Treinta años… Tres décadas de música que alimentan el alma y el corazón. Jóvenes que antes iban con sus amigos y ahora siguen asistiendo, esta vez con sus hijos… y sus amigos. Ha pasado el tiempo, pero no el cariño hacia uno de los festivales más emblemáticos del país y de Latinoamérica, como bien se ha repetido a lo largo de los años. Lo especial de esta edición llegó con el cumpleaños.
El parque Simón Bolívar fue testigo de la jornada del 10 de octubre de la congregación de rockeros buscadores de sonidos extremos. La banda Solegnium abrió las puertas a las dos de la tarde y las dejó así hasta que Apocalyptica las cerró a las 10:45 de la noche. Fueron nueve horas rockeras y bogotanas, como ha sido costumbre.

En el escenario Eco, el hardcore predominó y gritó para anunciar no solo que está en Rock al Parque, sino también para decir que forma parte de la capital y del país. La banda bogotana No Dependiente hizo su declaración y sacudió la tarde con actitud; el rock (con todo lo que abarca) no solo está en los estadios, los teatros o en los parques; también en las calles, los barrios, los salones comunales, las esquinas y se vive y respira ahí: ahí estamos todos. La puerta está abierta para que todos entremos. Larga vida al hardcore colombiano. Mención especial: el homenaje al fallecido Lou Koller, de Sick Of It All, con una versión de Step Down.



Después, en el mismo lugar, saltó, literalmente, la banda baltimoriana End It; la línea del hardcore se mantuvo. Golpes directos: “First of all: Free Palestine and fuck ICE!!!”. Después del mensaje, todo fue poder, velocidad, música y respeto. Su carismático cantante, Akil Godsey, dirigió la presentación y mantuvo en unión al público en lo que fue una de las mejores presentaciones de la temprana tarde. El lunar, sin embargo, fue que la banda tuvo que terminar su presentación antes de tiempo. Ojo con eso.
En el desplazamiento de una tarima a la otra, es inevitable perderse agrupaciones; yendo al escenario Plaza, quien escribe escuchó a lo lejos a Darkness y a Ataque de Pánico dando su arte. Posteriormente, los suecos Hellbutcher surgieron de las llamas del infierno con black metal de la vieja escuela, como mandan los cánones, y dieron cátedra. Liderados por el cantante Per ‘Hellbutcher’ Gustavsson, otrora cantante de la legendaria Nifelheim, dejaron su huella de metal sueco, no sin antes declarar su amor por Iron Maiden y afirmar que estarán en el concierto del domingo. Se despidieron rindiendo un homenaje al recientemente fallecido Conrad Lant, Cronos, de Venom, con un cover de Black Metal. Lay down your souls to the gods rock ’n roll. Y sí.



Aún en Plaza, a las siete de la noche, las suizas Burning Witches hipnotizaron con su heavy metal. Al comienzo, surgieron ciertos inconvenientes de sonido que no hicieron mella en la presentación y desenvolvimiento del quinteto liderado por Laura Guldemond. El escenario y el parque fueron suyos durante una hora que se quedó corta para su repertorio. Ellas mandan.

No obstante, mientras las suizas sacudían Plaza, al otro lado, en el escenario Bio, los estadounidenses Between The Buried And Me llegaron con una propuesta innovadora: rock progresivo, death metal, tintes de jazz. Nuevamente, el sonido trató de jugar una mala pasada, pero por fortuna fue controlado; y qué fortuna. Los originarios de Raleigh, Carolina del Norte, navegaron a placer por la música, aventuraron, controlaron, movieron, improvisaron y sonaron en bloque. Qué gran apuesta el haberlos traído a Rock al Parque; de lo más interesante de la jornada de sábado.

A las 7:17, Finlandia dijo presente con Stratovarius; Timo Kotipelto y compañía trajeron un repertorio cargado de clásicos y sonidos nuevos que dejaron, realmente, perplejos a los asistentes. Sonaron varias canciones de su famoso álbum Visions, lo que evocó otros tiempos en la audiencia. Black Diamond y Hunting High and Low (esta del disco Infinite) movieron el Simón Bolívar. En declaraciones posteriores a su presentación, afirmaron que buscan que varias generaciones, adultos y jóvenes, escuchen Stratovarius siempre. Finlandia está más presente que nunca en Colombia.

En el complicado desplazamiento entre tarimas (para ese momento, la cantidad de asistentes era numerosa… muy numerosa), I.R.A. destrozaba el escenario Eco, pero fue casi imposible llegar a ellos, mientras que en el escenario BBC, los bogotanos Info confirmaron su importancia en el sonido de la capital y demostraron por qué han sido invitados a grandes festivales internacionales. Bio acogió entonces a muchos que fueron a ver a los suecos Grave, que tenían una deuda pendiente en el país en cuanto a visitas. Y vaya manera de saldarla. Death metal vieja escuela; un sonido contundente que movió el piso. La banda creada por Ola Lindgren, su guitarrista y líder, dejó su firma en el festival.
En Bio, el tiempo pareció eterno para ver la aparición de Tom G. Warrior, la leyenda suiza, creador de las bandas Hellhammer y Celtic Frost; acá con Triptykon. Infortunadamente, hubo problemas técnicos que demoraron la presentación, pero no fue inconveniente para ver el arte desplegado de la banda originaria de Zúrich. Pasajes oscuros, densidad, niebla, todo posibilitado por sus grandiosos músicos; en el fondo, imágenes del artista H. R. Giger (amigo de Warrior) posibilitaron una experiencia distinta. Sonidos de Hellhammer y Celtic Frost no podían faltar; To Mega Therion, uno de los álbumes seminales del black metal, estuvo presente en imagen y sonido. Por fin estaban en Bogotá. No obstante, por los mencionados inconvenientes técnicos, hubo cambios en el repertorio. Que esta sea una excusa para que regresen y un llamado de atención a las fallas técnicas (que siempre hacen de las suyas).



En el intento de cambiar de escenario, más la salida de muchos asistentes, hubo que conformarse con escuchar a lo lejos a los finlandeses Apocalyptica haciendo suyas (en el mejor sentido de la palabra) canciones de Metallica. Seek & Destroy y One formaron parte de la banda sonora de la despedida del primer día del Rock al Parque. Más de 191.000 personas atestiguaron el primer día de celebración de cumpleaños del festival más grande del país, que desde el día uno se consideró patrimonio de todos. Este solo fue el primer día; vienen otros dos cargados de música, que es la que nos convoca a todos.
Texto de Sergio Rubiano Romero.
Recuerde: si no puede ir hoy y mañana al Parque (horarios en redes oficiales), puede seguir la transmisión de Canal Capital de las tres tarimas por separado o en una señal mixta.
