Medio Oriente

Tensión en Medio Oriente podría presionar precios del petróleo y generar volatilidad global

Los mercados ya reaccionan con alzas en el petróleo y mayor demanda de activos refugio.

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16 de marzo de 2026, 3:44 p. m.
El Estrecho de Ormuz es una de las rutas más importantes para el comercio mundial de petróleo.
El Estrecho de Ormuz es una de las rutas más importantes para el comercio mundial de petróleo. Foto: Adobe Stock

La escalada de tensiones en Medio Oriente vuelve a encender las alarmas en los mercados energéticos y financieros.

El más reciente Radar Bancolombia advierte que una ampliación del conflicto en Irán podría generar nuevos choques en el suministro global de petróleo y aumentar la volatilidad económica a nivel internacional.

La preocupación se centra principalmente en el Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo para el transporte de crudo.

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Por este corredor circula cerca de una quinta parte del comercio global de petróleo, por lo que cualquier interrupción podría afectar directamente la oferta energética internacional.

Los mercados ya comienzan a reflejar ese riesgo geopolítico. En contextos de alta incertidumbre, los inversionistas suelen reaccionar rápidamente aumentando su demanda por activos considerados refugio, como el oro.

Al mismo tiempo, los precios del petróleo tienden a reaccionar al alza ante posibles restricciones en el suministro.

Entre los escenarios evaluados por los analistas, una escalada significativa del conflicto podría llevar el precio del crudo hasta niveles cercanos a US$150 por barril, lo que generaría nuevas presiones inflacionarias a escala global.

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Un aumento de esta magnitud tendría efectos importantes en la economía mundial. El encarecimiento de la energía podría obligar a los bancos centrales a replantear sus decisiones de política monetaria, retrasando o moderando los recortes de tasas de interés que varios mercados esperaban durante 2026.

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Un petróleo más caro podría generar presiones inflacionarias a nivel global. Foto: adobe stock

Además, una disrupción prolongada en el suministro energético podría incluso superar el choque observado en 2022 tras la invasión de Ucrania por parte de Rusia, especialmente si se afectan simultáneamente los mercados de petróleo y gas natural.

Para economías exportadoras de materias primas como Colombia, el impacto sería mixto. Por un lado, precios internacionales más altos del petróleo podrían mejorar los ingresos fiscales y fortalecer las exportaciones, dado que el crudo sigue siendo uno de los principales productos de la canasta exportadora del país.

Sin embargo, el encarecimiento de los combustibles también puede trasladarse a mayores costos para empresas y consumidores, presionando la inflación interna y afectando el costo de vida.

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La reacción de los mercados dependerá en buena medida de la duración y la intensidad del conflicto. En escenarios de incertidumbre geopolítica prolongada, los inversionistas tienden a reducir su exposición a activos de mayor riesgo, lo que puede generar movimientos bruscos en bolsas, monedas y tasas de interés.

El episodio vuelve a evidenciar la fragilidad del entorno geopolítico global y la alta dependencia de la economía mundial frente a eventos que afectan el suministro energético. El comportamiento del petróleo seguirá siendo uno de los principales indicadores a observar en los próximos meses.