Las lluvias atípicas que se han presentado en pleno periodo seco encendieron las alertas en el sector agrícola colombiano, especialmente entre los productores de maíz y fríjol, dos cultivos clave para la seguridad alimentaria del país.
De acuerdo con la Federación Nacional de Cereales, Leguminosas y Soya (Fenalce), el exceso de precipitaciones ha golpeado de manera directa zonas productoras estratégicas del Caribe y la región Andina, justo en fases críticas como la madurez fisiológica y la cosecha, lo que ha derivado en pérdidas totales en algunos casos y en un deterioro significativo de la calidad del grano en otros.
El impacto no es homogéneo, pero sí generalizado. En departamentos como Córdoba, Cundinamarca y Tolima, las lluvias persistentes han inundado lotes, retrasado la recolección y elevado los costos de producción, mientras que la alta humedad ha incrementado la incidencia de hongos y otros riesgos fitosanitarios.
Fenalce advierte que estas condiciones comprometen la competitividad del sector y ponen en riesgo el sustento de cientos de familias rurales que dependen directamente de estas cosechas.
Aunque por ahora no se observan aumentos generalizados en los precios, el gremio alerta que, en el caso del fríjol, las afectaciones de calidad y los retrasos en la oferta podrían traducirse en ajustes puntuales en las próximas semanas.
Frente a este panorama, la Federación hizo un llamado urgente al Gobierno nacional para activar líneas especiales de crédito, apoyos económicos directos y mecanismos de aseguramiento agropecuario que permitan mitigar las pérdidas y garantizar la continuidad productiva.
Además, Fenalce mantiene acompañamiento técnico en campo y ha intensificado la emisión de alertas agroclimáticas, con recomendaciones orientadas a reducir riesgos operativos y anticiparse a nuevos eventos extremos.

