La presidenta interina de Venezuela Delcy Rodríguez presentó este jueves, 16 de enero, un proyecto para reformar la ley de Hidrocarburos, mientras ajusta su relación con Estados Unidos tras el bombardeo que llevó a la caída del dictador Nicolás Maduro.
Rodríguez elevó al parlamento el mensaje anual de Maduro. Ella era su vicepresidenta y asumió el poder tras la incursión estadounidense del 3 de enero.
Su gestión avanza bajo presión del mandatario estadounidense Donald Trump, que ha dicho estar a cargo del país y que controlará las ventas de crudo.

Petroleras estadounidenses fueron invitadas a operar en Venezuela e invertir miles de millones de dólares para recuperar la industria petrolera, desatendida durante décadas.
“Hemos traído el proyecto de ley de reforma parcial de la ley orgánica de Hidrocarburos para incorporar los modelos productivos que están en la ley antibloqueo”, explicó Rodríguez.

La llamada ley antibloqueo es un instrumento legal de 2020 que permitió inversiones bajo un velo de hermetismo para sortear las sanciones que impuso Estados Unidos desde 2019.
La norma obliga a las empresas extranjeras a asociarse con la estatal Petróleos de Venezuela como accionistas minoritarios.
Rodríguez afirma que con esta reforma los flujos de inversiones podrán incorporarse a “nuevos campos, a campos donde nunca ha habido inversión y a campos donde no hay infraestructura”.

El Departamento de Energía de Estados Unidos publicó un plan para desarrollar la industria petrolera venezolana que contempla inversiones en su entramado eléctrico y la recuperación de infraestructuras.
Venezuela logró este año una cuota de producción de 1,2 millones de barriles de petróleo, un hito tras alcanzar mínimos históricos en torno a 360.000 barriles en 2020, pero aún lejos de los 3 millones que extraía a inicios del siglo.

El petróleo es la principal fuente de ingresos de Venezuela, que ha estado afectada por el embargo estadounidense desde 2019.
Rodríguez aseguró que quiere “encarar diplomáticamente a través del diálogo político” la situación en el país, a pesar de que hay “una mancha” en las relaciones entre Caracas y Washington desde que “cruzaron la línea roja: atacaron, agredieron, mataron, invadieron y secuestraron al presidente y a la primera dama (Cilia Flores)”.

En este sentido, la que fuera la ‘número dos’ de Maduro ha negado que “este nuevo capítulo” se deba a “una muestra de debilidad por la situación tan compleja que vive Venezuela”.
“No es que la presidenta encargada tenga miedo porque está amenazada. No: toda Venezuela está amenazada. Por eso llamo a la unión nacional, para que, con la soberanía por delante, demos la batalla diplomática”.
Con información de AFP y Europa Press*










