Aunque el fuerte aumento del salario mínimo decretado por el Gobierno para 2026, del 23 %, se encuentra actualmente en un limbo jurídico, los impactos que ya se sienten por dicha alza comienzan a generar efectos colaterales relevantes sobre el sistema financiero, en particular la banca, las aseguradoras y los fondos de pensiones.
De acuerdo con dos análisis de la calificadora Fitch Ratings, la medida está elevando los riesgos asociados a los clientes de esas entidades, al tiempo que presiona su rentabilidad y la calidad de sus activos. Según la calificadora, pese a la suspensión decretada por el Consejo de Estado, es muy probable que el aumento del mínimo se mantenga en niveles “significativos”.

En el caso de las aseguradoras y las administradoras de fondos de pensiones (AFP), Fitch advierte que el incremento del salario mínimo —muy por encima de la inflación de 2025, que fue del 5,1 %— tiene un impacto directo sobre los pasivos pensionales. En Colombia, la pensión mínima está indexada al salario mínimo, lo que genera una “desviación” cuando este crece mucho más rápido que los precios. Esa diferencia eleva el valor presente de las obligaciones futuras y tensiona la gestión de activos y pasivos de las aseguradoras que ofrecen rentas vitalicias.
El riesgo se agrava porque cerca del 75 % de las rentas vitalicias están denominadas en salarios mínimos y se concentran en pocas compañías. A noviembre de 2025, las reservas asociadas a estos productos alcanzaban los 66,3 billones de pesos, y Fitch estima que algunas aseguradoras podrían necesitar reforzar sus reservas técnicas en montos equivalentes al 15 % o al 20 % de su capital, lo que afectaría de manera significativa su rentabilidad e incluso podría llevar a pérdidas netas en algunos casos.

A este panorama se suma el Decreto 1485 de 2025, que redujo el mecanismo de compensación del Gobierno frente a la desviación entre inflación y salario mínimo, trasladando más riesgo directamente a las aseguradoras. Además, las propuestas para limitar la inversión extranjera de las AFP —con un tope de 30 %— podrían reducir los retornos ajustados por riesgo y aumentar la concentración en deuda soberana local, lo que, según Fitch, mermaría la capacidad de los ahorradores de obtener ingresos adecuados en la jubilación.
El sistema bancario tampoco es ajeno a estas presiones. Fitch señala que los bancos enfrentarán una compresión de sus márgenes de interés, debido a que los costos de fondeo están aumentando más rápido que la capacidad de reajustar el precio de los créditos. El aumento del salario mínimo se da, además, en un contexto de tasas de interés elevadas y una inflación esperada cercana al 6 % para 2026, lo que debilita la capacidad de pago de hogares y empresas.

Si bien el mayor ingreso podría impulsar temporalmente el consumo y el uso del crédito, Fitch advierte que esto podría traducirse en un crecimiento de carteras sin garantía más riesgosas, con mayores deterioros si el entorno económico se debilita. Las hipotecas, especialmente en los segmentos de vivienda VIS y VIP, también generan preocupación por el encarecimiento de la vivienda, la eliminación de subsidios y las mayores exigencias de financiación.
Aunque la calificadora espera que la capitalización del sistema financiero se mantenga, el mensaje es claro: el aumento del salario mínimo, combinado con cambios regulatorios, está elevando los riesgos estructurales del sector financiero colombiano y obligará a bancos, aseguradoras y fondos de pensiones a operar en un entorno más estrecho y desafiante durante 2026.
