WHEN I SAY CYPRESS,
YOU SAY HILL!
WHEN I SAY CYPRESS,


CYPRESS
HILL!
CYPRESS
HILL!
En algo fue descorazonador que dos bandejas del exMovistar Arena (Corazón de Bogotá Arena, de nombre tan largo que complica títulos) no hayan abierto anoche, porque esta banda gigante merecía TODA LA GENTE. Sin embargo, los testigos afortunados ayer en Bogotá del nuevo regreso triunfal de Cypress Hill hicieron lo posible por hacerlos sentir bienvenidos... si bien de manera algo intermitente.

Sumatoria de partes; leyendas del hip hop californiano con breakbeat neoyorquino; ensamble de alcance global con beats de groove incontenible acentuados en vivo con percusiones increíbles (¡como sonó Latin Lingo!) y dos voces icónicas de sangre latina, Cypress Hill (CH) conjuró en Bogotá algo único. Su propuesta en vivo aún se demuestra fresca, contestaria y genuina. Qué lujo haberlos visto de nuevo.
A cada nueva visita, además, los Cypress parecen abrazar más y más el español, algo que también se manifiesta en su discografía. Su más reciente entrega, Dios Bendiga, es un trabajo original en nuestro idioma, y si bien no es Black Sunday, tiene lo suyo. No les sale perfecto este idioma, no debería, pero hay valentía en su exploración y homenaje a sus raíces. Lo mejor es que se justifica más allá de eso; meten cumbias, grooves champeteros, tumbaos diferentes, alimentándose de colaboraciones con otros artistas. Cypress le da respeto a su audiencia y a sus pares; y esta fama bien ganada les devuelve el mundo.

Para los amantes de la música trascendental, en el género que sea, estos cuatro monstruos conjuran UN EVENTO. Como sucedió en su últimos dos pasos por el país (que hemos podido presenciar, en un Cordillera y en el Movistar hace un año), Cypress Hill desató una avalancha en clave de humareda, porro y ritmo, versos icónicos, en su idioma original y en español. Y si algo es recomendable en estas experiencias de tan elevado nivel, es dejarse arrollar; entregarse.


¿La calidad, el peso histórico? Los hicieron sentir del primero al último de sus 90 minutos de descarga. Y si no llegó tanta gente como merecían, sirvió para demostrar que son inmarcesibles en una arena llena o en la que congrega al nicho.
Hacia el final de la noche, la gente se sintonizó y empujó hacia arriba la experiencia: porque allá la llevó Cypress, porque es grupo un gigante y también agradecido. Repetidas veces le dijeron a los presentes que apreciaban el hecho de tenerlos ahí, acompañándolos. Aseguraron que volverían. “Con respecto y mucho amor, ¡gracias, mi gente de Colombia! ¡Regresamos pronto, mi gente!”, expresaron B-Real y Sen Dog.

Ahora, se entiende que el escenario de Bogotá es uno de alta disputa y alto costo en conciertos. Se entiende que hubo Rap al Parque hace poco. Pero, si llega a haber una presentación más de Cypress Hill en el país, les insistimos, no se la pueden perder. Y vale agradecer a Breakfast Live por seguir apostándole a estos espectáculos.
La de anoche fue una congregación rapera total, si bien habitó en la paradoja de escuchar al grupo que insta a su público a prenderlo y aboga por esa libertad mientras comandos de 911 iban a la cacería de quienes lo hacían.
La noche la abrió Asimétrico, seguido en escena por Granuja, que dejó una buena impresión, y luego impulsado por unos arrolladores Tres Coronas. Los actos le lanzaron al público sus arsenales, en sus códigos distintos y entregas vocales características, acompañados de un uso del video interesante. A su manera, en pantalla y también en grafiti en tiempo real, como lo hicieron Tres Coronas, llevaron al calle al escenario. Sin calle no hay hip hop, por cliché que suene no es bobada.

Cypress, sus músicos, sus raperos, deslumbraron con un setlist variado, enhebrando la mayoría de clásicos de Black Sunday como When the Shit Goes Down; su traducida Yo quiero fumar o la siempre fresca Hits from the Bong, que en vivo elevan.
También sumaron joyas selectas como Shoot’Em Up, bombas como How I Could Just Kill a Man, que partió en clave de rap y cerró en su versión con guitarras de Tom Morello, y dos covers DE PODER: Bombtrack de Rage Against the Machine (una sorpresa que a este cronista le agitó la peluca, con potente batería en vivo) y Jump Around de House of Pain, que introdujeron declarando la mejor canción de hip hop de la historia. Una valoración así siempre será debatible, ¡pero algo saben del tema!
Mientras siga sonando así de bien, la Arena puede llamarse como quiera...
Se esperaba calidad mayúscula. Sucedió. Un asistente cercano que los veía por primera vez lo expresó muy sucintamente: “¡Qué banda tan setenta hp!”. Razón no le faltó. Es un cuarteto de poder, con Dj Lord en los demoniacos y rockeros tornamesas (que introducen el concierto con un soliloquio de 8 minutos); el pulpo Eric Bobo en la batería y percusiones, B-Real y Sen Dog en las voces, la nasal y la baja-aspiracional en perfecta mezcla.
Y en eso el recinto jugó, hizo lo que suele hacer, permitir a los artistas de calidad sonar como lo merecen. Mientras siga siendo así, más allá de su agua a 14 mil pesos, puede llamarse como le parezca.


Los rituales no son nuevos, los hemos visto recientemente, pero son siempre muy agradecidos. La mencionada apertura de DJ Lord, o el momento en el que B-Real y Sen Dog se reparten lados de la audiencia para arengar y ponerlos a competir en decibelios. Y como el concierto de Cypress es una fiesta, el que está participa feliz... inspirado y arrastrado por esta amalgama energética rapera que no discrimina entre influjos e influencias. Después de todo, solo hay dos tipos de música: la que pega muchísimo y la que no.
Cypress Hill todo lo asimila y lo arroja al mundo en su código único, y vivir en sus tiempos es algo que se debe celebrar, entre decenas de miles o entre los de siempre, los que fueron ayer...
En la parte final de su concierto de ayer en Bogotá, la leyenda del hip hop Cypress Hill entregó ‘Rock Superstar’. Arcadia estuvo presente para registrar el magno regreso. https://t.co/f0wz5K8LNE pic.twitter.com/o91T00IGrK
— Revista Semana (@RevistaSemana) November 6, 2026

Entendemos que Asimétrico inició la jornada a las 6:30 de la noche; nosotros clasificamos al cierre de Granuja y lo que entregó Tres Coronas desde las 8:40 de la noche, por una hora. Esto fue: un show potente y dinámico, que también ostentó percusión de impacto emocional y verbo al micrófono de primer nivel. Decir que Tres Coronas dejó muy bien servida la mesa es poco. Con mucha cancha y calle encima, de Bogotá y de afuera, elevó su propia vara, incluso ante un público oscilante en su energía de jueves en la noche.
Más música en vivo
Noviembre sigue con una tanda de conciertos altamente interesantes, entre ellos, el imperdible toque de Hayley Williams el 23 de noviembre y otros de Opeth, Gorillaz, La Pestilencia y Tricky.

Además, si está en Medellín, el 21 de noviembre el arrollador Rubén Blades lleva su arsenal de éxitos a la Davi Arena, escenario que empieza su vuelo justo un día antes, con concierto de Juanes.
