El crecimiento de las fintech en Colombia sigue transformando el mercado financiero y ampliando la competencia frente a la banca tradicional.

En ese escenario, Addi anunció el cierre de una línea de crédito estructurada por USD 150 millones junto a J.P. Morgan y Fasanara Capital, una operación que marca un nuevo paso en la consolidación de la compañía dentro del ecosistema financiero regional .
La transacción incluye USD 130 millones aportados por J.P. Morgan y otros USD 20 millones de Fasanara Capital, firma especializada en crédito alternativo y fintech que ya había acompañado procesos de financiamiento de la empresa colombiana.
Según la compañía, esta es la primera estructura tipo “warehouse” que J.P. Morgan desarrolla para una fintech colombiana, lo que refleja el creciente interés internacional por este tipo de modelos en América Latina.
La operación llega en un momento de expansión para la plataforma. Desde su creación en 2018, Addi ha alcanzado USD 3,6 billones en créditos preaprobados, suma 2,5 millones de consumidores activos y cuenta con una red de 33.000 comercios aliados.

Además, la empresa asegura completar seis trimestres consecutivos de crecimiento rentable, una señal relevante en un sector donde muchas fintech aún enfrentan dificultades para alcanzar sostenibilidad financiera.

Uno de los movimientos más relevantes es la autorización otorgada en abril de 2026 para operar como Compañía de Financiamiento (CF) bajo vigilancia de la Superintendencia Financiera. Esta licencia habilita a Addi para captar depósitos del público y lanzar productos bancarios, ampliando su alcance más allá del crédito digital.
Con esta figura, la compañía planea entrar al negocio de cuentas de depósito y otros servicios financieros dirigidos tanto a consumidores como a comercios. La apuesta apunta a competir en un mercado donde las tasas de rentabilidad para cuentas tradicionales siguen siendo bajas.
Según la empresa, muchas cuentas de ahorro ofrecen retornos inferiores al 0,5 % anual, mientras la inflación en Colombia ronda el 5,1 %, lo que reduce el poder adquisitivo de los ahorradores.
El avance de Addi refleja una tendencia más amplia en el sistema financiero colombiano: la convergencia entre fintech y banca tradicional. Cada vez más plataformas digitales buscan licencias reguladas para ampliar su portafolio, captar recursos y competir directamente con entidades financieras tradicionales.
Además de fortalecer su músculo financiero, Addi también busca expandirse en el día a día de los consumidores.
Santiago Suárez, CEO de la compañía, anunció que la plataforma comenzará a habilitar pagos directamente desde datáfonos en establecimientos como restaurantes, supermercados y otros comercios físicos, una apuesta con la que la fintech busca salir del entorno exclusivamente digital y ganar espacio en las compras cotidianas.

Sin embargo, el crecimiento acelerado del sector también plantea desafíos regulatorios y de sostenibilidad. La expansión del crédito digital ha generado debates sobre riesgo de sobreendeudamiento, calidad de cartera y supervisión de modelos basados en aprobación rápida de préstamos.
Aun así, el interés de grandes actores internacionales por financiar este tipo de compañías muestra que el mercado colombiano sigue siendo atractivo para el capital enfocado en tecnología financiera.
