Después de más de dos años de discusiones, la Sala Plena de la Corte Constitucional adoptó una decisión sobre la reforma pensional y dejó en firme la mayor parte de su articulado.
Aunque el alto tribunal devolvió algunos apartes de la ley a la Cámara de Representantes para que tramite nueve proposiciones que no surtieron el procedimiento correspondiente, el principal cambio de la reforma se mantiene y comenzará a regir dentro de ocho meses, el 1 de abril de 2027.

Ese cambio se refiere al fin de la competencia entre Colpensiones y los fondos privados que administran las AFP, así como a la creación de un sistema de pilares, dividido en cuatro niveles: 1) pilar subsidiado, que implica un auxilio para los más pobres; 2) pilar semicontributivo, que es para quienes no tienen ahorros suficientes y, en vez de devolverles lo que alcanzaron a acumular como se hace hoy, se les dan unas pensiones por debajo del mínimo; 3) pilar contributivo, para trabajadores que están cotizando y que sí podrán cumplir los requisitos para pensionarse; y 4) pilar de ahorro voluntario, que permite realizar ahorros adicionales para mejorar el ingreso durante la vejez.
Otro cambio fundamental radica en que todos los trabajadores deberán cotizar en Colpensiones, que será el único pagador de las mesadas, pero se reducirá el subsidio máximo que da el Gobierno por cada pensión: de los 25 salarios mínimos actuales baja a 2,3 salarios y, aunque es un punto que claramente busca equidad, dado que hoy el Estado subsidia más a los que más ganan, también es controversial.

Para algunos trabajadores, en especial profesionales e independientes con ingresos superiores a ese nivel, el umbral de 2,3 salarios mínimos resulta bajo. Otros, entre ellos varios centros de pensamiento, consideran que sigue siendo elevado y proponen reducirlo a uno o 1,5 salarios mínimos, pues la mayoría de los cotizantes del país se concentra en esos niveles y mantenerlo en 2,3 salarios implica un mayor costo para las finanzas públicas.
Lo cierto es que el umbral de 2,3 salarios sigue vigente, al menos según el más reciente veredicto de la Corte Constitucional; el tema es que, entre mediados de 2024, cuando se aprobó la reforma, y hoy, el salario mínimo ha tenido un fuerte incremento, de más de un 34 %, al pasar de 1,3 millones de pesos a 1,75 millones, es decir, 450.000 pesos más. En otras palabras, el umbral pasó de 2,99 millones de pesos a 4,02 millones, un golpe duro para el Presupuesto de la Nación.

Expertos como Sonia Liliana Tejedor, directora del programa de Contaduría Pública de la Universidad de San Buenaventura, sede Bogotá, explican que, mientras la Cámara de Representantes discute las proposiciones pendientes, empleados, empleadores y trabajadores deberán seguir cotizando bajo los parámetros de la Ley 100, al menos hasta el 31 de marzo de 2027.
El aporte se mantiene en el 16 % del salario, en el cual el empleado pone un 4 % y el empleador el 12 % restante. En el caso de los independientes, ellos asumen por completo el 16 %. Las edades tampoco cambian: 57 años para mujeres y 62 para hombres, pero la gran modificación está en que quienes ganen más de 2,3 salarios deberán cotizar el excedente en una Administradora del Componente Complementario de Ahorro Individual (Accai), que son las que reemplazarán a las AFP.

Ese umbral dependerá de cuánto suba el salario mínimo en 2027; si, como muchos esperan, solo se ajusta con la inflación, que los analistas pronostican en un 6,60 % al cierre de este año, 2,3 salarios mínimos equivaldrían a 4.290.000 pesos.
La reforma también eleva el aporte de solidaridad que pagan los cotizantes con ingresos de cuatro salarios mínimos en adelante. Actualmente, ese aporte sube de forma gradual e inicia en un 1 % y sube a un 2 % para quienes tienen ingresos superiores a 20 salarios mínimos. Con el nuevo sistema, el aporte comenzará en un 1,5 % y llegará hasta el 3 %.

“Con cuatro mínimos (7.003.620 de pesos en 2026), el aporte solidario pasaría de un 1 % a 1,5 %: alrededor de 35.000 pesos adicionales al mes. En el tope de 25 mínimos (43.772.625 pesos), subiría del 2 % al 3 %: cerca de 437.700 pesos más”, aclara Tejedor y precisa que esos valores son una referencia en pesos actuales, pues la cifra dependerá del salario mínimo y de los redondeos de la planilla Pila.
Vale la pena recordar que todos estos cambios no aplicarán para quienes queden en régimen de transición, que serán las mujeres que al momento en que entre en vigencia la nueva ley pensional tengan 750 semanas cotizadas y los hombres con 900.
