Algunos conciertos ganan estatus místico por el hecho de haberse realizado cuando la lógica decía lo contrario... decía que no era prudente... Así pues, queramos o no, el contexto marca la circunstancia para atenuarla o elevarla. En este caso, la elevó, y de qué manera. No es un hecho menor que Danny Cavanagh, líder de Weather Systems, creador y compositor principal de esta banda y de la mítica Anathema, haya saltado al escenario de Ace of Spades la noche del 2 de febrero de 2026 y haya honrado su compromiso con el público colombiano. No la tenía fácil. La altura suele pegarles a los extranjeros, especialmente si están profundamente enfermos...

El concierto (obra y gracia de UBK Entertainment) arrancó a las 8:30 p. m. con la pista de ‘All Eyes On Me’, de Bo Burnham, pero oficialmente se desató instrumentalmente con ‘Deep’, una canción de Anathema que expone sonora y emocionalmente mucho de lo que entregaba la banda que Danny Cavanagh armó con sus hermanos y con músicos con los que alcanzó una química irrepetible (así lo describió en entrevista con nosotros). La canción la interpretó André Marinho, excepcional bajista. Danny nos había mencionado que Marinho cantaba bien, y en Bogotá lo demostró asumiendo una responsabilidad vocal mucho mayor.
La razón se hizo evidente al final de la primera canción. Danny le habló al público (en inglés, pero trató de sumar un traductor en tiempo real) y anunció que había estado muy, muy enfermo. El diagnóstico: bronquitis aguda, razón por la cual no cantaría. “Trataré de no colapsar”, explicó (pasó todo lo contrario). En ese punto, también le encargó algo al público: apoyar con alta energía a su banda, el talentoso contingente portugués que completa Weather Systems: Daniel Cardoso fue una fuerza natural en la batería, Soraia Silva se proyectó como un dínamo de luz desde su movimiento, alegría y voz; y, como ya lo mencionamos, André Marinho sumó el bajo y asumió altas responsabilidades de voz, sobre la marcha, con todo éxito.

En ese marco, escuchar las guitarras emotivas, profundas de Cavanagh, verlo desplegar sus riffs crujientes y sus solos pinkfloydescos, se hizo más apreciable y aplaudible con el paso de las canciones que incluyó en su setlist de dos horas. Este equilibró canciones de Weather Systems (entre ellas ‘Ocean Without a Shore’, su composición favorita de todos los tiempos, según explicó) y de Anathema. Entre ellas, ‘Springfield’, que pausó el universo mientras desplegó su atmósfera; ‘Closer’, en la que Cavanagh mandó a la mierda la bronquitis y asumió la voz, y ‘Flying’, en la que, literalmente, elevó todo con un solo de guitarra atmosférico y supersónico. Emocionante se queda corto.
Y nada estuvo por debajo. Todo el material voló alto. Y si bien quedé con ganas personales de escuchar la genial ‘Ghost In The Machine’, en palabras de los Stones, “You Can’t Always Get What You Want”. Hubo un concierto, un gran concierto, a pesar de una bronquitis aguda, y cada segundo se apreció. Eso era lo que se quería, y eso tuvimos anoche.


Hacia el final del toque, luego de soltar la épica triada de ‘Untouchable, Part 1′, ‘Untouchable, Part 2′ y ‘Untouchable, Part 3′ (las dos primeras de Anathema, la tercera de Weather Systems, todas composiciones suyas), Danny y la banda tocaron un cover significativo. En su guitarra Fender modelo Mark Knopfler, con Marinho asumiendo la voz y Cardoso los tambores, tocaron ‘Wherever I May Roam’, de Metallica.
Cavanagh explicó que esta canción y este momento le representaban una especie de “círculo completo”, pues sus dos influencias más grandes en el instrumento fueron el guitarrista y líder de Dire Straits (Knopfler, famoso por tocar sin pick) y James Hetfield, el inigualable frontman de Metallica, admirado por su virtud en la guitarra rítmica metalera (una especie de rey del pick). Cavanagh sigue siendo un fan de la música y un devoto de la guitarra, y se le nota.
En la entrevista que nos concedió, el nacido en Liverpool aseguró sin pestañear que estaba escribiendo el mejor material de su carrera, y lo soporta con hechos y sonidos. Emociona comprobar en grabación y en vivo que sus canciones recientes, lanzadas desde 2024, intrigan, se dejan repetir, se arman y se despliegan. En Ace of Spades, Cavanagh también compartió el nombre del que será su nuevo disco (que ya está escrito y grabará con esta banda): Carnival of the Broken-Hearted. Dijo que está buenísimo. Hay que creerle.
En un punto de la noche, Cavanagh le dijo al público que él no era especial, que especiales son las personas que cuidan de otras, como el doctor y la enfermera que lo atendieron esa tarde. A ellos dedicó música; también a sus excompañeros de Anathema y a su tour manager. Danny sabe y exalta que esta gira es el esfuerzo de muchas personas.
No fue el hervidero humano que vimos hace pocas noches congregado en Death to All, y si bien pudo haber llegado algo más de gente, estuvieron los fundamentales, que se gozaron y entregaron la música. La noche no tenía por qué replicar otra onda, excepto la emocional de Weather Systems y Anathema, esa que hechizó anoche a los presentes y, desde la Avenida Boyacá, sirvió de catarsis a toda la ciudad.
“Esta noche, ustedes me ayudaron a sobrellevar una bronquitis severa”, expresó Danny antes de firmar unos cuántos autógrafos y despedirse, “nunca lo olvidaré”. Nosotros tampoco...

Argovia pide pista
A primera hora, al golpe de las 7:30 p. m., la banda Argovia encendió la noche con sus cuatro integrantes, sumando en vivo desde una evidente destreza (que dan la cancha y la pasión). Al frente, Ani Guillén en la voz, guitarra y percusión; Carlos Arminio en los teclados y sintetizadores; Nicolás Paredes en el bajo y Mauricio Sanabria en la batería, entregaron su propuesta firme, madura, mostrando que creen en su música, se la rockean y la propulsan contagiando a los presentes.

La banda está ad portas de estrenar su segundo LP. En abril, nos contaron, tendrán un lanzamiento oficial del nuevo trabajo, que, entre varios matices, suma una colaboración vocal de Ross Jennings, de Haken, en una canción que tocaron anoche en su potente media hora (si bien, entre nervios, pareció algo inestable, sumó percusiones fantásticas). El set que escuchamos (solo nos perdimos la primera canción) arrojó un sonido que quiere más pista, que pretende sumar su grano de arena en la escena del progresivo en el país y tiene con qué hacerlo.










