El pasado 12 de junio llegó al catálogo de Netflix un documental que está dando mucho de qué hablar entre los espectadores. Se trata de Instinto maternal (Maternal Instinct, título en inglés), una producción dirigida por Jessica Dimmock que reconstruye uno de los crímenes más impactantes de Estados Unidos.
Con una duración de apenas hora y media, la historia que tiene atónitos a los suscriptores de la plataforma sigue el caso de Taylor Parker, una mujer que hizo creer a sus allegados, incluida su pareja, que estaba embarazada, cuando en realidad no era así.

El tráiler comienza con la escena en la que Parker llama a emergencias afirmando que acaba de dar a luz en plena carretera, dentro de su coche. Sin embargo, cuando los médicos la examinan, descubren que no existe ninguna evidencia del suceso.
Aunque el bebé es encontrado, no respira y las pruebas revelan que la sangre del niño ni siquiera coincide con la de la mujer.
Paralelamente, aparece la Policía en un proceso de investigación ante un brutal crimen ocurrido en la vivienda de la joven Reagan Simmons-Hancock, de 21 años, quien llevaba 35 semanas de gestación y había entablado amistad con Parker tras coincidir en su boda.
A medida que avanza el documental, queda en evidencia que Wade Griffin, el novio de Taylor, es el primero en comenzar a desconfiar de ella y de sus verdaderas intenciones. Sus sospechas crecen poco a poco hasta que, finalmente, la historia toma un giro inesperado y salen a la luz impactantes revelaciones que cambian por completo la percepción de los hechos.

Mientras las dudas sobre la protagonista aumentan en su entorno, aparecen viejas amigas que empiezan a identificar varias mentiras que ella misma les había contado previo al embarazo, como el diagnostico de esclerosis múltiple, o que estaba en tratamiento contra el cáncer.
Algunas incluso creyeron que estaba enfrentando un tumor cerebral o que había sufrido un derrame cerebral. Sin embargo, al percibir que su amiga mostraba comportamientos cada vez más erráticos y preocupantes, optaron por tomar distancia.

“La policía detiene a una mujer que afirma que acaba de parir, pero ni el bebé ni la sangre son de ella. Este documental sobre un crimen real revela esta retorcida historia”, señala la premisa del documental en Netflix.
Una de las preguntas busca responder el documental es cómo Taylor Parker logró fingir un embarazo durante tanto tiempo, destapando imágenes de supuestas ecografías y los constantes planes de futuro que hacía con su pareja, como si todo fuera real.
