Carlos ‘el mono’ Sánchez lleva 37 años dedicado al humor y buena parte de su vida ha transcurrido en Cali, la ciudad donde nació, creció y construyó una carrera que lo convirtió en uno de los comediantes más reconocidos del país. Pero esta vez su escenario tendrá un propósito diferente. Sánchez hará parte de ‘El gran abrazo por Cali y Valle del Cauca’, iniciativa creada por José Fernando Patiño para acompañar a las personas afectadas por el terremoto del 10 de agosto.

La relación entre Sánchez y Patiño viene de varios años atrás. Se conocieron por su cercanía con los medios y Sánchez fue uno de los invitados al podcast ‘Sin reserva’ que dirige Patiño. Esa amistad tomó una dimensión distinta después de la tragedia. Sánchez estaba en Cali cuando ocurrió el terremoto y, aunque su familia no resultó afectada, rápidamente salió a ayudar.
En las primeras horas de ese lunes 10 de agosto, explica, todavía existía la esperanza de que las personas desaparecidas pudieran ser encontradas con vida. Entre ellas estaba el padre de José Fernando Patiño. Sánchez recuerda que comenzaron llevando agua y otros elementos básicos, pero pronto entendieron que las necesidades eran mucho mayores.

La verdadera dimensión de lo ocurrido apareció cuando, al preguntar qué más hacía falta, la respuesta dejó de estar relacionada solamente con alimentos o bebidas y comenzó a incluir herramientas para atender la emergencia: palas, picos, linternas, guantes y cascos de protección. Los comercios permanecían cerrados porque empleados y trabajadores también estaban intentando localizar y ayudar a sus propias familias.

Durante tres días esperaron para poder conseguir los elementos que les habían solicitado. Cuando finalmente regresaron a algunas zonas afectadas, la realidad era todavía más difícil. La destrucción había aumentado y las historias de quienes habían perdido familiares comenzaban a multiplicarse. “Ya había un resumen de vidas, lamentablemente”, recuerda Sánchez al describir aquellos días posteriores al terremoto.

Un abrazo que también busca rescatar sonrisas
La tragedia tampoco terminó únicamente en Cali. Sánchez recuerda haber visto las imágenes de otras zonas afectadas y menciona particularmente el impacto que tuvo observar la destrucción en Pereira, ciudad donde había estado poco antes para una presentación. También habla de las ayudas que comenzaron a organizarse hacia otros lugares y de cómo, con el paso de los días, la magnitud de la emergencia se hizo más evidente.

“Ya no era un sector al sur de la ciudad, sino que estábamos hablando también del norte de la ciudad”, explica. En ese contexto nació la invitación de Patiño para hacer parte de este gran encuentro. Para Sánchez, el evento representa una manera de llegar a personas que incluso pueden no haber sido incluidas todavía en los censos y, sobre todo, de acompañar a quienes lo perdieron todo. “Este abrazo creo que va a reunir a mucha gente que no ha entrado en ese censo, incluso. Parte de lo que pretende no solamente José, sino obviamente todo este conglomerado de ayudas, de personas, de fundaciones, de empresas, es obviamente darle ese gran abrazo a víctimas, a personas, a sobrevivientes”, afirma.

La participación de Sánchez tiene, además, un componente particular: llevar el humor y la música a un espacio marcado por el duelo. Pero no se trata, según explica, de desconocer el dolor ni de convertir la tragedia en entretenimiento, sino de utilizar el arte como una posibilidad de encuentro y de recuperación emocional.
Hace aproximadamente una década, el comediante transformó la manera de presentar su espectáculo y comenzó a trabajar lo que denomina ‘Una risa a la nostalgia’. Junto al grupo Añuritay, que realiza un homenaje a Los Chalchaleros, una propuesta alrededor de las serenatas, la familia y aquellos recuerdos que forman parte de la memoria de varias generaciones.
El espectáculo incorpora también bailarines de salsa. Su propuesta parte de situaciones familiares: la mamá, el papá, los vecinos, las familias numerosas y las historias de barrio. La intención es recuperar recuerdos que puedan provocar una sonrisa, pero también emociones más profundas.
El evento se realizará en la Arena USC de Cali el sábado 10 de octubre y contará con la participación de Grupo Niche, Fanny Lu, SIAM, Dave Bolaño, Cinthia Montaño, La Tunda, Swing Latino, DJ Prilla y el humorista el ‘Mono’ Sánchez. El encuentro contará además con la participación de personalidades como Cathy Beckerman, Tatiana Franco, Óscar Córdoba, Carolina Cruz, Valentina Lizcano y el ‘Mindo’.

“Empezamos a rescatar sonrisas con nostalgia y en cada espacio o en cada momento del show de los homenajes no solamente hay una sonrisa, sino que a veces hay un sentimiento más allá, que con una canción y una sonrisa en la distancia y en la imaginación devuelve a un ser querido”, explica Sánchez.
Para el encuentro en Cali, el humorista llevará un espectáculo estructurado en seis etapas. Una de ellas está dedicada a las madres y tiene como cierre la interpretación de Mamá vieja. Después llega el homenaje a los padres, con Mi viejo, interpretada al ritmo de zamba por Los Chalchaleros, y posteriormente Zamba de mi esperanza, canción que, para Sánchez, marca una transición entre el recuerdo y la necesidad de continuar.
“No es solo un show de humor. No se habla ni de política, ni de religión, ni de raza, ni de cultura, ni de idiosincrasias, ni de sexualidad, ni de deporte, nada de eso. Es un viaje a la nostalgia”, señala.
El artista reconoce que uno de los desafíos de esta presentación será precisamente medir las emociones que puede despertar en un público que llega después de haber atravesado una tragedia. Por eso insiste en que su propuesta no busca quedarse únicamente en la risa.
El cierre tendrá un significado especialmente personal. Sánchez nació en el barrio San Fernando de Cali, tiene 60 años y se reconoce como parte de la historia de la ciudad. Por eso terminará su presentación con Chico de barrio, de Tormenta, una canción que, según cuenta, suele terminar siendo interpretada más por el público que por él mismo.
“Habrá risa, sí, pero una sonrisa más mirando hacia el cielo y una sonrisa aterrizada a la realidad con mucho recuerdo”, resume el comediante al explicar qué quiere regalarle a Cali con su presentación.
Su propósito es sostener una conversación colectiva sobre una tragedia que, dos meses después, puede comenzar a perder espacio en la memoria pública. Su llamado, por eso, trasciende a los habitantes de Cali y del Valle del Cauca. También está dirigido a quienes viven en otras regiones y quieren acompañar a las víctimas. “Este es el momento de ayudar y unirte a una buena causa, porque no es solamente un grupo de personas que se van a reunir para abrazarse, sino que si tú no vas a estar, podemos recibir ese abrazo tuyo desde el lugar donde estés”, dice.
El mensaje final de Carlos ‘El Mono’ Sánchez está relacionado con algo más difícil de sostener que la ayuda inmediata: la memoria. En un país acostumbrado a recibir noticias dolorosas y avanzar rápidamente hacia la siguiente, considera necesario evitar que las víctimas queden relegadas al pasado.
Para él, el abrazo que propone esta iniciativa no termina en quienes puedan asistir presencialmente. También incluye a quienes, desde cualquier lugar, quieran contribuir. Es una forma de acompañar a quienes no pudieron despedirse, a quienes perdieron familiares, amigos, vecinos e incluso mascotas, y a quienes todavía intentan reconstruir su vida. “Se trata de creer que un abrazo restaura y que no va a ser el último abrazo, sino que ojalá después de este vengan muchos más abrazos. Se trata de que el dolor del pasado se convierta en fuerza para el futuro”, concluye Sánchez. “Que esas personas que no han recibido el abrazo, bien sea por pena, porque no tenían a quién dárselo o no tienen quién se lo dé, pues hombre, lo reciban”.
Así, el escenario que compartirá el próximo 10 de octubre no será solamente un espacio para el humor. Será, desde la mirada de Sánchez, un lugar para recordar, cantar, sonreír y volver a mirar hacia delante. Una invitación a que la solidaridad no termine cuando pasa el tiempo, sino que pueda convertirse en acompañamiento para quienes todavía tienen que reconstruir sus vidas.
