A través de su cuenta en la red social X, el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, anunció que todos los productos provenientes de Colombia tendrán un 30 % de arancel al llegar a su país; según manifestó, habría varias razones detrás, desde la seguridad hasta la falta de cooperación del Gobierno colombiano.
“Hemos hecho esfuerzos reales de cooperación con Colombia, incluso con un déficit comercial que supera los 1.000 millones de dólares anuales. Pero mientras hemos insistido en el diálogo, nuestros militares siguen enfrentando a grupos criminales atados al narcotráfico en la frontera sin cooperación alguna”, manifestó el mandatario.
Hemos hecho esfuerzos reales de cooperación con Colombia, incluso con un déficit comercial que supera los 1.000 millones de dólares anuales. Pero mientras hemos insistido en el diálogo, nuestros militares siguen enfrentando a grupos criminales atados al narcotráfico en la…
— Daniel Noboa Azin (@DanielNoboaOk) January 21, 2026
“Por eso, ante la falta de reciprocidad y acciones firmes, el Ecuador aplicará una tasa de seguridad del 30 % a las importaciones provenientes de Colombia desde el 1º de febrero. Esta medida se mantendrá hasta que exista un compromiso real para enfrentar juntos el narcotráfico y la minería ilegal en la frontera, con la misma seriedad y decisión que hoy el Ecuador asume”, dijo en su cuenta de X el presidente de Ecuador, Daniel Noboa.

La medida anunciada por el Gobierno de Ecuador se produce en medio de una relación comercial ampliamente desequilibrada con Colombia, un factor que pesa en el trasfondo económico de la decisión. En 2024, el intercambio bilateral volvió a inclinarse con fuerza a favor de Bogotá, según los registros oficiales de comercio exterior.

Durante ese año, Ecuador compró a Colombia bienes por más de 2.100 millones de dólares, mientras que sus exportaciones hacia el mercado colombiano no alcanzaron los 1.000 millones, una brecha que se ha mantenido de forma sostenida en los últimos ejercicios. En términos prácticos, el país andino importa más del doble de lo que logra venderle a su vecino.

Ese desbalance se suma a una relación bilateral marcada por tensiones recurrentes, pese a que ambos países integran la Comunidad Andina y comparten una de las fronteras más extensas de la región. La línea limítrofe, de más de 600 kilómetros, ha sido un punto sensible por los problemas de seguridad derivados de la actuación de grupos armados y redes criminales que funcionan tanto en Colombia como en Ecuador.

Desde Quito, el Ejecutivo ha insistido en que la decisión no busca castigar a Colombia en el plano económico, sino forzar una respuesta conjunta frente a los desafíos de seguridad. Sin embargo, la medida podría generar preocupación en sectores productivos y logísticos por los posibles efectos sobre el flujo comercial y las cadenas de abastecimiento.









