Más de 200 incendios forestales permanecen fuera de control este viernes en Canadá, donde la emergencia se concentra principalmente en la provincia de Ontario.
Además de amenazar extensas zonas boscosas, el humo generado por las llamas ya afecta a millones de personas tanto en territorio canadiense como en el noreste de Estados Unidos, deteriorando significativamente la calidad del aire.

De acuerdo con el más reciente balance del Centro Interinstitucional Canadiense de Incendios Forestales (CIFFC), el país registra 897 incendios activos, de los cuales 207 continúan fuera de control y avanzan sin que los equipos de emergencia hayan logrado contenerlos.
Los fuertes vientos han transportado enormes columnas de humo hacia las principales ciudades de Canadá y Estados Unidos. Como consecuencia, Toronto, la ciudad más poblada del país, registró un deterioro extremo de la calidad del aire, una situación que también se extendió a varias ciudades estadounidenses.
Según los datos recopilados por la empresa suiza IQAir, hacia las tarde del viernes, Detroit, Chicago y Washington figuraban entre las ciudades con peor calidad del aire del mundo, debido a la alta concentración de partículas procedentes de los incendios forestales.

Aunque la temporada de incendios de este año aún se mantiene por debajo de los niveles registrados en 2023 —el peor año de la historia reciente— y de 2025, las autoridades advierten que la situación se ha agravado rápidamente durante la última semana.
En apenas siete días, la superficie afectada por el fuego pasó de cerca de 1,6 millones de hectáreas a más de 2,8 millones, según cifras oficiales del gobierno canadiense.

La situación más crítica se vive en Ontario, donde más de 80 incendios permanecen fuera de control. El jefe de gobierno provincial, Doug Ford, confirmó este viernes que la magnitud de la emergencia obligó a solicitar apoyo adicional al gobierno federal.
Como parte de la respuesta, Ontario ya cuenta con el respaldo de brigadas provenientes de otras provincias, entre ellas Alberta y Yukón.

Además, más de 80 aviones cisterna y helicópteros participan en las labores de extinción, mientras otros 39 aparatos permanecen listos para desplazarse hacia comunidades remotas, muchas de ellas indígenas, para realizar evacuaciones en zonas sin acceso por carretera.
Sin embargo, algunas comunidades denunciaron falta de coordinación por parte de las autoridades y optaron por organizar sus propias evacuaciones durante los últimos días ante el rápido avance de las llamas.

Hasta el momento, las autoridades no han reportado víctimas mortales en Ontario como consecuencia directa de los incendios.
No obstante, la preocupación continúa centrándose en la calidad del aire. Los servicios meteorológicos canadienses advirtieron que, aunque las condiciones en Toronto “mejoraron” durante la mañana del viernes, “volverá a ser muy mala” durante la noche y existe la posibilidad de que los altos niveles de contaminación se mantengan durante todo el fin de semana.
*Con información de AFP.
