El arranque de esta edición quinceañera del FEP mezcló varios géneros con representantes del más elevado nivel, de una generación que ya no es “nueva” pero se probó absolutamente presente. Hubo músicas y músicos de corrientes distintas con algo en común: búsquedas creativas sin ataduras, y 45.000 personas que completaron el rito sagrado.


El viernes 20 de marzo de 2026, el FEP XV ofreció en su primer día lo que cada quién fue a buscar y, por el nivel de talentos que congregó, recompensó a quienes osaron explorar otros ritmos. Todo sucedió bajo un clima ideal, absolutamente seco en el día y no tan gélido en la noche (igual, es Bogotá, y se debe tener plan para los vientos de la noche y/o aguas repentinas).

Hubo un componente pop fuerte, con Addison Rae y Katseye al frente, que dieron sus himnos y sus movimientos ante el entregado fandom que mueven intensamente. Las manifestaciones de cariño de las fans hacia las artistas es conmovedora y su respuesta se puede medir en decibeles, escuchándose a largas distancias. Esto no deja de ser impresionante.

La valiosa dosis de rock (para nadie es secreto que es lo que más apreciamos en esta tribuna), vino en varios matices. Estuvo el trío mexicano The Warning (que me perdí por no hacer lo que se debe, mirar los horarios en las redes sociales del evento para planear un recorrido actualizado).

Hizo presencia Nicolás y los Fumadores, proyectando su sonido de lenta candencia y explosión atmosférica, desde el acogedor escenario Lago (que en sus formas circulares, se hace casi tribal). La banda bogotana (que anunció conciertos para le JEG) tocó entre árboles y el lago del SimónBo, mientras el cielo pintaba un atardecer soñado de naranjas, azules y lilas... este festival deja hermosas postales visualmente sonoras, si se les quiere ver...

En el Picnic del Simón Bolívar pasan los aviones, de cerca, de lejos, casi contemplativamente, ofreciendo un paralelo en tiempo real entre viajar en aeronave o viajar en música. Muchas veces se ve un avión y se quiere ir en ese avión. En el Picnic, usualmente, uno quiere mantenerse en Tierra.
Luego fui a buscar lugar para recibir la descarga de Tursntile, la banda que regresó al FEP luego de agitar fundacionalmente un escenario intermedio en 2022, en los tiempos de Briceño 18, (y dar otro show en el Royal Center meses después). Lo que dejaron los (y la) de Baltimore fue genial en su primer Picnic y fue fantástico en este segundo envión, esta vez en el escenario mayor.

Sumaron éxitos de su más reciente trabajo, muy celebrado NEVER ENOUGH, y del electrizante y juguetón GLOW ON, y todo un componente visual que puso una cámara en la gente y multiplicó el hermoso frenesí que causan. A veces también lanzaba tiros de cámara atípicos, planos cenitales y planos que miraban desde los músicos hacia el público y se veían genial. Manejaron una paleta de color fluctuante, siempre interesante, y una bola de pista de baile, porque Turnstile se acomoda a Turnstile.

La banda se hace especial desde confundir expectativas, eso la libera. En su pausa escogió por dejar sonando un interludio de electrónica, y los colores sonoros que añaden los teclados, que deberían rayar con sus sonidos más fuertes, la hacen una banda única en su especie.



En el segundo escenario vino entonces el esperado show de la kiwi Lorde, que abrazó a sus miles de seguidores en Bogotá ofreciéndoles su envolvente y genuino idioma artístico. Tocó “Royals”, la canción que la hizo fenómeno global, de segunda en su set list, como diciendo, “soy esta, pero soy más”, y desató su cautivante voz y sus pistas de sonido imponentes por el resto del tiempo. Su performance fue muy suyo, pero también evocó en ciertos momentos a artistas de vanguardia como Fever Ray, y se agradeció vivir ese código en escena, presenciar tan vasta entrega y propuesta, así fuera a lo lejos.

Hay mucho hip hop que me gusta, que me gusta mucho (Wu-Tang Clan es algo que debería suceder de nuevo), pero con Tyler, the Creator no logré conectar desde que se anunció su visita. Sin embargo, ayer, en la plaza grande, ante su sonido, carisma y canciones, me hizo creyente. Le dolía la espalda, la altura lo azotó, pero dejó todo y agitó a la tribuna del centro, de atrás y las laterales. A veces con la ayuda de algunas pistas, pero presente cuando más importaba, me dejó una grata impresión y recordó que esa es la magia del festival... ver lo que se quiere, gozar con lo que no se espera.

Dos horas antes de ese concierto, conocimos a Andrea Castaño, una joven profesional del marketing caleña que viajó a Bogotá ayer mismo para ver a Tyler, the Creator y quería asegurarse un buen puesto. En su primer FEP, su balance fue excelente (y se sabe lo importante de las primeras impresiones).

Andrea es una de tantas personas que van esperando a un artista y se encuentran con el poder de un género que no buscaban. En este caso, el rock por medio de Turnstile. Y seguramente apreciará un concierto rockero de manera distinta desde ahora...


Notas de festival
*De parte de quienes llevaron a sus hijos a la Zona Futuro se escuchó que, especialmente en el Escenario Adidas, la carpa de Front of House bloqueaba la vista. Habrá que anotar esos detalles para corregirlos. Es una apuesta que va en su segundo año y afina implementación. Y si bien el parque es amplio, se hace evidente el reto de tener contenta la gente de general, del VIP y a quienes se la juegan por llevar a sus pequeños. ¿Imposible? Mucha gente hubiera dicho hace 20 años que un evento así, aquí, era imposible...
*El sábado 21, ofrece estos horarios. Prográmese!
Postales FEP XV / apertura











