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“Es el infierno”: Carlos Lehder estuvo en la cárcel de Estados Unidos donde está preso Nicolás Maduro y narró detalles del “planeta negro”

Sin visitas, sin ver el sol y a cero grados de temperatura, así es la cárcel en Estados Unidos donde permanece Nicolás Maduro. Carlos Lehder estuvo en ese centro de detención y narró cómo se vive en ese infierno o “planeta negro”.

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31 de enero de 2026, 2:33 a. m.
El dictador de Venezuela permanece recluido en el famoso Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn en el que estuvo Carlos Lehder.
El dictador de Venezuela permanece recluido en el famoso Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn en el que estuvo Carlos Lehder. Foto: SEMANA

Apenas confirmó que Nicolás Maduro, capturado el 3 de enero en Caracas, pisaba el famoso Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, el exnarcotraficante Carlos Lehder, uno de los cofundadores del cartel de Medellín, trasladó su memoria a 2018 y pensó en el centro penitenciario de máxima seguridad de Estados Unidos, donde permaneció durante dos semanas. El mismo y escabroso lugar al que unos llaman “el infierno en la tierra” y otros “el planeta negro”.

“Mi primer recuerdo: 20 de julio de 1988, cuando el juez federal de la Corte de Jacksonville, Florida, me sentenció a dos sentencias diferidas: una, a 135 años de prisión. Otra, una cadena perpetua”, relató a SEMANA.

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Pensó que era la última estación del tren de su vida, que moriría en una prisión de máxima seguridad en Estados Unidos, lejos de su familia, sus amigos, su país. “No fue fácil, eso sí lo puedo decir”, dijo.

Brooklyn es una cárcel federal, no una penitenciaría, precisó. Es muy concurrida y rutinariamente activa en el barrio de Sunset Park, en el centro de Nueva York. Alberga a 1.300 reclusos, casi todos acusados por narcotráfico y terrorismo. El Chapo Guzmán, miembros de Al Qaeda y peligrosos narcos mexicanos han pasado por los pasillos cobijados por barricadas antiataques.

 El exnarcotraficante Carlos Lehder estuvo recluido en la misma cárcel donde hoy permanece el dictador Nicolás Maduro. Allí solo puede hablar con su sombra.
El exnarcotraficante Carlos Lehder estuvo recluido en la misma cárcel donde hoy permanece el dictador Nicolás Maduro. Allí solo puede hablar con su sombra. Foto: ESTEBAN VEGA LA-ROTTA-SEMANA

Recibe y libera detenidos las 24 horas del día. “En esa cárcel se atienden cientos de visitantes y abogados diariamente. Automáticamente, todos los detenidos son atendidos médicamente al llegar, reciben tres comidas al día, toda la ropa que necesiten, incluyendo zapatos. Cada semana, el almacén le vende al detenido productos de aseo y alimentos, hasta por 100 dólares”, narró Lehder a SEMANA.

El exnarco, quien está radicado en Colombia, recordó que el ataque terrorista a las Torres Gemelas, el 11 de septiembre de 2001, llevó a reforzar la seguridad en el penitenciario. “Un piso entero fue reconstruido y convertido a un altísimo nivel de seguridad antiterrorista. Son varios calabozos individuales tipo caja fuerte. Allí, los detenidos en este edificio no tienen ningún contacto humano ni conversación con los otros reclusos. No había televisor. Están prohibidas las visitas físicas y familiares, excepto las de los abogados. Menos visitas conyugales. Hay un médico en la prisión, especialmente para quienes han incurrido en suicidios y depresión. O, en algunos casos, ataques de pánico por el encierro”.

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Allí es donde está recluido Nicolás Maduro, “hasta que termine su juicio dentro de uno o dos años”, aclaró.

Lehder aún tiene el recuerdo en sus oídos de los guardias que le indicaban frente a su celda que debía ducharse, al menos, cada tres días. “Mientras uno se ducha, el detenido puede usar una máquina de afeitar exclusivamente durante cuatro minutos y bajo una constante observación”, afirmó.

Temen que el interno atente contra su vida.

Temen que el interno atente contra su vida.
Temen que el interno atente contra su vida. Foto: GETTY IMAGES

El reglamento del Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn precisa que tres veces, y durante tres horas a la semana, los presos salen al patio a tomar el sol. “En esta época, en Nueva York, la temperatura está bajo cero. ¿Cuánto se divierte uno en un patio enrejado, supervisado, a las cinco de la madrugada, cuando a uno lo levantan con semejante frío?”, preguntó. A eso se expone Nicolás Maduro.

No hay privilegios. Tampoco entretención, juegos, nada, dijo. Las autoridades solo entregan ropa para soportar las inclemencias del clima. Y casi siempre la comida se entrega en la propia celda. La falta de contacto humano es uno de los aspectos más difíciles de sobrellevar, contó. “La celda, generalmente, es de 3 metros por 5 metros cuadrados”, detalló. “Este es un confinamiento solitario hasta que el cuerpo no resista más y perezca”, contó.

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Lehder reveló que, a través de SEMANA, leyó el pliego de cargos contra Nicolás Maduro y concluyó que podría recibir sentencias equivalentes a 11 cadenas perpetuas.

Lehder se convirtió en su propio psicólogo para aguantar el encierro y la falta de sol. “El ejercicio beneficia mucho en la prisión. Soy muy aficionado a la lectura y a los ejercicios mentales: concentración en muchos aspectos para no deprimirme, porque la depresión es un gravísimo factor en el encierro. La cárcel no es un jardín de rosas. Por eso escribí un libro”, remató. Carlos Lehder duró 30 años preso. “Maduro —quizás— no vuelva a ver la libertad”, consideró.