminal dentro de la propia familia.

Sicarios acabaron con la vida de tres hermanos de una misma familia en Bogotá. Las víctimas habían alertado reiteradamente sobre el riesgo que corrían y pedían protección. Foto: SUMINISTRADA-SEMANA

Sin testigos

Mientras la investigación, según las víctimas, quedó “estancada” en un despacho de la Fiscalía, las hipótesis que surgieron apuntan a un enemigo interno en la familia, que busca el control de la cadena de carnicerías. Se descartó la idea inicial de que los crímenes ocurrieron por no ceder ante las extorsiones.

Las supuestas llamadas de grupos criminales con exigencias de dinero no se repitieron, pero los homicidios sí. Incluso, en las primeras averiguaciones de la Fiscalía, quienes aparecieron como testigos fueron asesinados.

Lo que comenzó con una presunta extorsión terminó en una serie de asesinatos que golpeó a una familia de comerciantes en Bogotá y que aún permanece en la impunidad. Foto: SUMINISTRADA-SEMANA

Un hombre de nacionalidad venezolana que, según fuentes del proceso, sostuvo una relación sentimental con una integrante de la familia estaba en el listado de sospechosos. El problema es que, luego de rendir una diligencia de interrogatorio, lo asesinaron; un testigo y sospechoso que borraron del expediente.

“Un exempleado de Carlos, de nombre Kevin Rojas, ciudadano de nacionalidad venezolana que había dejado de trabajar con Carlos por tener problemas personales. Por lo anterior, Kevin volvió a los negocios de Carlos en calidad de patrono, pero sorpresivamente en noviembre de 2025 fue asesinado mediante sicariato”, reseña un documento que conoció SEMANA.

Meses después del asesinato de Carlos, en septiembre de 2023, un primo lejano de los hermanos Rojas González fue asesinado en las mismas circunstancias. Fuentes del proceso sostuvieron que estaba por convertirse en testigo del caso, pero, antes de que alcanzara a declarar, un sicario lo mató.

Este supuesto testigo tenía un hermano que, al parecer, contaba con la misma información. Con él se repitió la historia que la Fiscalía ha dejado pasar con total impunidad. Al salir del funeral fue baleado. Le aplicaron la misma dosis asesina que a su hermano y sus primos.

La Fiscalía recibió múltiples solicitudes para priorizar el caso de la familia Rojas González, pero los ataques continuaron. La masacre ya deja seis víctimas. Foto: SUMINISTRADA-SEMANA

Así, tres presuntos testigos de la masacre inicial contra los hermanos Rojas González fueron igualmente sepultados, dejando la hipótesis de las extorsiones, de nuevo, sin sustento probatorio.

“Es de recalcar que considero que las extorsiones son distractores, pues en realidad alguien muy cercano a la familia es quien está detrás de esto. Pareciera que es para apropiarse de bienes y distraer a las autoridades, pues no existe razón alguna para conectar las extorsiones recibidas por Mauricio con la muerte de Carlos, ya que sus negocios no tenían relación alguna”, aseguraron fuentes del proceso.

Las víctimas hicieron su propia investigación y descubrieron que varios seguros de vida fueron cobrados después de la muerte de los hermanos Rojas González. Los detalles fueron aportados a una fiscal, que, al parecer, no le dio la relevancia que pudo evitar la masacre.

“Comenzó a cobrar los seguros de vida y apoderarse de todos los negocios que tenía, siendo que en vida compartía un negocio con su hermano y, por ende, le manifestó a este su intención de quedarse con el negocio”, relata el documento que describe la línea de tiempo de estos crímenes.

Tres hermanos asesinados, testigos silenciados y una investigación estancada: la tragedia de los Rojas González sigue sin respuestas después de tres años. Foto: SUMINISTRADA-SEMANA

Otro documento remitido por la Fiscalía informa que se adelantaron actividades de investigación en un proceso y se constituyó una mesa técnica para “evaluar” la posibilidad de conectar en un solo expediente las investigaciones por los seis asesinatos. No obstante, hasta el momento no hay noticias. Tres años después siguen en la impunidad.