El presidente colombiano, Gustavo Petro, denunció que una “bomba”, al parecer sin estallar, fue hallada en su país muy cerca de la frontera con Ecuador, en plena disputa diplomática y comercial entre ambas naciones.
Por su parte, el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, tildó el martes de “falsas” las acusaciones de Petro y aseguró que su país está “bombardeando los lugares que servían de escondite” para grupos criminales, “en gran parte colombianos, que su mismo gobierno permitió infiltrarse en nuestro país por descuido de su frontera”.

En ese contexto, un grupo de reporteros de The New York Times, que la semana pasada se hallaba en la zona limítrofe entre Ecuador y Colombia, fue informado por agricultores de la región sobre el suceso y les comunicaron que en un terreno de cultivo habían hallado un artefacto explosivo de gran tamaño que aún no había detonado.
Según un artículo del diario mencionado, los especialistas consultados determinaron que el artefacto correspondía a una bomba Mark-82 de origen estadounidense, un explosivo de aproximadamente 227 kilogramos ampliamente empleado en operaciones aéreas contemporáneas.

Por su parte, la familia que habita una vivienda rural situada a escasos metros de donde se halló el dispositivo explicó que lo encontró a comienzos de marzo, coincidiendo aproximadamente con el periodo en que el ejército ecuatoriano anunció la realización de bombardeos aéreos contra presuntos grupos narcotraficantes en esa zona del norte del país.
Asimismo, The New York Times recogió testimonios, tomó imágenes de la munición y, ante la preocupación por la integridad de los habitantes, notificó el lunes por la noche a las autoridades colombianas sobre la presencia del explosivo.

Según el reportaje, Daisy Toro, una adolescente de 13 años residente en una zona de cultivo de coca, relató que el pasado 3 de marzo observó dos aeronaves sobrevolando el área.
Esa misma jornada coincidía en los testimonios de habitantes locales, quienes afirmaron haber visto y escuchado aviones ecuatorianos llevando a cabo maniobras militares a lo largo del río San Miguel.
Según un artículo de The New York Times, el artefacto presentaba un notable deterioro por corrosión, lo que indicaba que llevaba mucho tiempo en ese lugar.

Especialistas explicaron que este tipo de bombas de uso general suele estar recubierto por una capa delgada de pintura que, tras el impacto, tiende a desprenderse en varias zonas.
Asimismo, señalaron que, en entornos húmedos o sometidos a lluvias frecuentes, es habitual que el óxido aparezca y se propague con rapidez, según The New York Times.
El componente inferior de la espoleta, donde se alojan materiales altamente sensibles, quedó en el interior del artefacto, lo que suponía un riesgo considerable que los especialistas en desactivación debían resolver antes de proceder a su traslado para su posterior destrucción.
En caso de haber detonado, la explosión habría liberado una potencia equivalente a 87 kilogramos de TNT.

La semana pasada, Ecuador atacó un campo de entrenamiento de una disidencia de las Farc en la provincia fronteriza de Sucumbíos (noreste), en el marco de su política de mano de hierro contra el narco, respaldada por Estados Unidos.
“Presidente Petro, sus declaraciones son falsas; estamos actuando en nuestro territorio, no en el suyo”, escribió Noboa, cuyo país es parte del Escudo de las Américas, una alianza de 17 países del continente creada por Estados Unidos para enfrentar amenazas de seguridad.
