Existen muchos sistemas y tecnologías de los carros modernos que son desconocidos para los conductores, incluso cuando son utilizados en el día a día. Uno de ellos es la dirección asistida, que mejora la experiencia de manejo y facilita el proceso.

Según Subaru Argentina, su principal función es reducir el esfuerzo que debe hacer el conductor al girar el volante, lo que facilita maniobras como estacionar, dar reversa o tomar curvas a baja velocidad.
Actualmente, este sistema hace parte del equipamiento de prácticamente todos los vehículos nuevos. Además de ofrecer una conducción más cómoda, también mejora el control y la seguridad al volante.
Al activarse, ayuda a mover las ruedas con menos esfuerzo. En lugar de que toda la fuerza provenga del conductor, el sistema aporta una asistencia adicional para que el volante sea más suave y preciso.

Este mecanismo es útil durante maniobras de parqueo, giros cerrados o cuando se conduce a baja velocidad. A velocidades más altas, la asistencia disminuye para brindar una mayor sensación de control sobre el vehículo.
Tipos de dirección asistida
Existen tres tipos de dirección asistida que utilizan distintas tecnologías. La más antigua es la hidráulica (DAH), que todavía se encuentra en algunos vehículos comerciales, camiones y modelos de mayor antigüedad. Funciona mediante una bomba que impulsa un fluido hidráulico para ayudar a mover la dirección.
Su principal ventaja es la robustez y el buen tacto de conducción, aunque requiere más mantenimiento debido al cambio periódico del líquido hidráulico. La dirección asistida eléctrica (EPS o DAE) es la más utilizada en los carros modernos, de acuerdo con Subaru Argentina.
En este caso, un motor eléctrico se encarga de proporcionar la asistencia al volante, apoyándose en sensores que detectan la fuerza aplicada por el conductor y la velocidad del vehículo.
Algunas de sus ventajas son un menor consumo de energía, poco mantenimiento y la integración de tecnologías de asistencia a la conducción, como el mantenimiento de carril o el parqueo asistido.

La última es la dirección asistida electrohidráulica (DAEH), que combina elementos de los dos sistemas anteriores. Esta utiliza un circuito hidráulico, pero la bomba es accionada por un motor eléctrico en lugar del motor del vehículo.
Para funcionar, las tres tecnologías tienen un sensor que detecta cuánta fuerza está haciendo el conductor sobre el volante. Otro sensor registra la velocidad del vehículo y una unidad electrónica calcula cuánta asistencia debe aplicar. Por último, el motor eléctrico aporta la fuerza necesaria para facilitar el giro.
Por eso, cuando el carro está estacionando, el volante se siente más liviano, mientras que en carretera suele tener una respuesta más firme para mejorar la estabilidad y evitar accidentes.
