Muchos colombianos creen que si nunca han declarado renta o no tienen una actividad económica formal, la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN) tiene poca información sobre sus movimientos financieros.

Sin embargo, la realidad es diferente: la entidad cuenta con múltiples mecanismos para conocer buena parte de las operaciones económicas realizadas por personas naturales durante el año.
La razón está en la denominada información exógena, un sistema mediante el cual bancos, empleadores, empresas, plataformas digitales y otras entidades reportan periódicamente datos relacionados con transacciones, pagos e ingresos de los contribuyentes.
Como resultado, la autoridad tributaria puede acceder a información sobre consignaciones bancarias, transferencias, pagos con tarjetas, salarios, honorarios, inversiones, rendimientos financieros e incluso compras de bienes como vehículos o inmuebles.
Según explicó Elkin Durango, docente de Contaduría Pública de Areandina, la información llega directamente a la DIAN a través de terceros. Esto significa que una persona puede tener datos registrados ante la entidad incluso antes de adquirir la obligación formal de declarar renta.

El avance de la digitalización financiera ha ampliado aún más la capacidad de seguimiento. Hoy en día también pueden quedar registradas operaciones asociadas con ventas realizadas por redes sociales, pagos recibidos mediante billeteras digitales, consignaciones recurrentes o ingresos obtenidos por trabajos ocasionales y actividades independientes.

Aunque estos movimientos no constituyen por sí mismos una irregularidad, sí pueden generar revisiones cuando presentan inconsistencias frente a la información reportada por el contribuyente.
La DIAN permite que cualquier ciudadano consulte parte de esta información a través de su Zona Transaccional. Para hacerlo, basta con ingresar al portal oficial de la entidad, acceder con usuario y contraseña, ubicar la opción denominada “información reportada por terceros” y seleccionar el año gravable que se desea revisar.
Posteriormente, el usuario puede descargar el reporte y contrastarlo con certificados bancarios, laborales, financieros y demás documentos de soporte.
Los expertos recomiendan realizar esta consulta antes de presentar la declaración de renta. Uno de los errores más frecuentes consiste en declarar con base en estimaciones o recuerdos, sin verificar previamente la información que otras entidades ya reportaron ante la autoridad tributaria.
También es común omitir cuentas bancarias, ingresos secundarios o productos financieros que sí aparecen registrados dentro de las bases de datos oficiales.
En caso de encontrar diferencias, la recomendación es verificar primero los documentos de respaldo y posteriormente solicitar correcciones a la entidad que haya realizado el reporte si existe algún error.

Declarar con información inconsistente puede derivar en requerimientos, procesos de fiscalización, liquidaciones oficiales, intereses o sanciones económicas. Por eso, más que generar preocupación, la recomendación de los especialistas es aprovechar las herramientas disponibles para revisar la información con anticipación.
En un entorno donde cada vez más transacciones dejan huella digital, conocer qué datos ya tiene la DIAN puede evitar errores, facilitar el cumplimiento tributario y reducir riesgos futuros para los contribuyentes.
