En 2007, Britney estaba en la cima de su fama como la princesita del pop, pero también estaba viviendo la vida loca como nunca. Sus excesos con las drogas y el alcohol la hacían noticia de primera plana casi todos los días. Un día, se afeitó completamente su rubia cabellera de un momento a otro. En otro momento, la emprendió borracha y drogada contra los periodistas. También se metió en problemas con la justicia por conducir bajo los efectos del alcohol.
Pero, un episodio que poco se conoce es el del día en que, textualmente, toco fondo, evocado ahora por su amigo y entrenador, Sean Phillip, quien lo vio todo muy de cerca.

“Había estado trabajando hasta la extenuación y ya no estaba en forma para seguir subiéndose al escenario. La medicación psiquiátrica que le habían recetado no le estaba funcionando. Se había vuelto paranoica como nunca la había visto antes”, relató el entrenador.
Pero sus fuerzas definitivamente la fallaron en el club Pure, en Las Vegas, durante la fiesta de Año Nuevo de 2007, de la cual ella era la anfitriona.
De acuerdo con Phillip, de repente, Spears se desmayó y su equipo tuvo el doble trabajo de atenderla y de ocultar lo que sucedía de los múltiples invitados.

“Tuve que sacarla de allí colgada de mis hombros y cubierta con una chaqueta negra. Me tocó además ahuyentar a los que se nos abalanzaban para tomarle fotos a Britney en ese estado”, prosiguió Phillip.
Cuando por fin pudo llevarla a su habitación del hotel, la artista no estaba mejor. “Lloraba histéricamente, estaba muy alterada. Decía: ‘¿Por qué soy tan accesible? ¿Por qué estoy haciendo presentaciones en un club?’”.

Al año siguiente, un juzgado le dio su custodia legal a su padre, Jamie Lynn Spears, con quien hoy está enfrentada en los tribunales, en aras de liberarse de ese control, que describe como abusivo y tan insoportable que ha arruinado por completo su vida.
Al evocar esos turbulentos años de Britney, Phillip también trajo a cuento que fueron muchas personas, famosas y desconocidas, las que se le acercaron para ofrecerle ayuda con sus problemas.
Uno de ellos, le narró al Sun, fue el actor Mel Gibson. Un día, él se le presentó a la artista en su casa, para decirle que “el cristianismo podía salvarla y volverla a llevar a Dios. Aquello fue completamente surreal”, aseveró.

El caso de Spears es noticia por estos días, luego de que una juez le concediera elegir su abogado por primera vez en trece años, ya que la figura de la tutela le imponía a su apoderado. En una audiencia reciente, ella explicó que se le hacía difícil generar una relación de confianza con un representante legal que no había sido seleccionada por ella.
La decisión ha sido vista por algunos como el comienzo de la luz al final del túnel para Spears, quien en audiencias anteriores no había obtenido resultados muy favorables.

Otro excolaborador que recientemente ha dado detalles de su drama es su exguardaespaldas, Fernando Flores, quien trabajó para ella en 2010 y la acusó de acosarlo sexualmente. También en entrevista para el tabloide londinense, aseguró que cada viernes llegaba a la casa de la cantante una mujer que se encargaba de suministrarle varios medicamentos. Se trataba de tres píldoras antisicóticas y anticonceptivos.
Pronto, “ella pasaba de estar en su sano juicio a hablar de universos paralelos”.

Flores también evocó cómo los teléfonos de Britney estaban interceptados por personas de confianza de Jamie Lynn, las cuales también les revisaban los bolsos y pertenencias a quienes llegaban a visitarla. Contó además cómo ella era un mar de lágrimas ante todas esas imposiciones.
El padre de Britney llamaba tres o cuatro veces a la casa para saber qué estaba pasando, mientras que ella se la pasaba viendo televisión o haciendo ejercicio. “Si se sentía deprimida, lloraba oyendo la canción ‘It’s a Man’s World’ (Este es un mundo de hombres), de James Brown”.
Flores también relató el descuido en que vivía Spears: “No se bañaba, no se lavaba los dientes, ni usaba desodorante. Básicamente, era repugnante”, concluyó.
