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Perder un empleado clave puede costarle hasta nueve meses de salario a una empresa

La perdida de conocimiento y los retrasos operativos elevan los costos empresariales.

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6 de mayo de 2026 a las 3:23 p. m.
La salud emocional gana peso dentro de la estrategia empresarial.
La salud emocional gana peso dentro de la estrategia empresarial. Foto: BUK

La alta rotación de personal y el desgaste emocional dentro de las organizaciones se están convirtiendo en un problema cada vez más costoso para las empresas en Colombia.

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Más allá de la pérdida de empleados, el impacto empieza a reflejarse en productividad, capacidad operativa y estabilidad financiera, especialmente en cargos estratégicos.

Según Adecco Colombia, reemplazar a un trabajador clave puede costarle a una empresa entre seis y nueve meses de salario anual de ese empleado, una cifra que incluye procesos de búsqueda, selección, capacitación, curva de aprendizaje y pérdida de conocimiento acumulado.

El problema, advierte la firma, es que muchas organizaciones siguen viendo el clima laboral y la salud emocional como asuntos secundarios, pese a sus efectos directos sobre los resultados del negocio.

“Cuando la gestión emocional no se integra a la estrategia de talento, su efecto deja de ser intangible y comienza a reflejarse en mayores costos operativos, menor estabilidad en los equipos y debilitamiento de la ejecución”, señaló Darcio Fuentes, gerente técnico de Adecco Colombia.

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El fenómeno ocurre en un momento en que las empresas enfrentan mayores exigencias de productividad y adaptación.

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El desgaste laboral también representa riesgos legales y reputacionales. Foto: BUK

En ese escenario, variables como burnout, ausentismo y “quiet quitting”, trabajadores que permanecen en la empresa, pero reducen su compromiso, comienzan a afectar áreas clave de las organizaciones.

Uno de los impactos más relevantes está en la toma de decisiones. De acuerdo con Adecco, líderes sometidos a presión emocional sostenida pueden perder capacidad de análisis estratégico y actuar de manera reactiva, lo que termina afectando la planeación y la ejecución de proyectos.

A esto se suma la pérdida de capital humano. La salida de perfiles técnicos o estratégicos no solo genera sobrecostos de contratación, sino también retrasos operativos y vacíos de conocimiento difíciles de reemplazar en el corto plazo.

En algunos casos, incluso empleados que no renuncian terminan disminuyendo su participación en proyectos o evitando asumir responsabilidades adicionales.

El problema también afecta la cohesión interna. El estrés prolongado incrementa tensiones entre equipos y debilita la colaboración, un factor que puede impactar directamente las metas operativas y financieras de las compañías.

Para Adecco, cuando la rotación y el ausentismo se vuelven recurrentes, las organizaciones comienzan a operar en “modo correctivo”, destinando tiempo y recursos a resolver crisis internas en lugar de planear crecimiento o expansión.

En Colombia, además, las empresas enfrentan una presión adicional relacionada con riesgos psicosociales y acoso laboral. La legislación contempla sanciones para organizaciones que no demuestren una gestión adecuada de estas situaciones, lo que convierte la salud emocional también en un asunto regulatorio y legal.

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Frente a este panorama, las compañías empiezan a incorporar herramientas de diagnóstico más frecuentes para detectar señales tempranas de desgaste, fortalecer habilidades de liderazgo y construir entornos con mayor seguridad psicológica.

El cambio responde a una realidad cada vez más evidente: la gestión emocional dejó de ser únicamente un tema de bienestar corporativo y pasó a convertirse en un factor que puede afectar costos, productividad y sostenibilidad empresarial.