Un exatleta olímpico de Estados Unidos, detenido en junio cerca del gran estanque reflectante a los pies del monumento Memorial Lincoln de Washington, fue culpado este jueves por daños a la propiedad pública, delito con penas de hasta diez años de cárcel.

El estanque había sido renovado recientemente por ordenes del presidente Donald Trump, que lo presentó como uno de sus principales proyectos de embellecimiento de la ciudad con motivo del aniversario 250 de la independencia del país norteamericano.
El estanque había sido inaugurado a principios de junio y tan solo unos días después empezó a sufrir la aparición de algas, un problema frecuente que ha afectado a este gran estanque artificial, considerado el de mayor longitud en Estados Unidos, desde su inauguración en 1922.
Al mismo tiempo, el revestimiento azul oscuro instalado en el fondo del estanque por iniciativa de Trump comenzó a agrietarse, provocando que varios fragmentos se desprendieran y flotaran en la superficie.

Ante esto, el mandatario atribuyó el 22 de junio que los daños se debían a actos de “vandalismo”, afirmaciones que criticaron varios de los detractores del proyecto.
De igual forma, la policía de los parques nacionales detuvo a un grupo de personas, entre ellas David Hearn, de 67 años, quien representó a Estados Unidos en piragüismo en los Juegos Olímpicos de 1992, 1996 y 2000.

“Hoy un gran jurado ha emitido una acusación formal por delito grave contra un acusado, David Hearn, por destrucción de propiedad, por el cual se enfrenta a diez años de prisión”, declaró la fiscal federal de la capital, Jeanine Pirro, en rueda de prensa.
Los hechos ocurrieron el 19 de junio, según precisó la investigación. De acuerdo con testimonios de empleados del Servicio de Parques Nacionales, David Hearn habría “tirado con violencia y arrancado el revestimiento del fondo del estanque con ambas manos”.

La primera audiencia del caso está programada para el 9 de julio.
No obstante, Hearn aseguró al Washington Post que únicamente introdujo la mano en el agua y retiró un fragmento del revestimiento sintético del fondo del estanque que, según afirmó, estaba flotando.

Por su parte, Trump sostiene que los presuntos “saboteadores” cortaron el revestimiento del estanque poco después de su inauguración o, en su defecto, arrojaron fertilizante al agua.
La controversia en torno a la obra, cuyo costo ascendió a cerca de 14 millones de dólares, también se trasladó a las redes sociales, donde circulan videos que supuestamente muestran a varias personas introduciendo las manos en el estanque, el cual permanece cercado con motivo de los actos por la independencia previstos para el sábado 4 de julio.
*Con información de AFP.
