No hay evento cultural que refleje tantas cosas a la vez como el Festival Estéreo Picnic (FEP): entre ellas, la explosión de la escena de conciertos internacionales en Bogotá, el apetito tan diverso de su público, la diferencial riqueza musical de este país y el envión económico y turístico de un evento de arrastre regional. Y es un hecho diciente, considerando que nació en 2010, pero solo hasta 2024 aterrizó en la capital, configurando su experiencia ideal, luego de sobrevivir la angustia que significó la pandemia para la industria de los espectáculos.



El evento privado musical más resonante del país, el FEP, también hizo de Páramo Presenta una marca mundial. Luego de unos años iniciales de aguante, plegarias y buena música, la promotora líder en el país (que anuncia espectáculos casi a diario) apostó desde 2013 por un festival que pusiera a Bogotá en el mapa global y lo logró. Así dio el salto de 3.000 asistentes a 30.000, un panorama que lo hizo viable por muchos años más (hecho que ratificó en 2014 con una edición histórica que repasamos más adelante). Volviendo a 2013, The Killers y New Order lideraron el cartel que propulsó al evento; esos Killers regresaron en 2018 (junto con Gorillaz, que regresan al MedPlus el 17 de noviembre, y LCD Soundsystem, épicos ambos), y se validaron como embajadores emocionales del festival. En 2026, impactarán el festejo de 15 ediciones con un show que hace creyentes a los incrédulos (damos fe, nos sucedió).



Ahora, especialmente para los mayores de 40 años, el hecho de que el festival regrese a su formato de tres días luego de tres ediciones de cuatro jornadas (muy costosas para quienes aguantaban y muy extensas para los que pueden pagarla) es bienvenido.
Páramo no solo se ha destacado ofreciendo un festival musical de talla global (actualmente, el más cómodo y colorido de Suramérica por su entorno); también ha sacado ventaja innovando desde la promoción propia y de cientos de otras marcas. Porque, por medio de activaciones, el FEP es un estadio paralelo del marketing al que, por loco que parezca, miles asisten buscando experimentar.



Pero este universo solo funciona si la experiencia del público es memorable. Y suele serlo gracias a apuestas lanzadas en diversos rubros, como renovar su identidad gráfica anualmente, sumar espacios alternativos de baile y actividades alternas (este año, Fuerza Bruta presentará su show Wayra en cuatro horarios distintos) y crear estrategias que los ha visto ganar premios internacionales de publicidad. Y no es menor que métodos implementados con los años, como el cashless, sean ahora práctica común en otros festivales. Así, más allá de los cambios anuales de cartel, en el FEP se puede confiar a ojo cerrado.
Musicalmente, y ese es el corazón del asunto, sin importar qué género le guste, habrá algo grande para usted: sea en pop (este año, Sabrina Carpenter y Lorde cubren ese rubro), en música electrónica (Skrillex, Swedish House Mafia), en rock (Tom Morello, Interpol, Deftones, Turnstile), en rap (Tyler, The Creator; Doechii), en indie (The Whitest Boy Alive), en urbano (Young Miko) y en un rubro inesperado y muy bienvenido de las marionetas y música (31 Minutos), 2026 no rebaja ni diluye.



Y claro, el FEP es también una vitrina a lo que la escena en Colombia proyecta, con bandas como Pirineos en Llamas y artistas como Silvia Ponce y Error 999. Entre sus hitos, vale mencionar también el hit que resultó incluir a Grupo Niche en 2019; esto abrió todo un espacio en el festival para leyendas, como el Binomio de Oro, Galy Galiano y Alci Acosta, que han ido a animar al público con canciones tatuadas en el inconsciente colectivo nacional y a recibir homenajes en vida.
Todo esto, con el mejor sonido que se pueda imaginar, capaz de hacerlo olvidar si está lloviendo. No es secreto que se trata de un evento costoso, y la cuestión es si lo vale: decenas de miles de personas dicen, año tras año, que sí. Y para muchas de estas personas, la calidad y experiencia de esos artistas bajo un sonido capaz de sobrecoger tanto sin ensordecer tiene todo que ver.



Siguiendo en la línea de las apuestas interesantes, vale decir que hasta hace dos años toda esta oferta aplicaba solo para adultos. En esta edición XV, a desarrollarse de nuevo en el Parque Simón Bolívar, los días 20, 21 y 22 de marzo, Páramo se propone atraer a más familias y jóvenes, fortaleciendo una opción que implementó el año pasado. En la que se llama ahora la Zona Futuro, ofrece una experiencia del FEP apta y segura para niños y adolescentes, con todas las garantías que esto exige. Manejado con responsabilidad y con creatividad, este espacio no ofrece retorno actual y cultiva una nueva generación.
Retrovisor picnicoso
En un principio, por sus características y una asistencia que creció considerablemente desde 2013, así como por legislación que le cerraba la puerta al parque donde hoy tiene lugar (y cambió en la administración actual), el FEP sucedió en la periferia, en el norte de la ciudad.



En el Parque 222 (hasta 2019) y en Briceño 18 (2022 y 2023, cuando congregó a 173.000 almas en cuatro días), el evento enfrentó grandes retos logísticos y de transporte, usualmente sopesados por una oferta musical arrolladora. Aprendiendo de las fallas y contratiempos (empezar a anticiparse a los efectos de la lluvia fue uno de los tempranos) y bailándoles a las limitaciones estructurales, porque no se pueden ampliar las autopistas, el FEP se hizo gigante. Y la gente empezó a entenderlo para gozarlo más y padecerlo menos. En términos logísticos, las imperfecciones suelen ser atendidas y su altísima calidad, sostenida y expandida.



Siempre habrá lugar para mejorar, y no sobra mirar atrás, al tiempo en el que las paradojas eran más fuertes, cuando el evento cambiaba de piel. En esa épica quinta edición de 2014, recordamos aguantar seis horas para salir de un embarrado parqueadero en el Parque 222. Y si algo lo hizo soportable fue haber visto por primera vez a Nine Inch Nails en vivo en Colombia. Y por traumática que fue esa salida, se hizo importante regresar a ese mismo espacio al día después, porque tocaban Pixies y Red Hot Chili Peppers. Nada se había vivido así en estas partes (y aún nada se le acerca, con la diferencia de que ahora se puede salir y tomar un TransMilenio a casa).



Cuando se hizo evidente que el Parque 222 quedaba chico, el FEP encontró un hogar nuevo en Briceño 18, una cancha de golf aún más alejada de la ciudad, pero amplia y capaz de acoger a la enorme masa. Y era impresionante verla ir de un escenario a otro, y . Entre muchos grupos, allá The Chemical Brothers dejaron algo inolvidable en 2022.



El festival creció y, luego de la pandemia, regresó con mucha fuerza. Y para demostrar su resiliencia, justo ahí enfrentó una muerte dura en tiempo real, la del baterista Taylor Hawkins de Foo Fighters, que dejó un vacío mucho más profundo que el de un concierto malogrado. En ese punto, la banda Black Pumas salió, dio el anuncio devastador y entregó un concierto que fue nada menos que sanación y catarsis.
Ahora, a su manera, en su casa más lógica y cómoda, con su ecosistema de marketing y su capitalismo cultural, el FEP sigue existiendo y mutando para probar una cosa: solo hay algo más profundo y místico que la música, la música en vivo.

