Después de una enorme expectativa, Colombia recibió con brazos y corazones abiertos a los siete miembros de la banda: RM, Jin, SUGA, j-hope, Jimin, V y Jungkook con una cálida bienvenida. Con la ilusión de verlos, al país llegaron también ARMYs (nombre que identifica las fans de la banda) de países de Centro América, Ecuador, México, y más vecinos.

El montaje y la magnitud del show de una de las bandas más grandes de la década pusieron a prueba una ciudad que ya ostenta experiencia en festivales de música, recibiendo a artistas de talla mundial, pero que siempre encuentra detalles por pulir y ajustar, o ante los cuales adaptarse.
Y Bogotá se preparó, quizá como nunca antes, para lo que se venía, y reaccionó también al fenómeno que genera. Esto incluyó un montaje del escenario de 10 días de largo que molestó a los amantes del fútbol, y, de parte de la Alcaldía, implicó reconocer a la banda como “huéspedes de honor”. Así mismo, en la logística citadina, se extendieron horarios del uso del Transmilenio y se iluminaron Monserrate, el Edificio Colpatria y el Palacio Liévano para recibir a la banda y a sus seguidores de fuera de este vasto perímetro urbano.
En la noche anterior al concierto, pese a recomendaciones de no acampar o siquiera pensar en pasar la noche, hubo quienes lograron entrar al Estadio El Campín en horas de la madrugada del 2 de octubre para ganar su puesto en primera fila.

Para quienes iniciaron su viacrucis hacia la entrada del recinto a las 4:30 p.m., hora de apertura de puertas, la espera se hizo corta. En la fila, varios fans aprovecharon el momento para regalar e intercambiar freebies, regalos hechos por y para ARMY, desde pulseras, stickers, imanes, carnets de los integrantes con camisetas de fútbol colombianos. Desde la fila se escuchaba el soundcheck, por lo que el concierto para quienes estaban en la fila también empezó en ese momento y entre cantos y conversaciones en una hora ya estábamos dentro del Campín, después de haber pasado los filtros de seguridad.
Entrar al estadio y ver el el escenario de 360 grados con sus 4 pasarelas ubicada en cruz, generó una sensación de inmensidad en un espacio que ahora se sentía pequeño. Y aunque este escenario difiere al que vimos en la gira por Asia, Europa y Norteamérica, ya que no cuenta con unas pantallas diagonales en la estructura principal del escenario, no dejó de ser majestuoso, e igual permitió que en no hubiera puntos ciegos para el público.


El concierto dio inicio a las 8 en punto con un personaje enmascarado que corrió hacia el escenario con una bengala que dejaba una estela de humo rojo...
BTS hizo entonces su entrada. Esta vez, todos usaron un vestuario color blanco (usualmente entran con unos trajes color negro de cuero un poco más pesados). Comenzaron con Hooligan y el recinto se iluminó de color rojo por las ARMY Bombs, linternas oficiales del grupo que se sincroniza con las luces del concierto, que portan sus asistentes.
BTS nos regaló como setlist el álbum de Arirang, y por eso sonaron canciones como Swim, Normal, 2.0, FYA que mezclaron con Fire poniendo a saltar a toda la fanaticada. Y claro, sumaron himnos ya clásicos como Run BTS, MIC Drop, Dynamite y Butter. También hicieron su pasarela durante Idol. Cabe resaltar que todo el show viene cargado de coreografías, bailarines, cambios de vestuarios, luces, humo, fuego, y fuegos artificiales, elementos que hacen que cada show se sienta como si la banda y su equipo dejaran la vida.
Todo el show viene cargado de coreografías, bailarines, cambios de vestuarios, luces, humo, fuego, y fuegos artificiales, elementos que hacen que cada show se sienta como si la banda y su equipo dejaran la vida.
Esta primera noche Bogotá dejó en la memoria canciones sorpresa clásicas, I’m Fine y So What, y por clásicas nos referimos a que tienen poco inglés en sus letras. Aún así Bogotá, las cantó a todo pulmón dejando sorprendidos a los BTS.
Los conciertos de K-pop pueden diferir bastante de un concierto regular pues se le da una vital importancia al fandom y al acercamiento hacia ellas y ellos. Es habitual que, entre canciones, los BTS aprovechen para hablar, expresar la gratitud por haberse tomado el tiempo de ir a verlos.
Los conciertos de K-pop pueden diferir bastante de un concierto regular pues se le da una vital importancia al fandom y al acercamiento hacia ellas y ellos.
El lenguaje no es una barrera, pues cuentan con traductores. Y, cada vez más, los artistas nos demuestran sus habilidades en lenguas. Esta vez, no solo V nos deleitó con su español, los demás integrantes también se dirigieron al público en nuestro idioma. En uno de los momentos de pausa, se enfocaron varios carteles de las ARMY, que les daban la bienvenida a Asarabia... Este detalle nació de un chiste que se salió de control. En una ocasión los integrantes jugaban a adivinar capitales del mundo y Jin mencionó que la capital de Colombia se llamaba Asarabia. En ese momento, por burlarse de Jin, V y j-Hope crearon una cancioncita con un baile diciendo “Asarabia Colombia, Asarabia Colombia”, que durante el concierto, al ver los carteles, cantaron y bailaron. La cancioncita fluyó en Bogotá. El chiste revivió y resonó en Asarabia.
ARMY Colombia había pactado cantarle el cumpleaños adelantado a Jimin, ya que completa una vuelta al sol el 13 de octubre. Así sucedió, y él agradeció el gesto. ARMY también se propuso iluminar el estadio con la bandera de Colombia con sus ARMY Bombs, y, de paso, también recrear mariposas amarillas para hacer un homenaje a Gabriel García Márquez.


Y son estas conversaciones, casi laterales entre fans y artistas de K-Pop, las que hacen del fandom algo tan estable. En una de estas conversaciones, Suga mencionó: “Ojalá para la próxima vez que vengamos, haya más pisos en el estadio”. Como público, esperamos que, para entonces, ojalá, haya uno nuevo, capaz de recibir a artistas con altas exigencias en su montaje.
Este primer concierto fue mágico, impecable en todos los sentidos, anotando que El Campín es el estadio más pequeño en el que ha tocado BTS en esta gira, y por eso exigió modificaciones en su estructura. Y bien es sabido que ARMY es una prioridad para ellos, y son conscientes de que varios y varias se quedaron sin su entrada.
Finalizaron su concierto con Into the Sun, que vino acompañada de fuegos artificiales. El show dejó una sensación de bienestar, pero también de nostalgia, mientras varias chicas lloraban. Ojalá vuelvan pronto, así como lo prometieron durante la conversación.
Por ahora, solo queda esperar con ansias la segunda fecha, hoy, 3 de octubre, en su primera visita oficial a Asarabia...
