Los medios y los analistas del mundo intentan buscar explicaciones sobre lo que pudo pasar para que hoy Donald Trump trate de esa manera despectiva a María Corina Machado. La premio Nobel de Paz ha intentado congraciarse con el presidente norteamericano, aun después de sus expresiones displicentes, y en todos los mensajes ha resaltado su admiración y agradecimiento con la Casa Blanca.
En una entrevista con Fox News este lunes, 5 de enero, Machado dijo: “Tan pronto supe que habíamos recibido el Premio Nobel de Paz, se lo dediqué al presidente Trump. Creía en ese momento que lo merecía. Mucha gente, la mayoría, creía que era imposible lograr lo que acaba de hacer el sábado 3 de enero”.

Trump había dicho en su rueda de prensa de este sábado que Machado no sería la persona que dirigirá Venezuela. “Creo que le sería muy difícil estar al frente del país. No cuenta con apoyo ni respeto dentro de su país. Es una mujer muy amable, pero no inspira respeto”, aseguró.
Tras esa declaración, la prensa norteamericana había revelado que la molestia del presidente tenía que ver con ese galardón. “Si lo hubiera rechazado y hubiera dicho: ‘No puedo aceptarlo porque es de Donald Trump’, hoy sería la presidenta de Venezuela”, dijo una fuente de la Casa Blanca al diario The Washington Post.

En una entrevista en NBC, Trump respondió a esa versión: “Ella no debería haberlo ganado”, dijo. “Pero no, eso no tiene nada que ver con mi decisión”, agregó al medio.
El New York Times ahora suma otra razón a esa molestia y es la negativa de la nobel de reunirse en persona con el enviado especial de Trump, Richard Grenell.

“Machado, a pesar de las promesas de la delegación estadounidense de que estaría protegida, se negó a reunirse con el señor Grenell. En su lugar, se organizó una llamada telefónica durante su visita… La llamada fue cordial. Pero con el tiempo, la relación se deterioró, según personas al tanto de las interacciones”, aseguró el diario.
