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Colombiana fue asesinada en Nueva Zelanda en extrañas circunstancias - Foto: Getty Images/iStockphoto

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Investigan asesinato de una colombiana en Nueva Zelanda

Las autoridades de ese país aseguraron que en la vivienda de la joven había rastros de violencia.

El crimen de Juliana Cayena Bonilla, una colombiana de 37 años, tiene sorprendidos a los habitantes de la ciudad costera de Christchurch, Nueva Zelanda.

De acuerdo con las autoridades locales, el cuerpo de la colombiana fue hallado sin vida el pasado sábado luego de que sus amigos dieran aviso de su desaparición.

Los amigos de Cayena afirmaron que la estaban esperando para realizar una actividad física, pero ella no llegó, por lo que decidieron llamar a la Policía para reportar la desaparición.

Vecinos de la colombiana afirmaron que hubo movimientos extraños cerca de su casa, ubicada en el sector de Grove Road, Addington.

Su expareja, Oriana Perkinson, afirmó que varios allegados de la joven intentaron ir a su hogar a buscarla y encontraron las luces prendidas y el auto parqueado frente a la casa, lo que les pareció muy sospechoso y por eso decidieron llamar a la Policía para que hiciera presencia en el lugar, contó Infobae.

En el hogar de las colombiana se encontraron rastros de violencia, por lo que las autoridades tratan de establecer cuáles fueron las actividades de la mujer antes de morir, con quién se comunicó por teléfono o a través de las redes sociales para esclarecer el crimen.

A través de un comunicado de prensa, las autoridades locales aseguraron que se está a la espera de los resultados de la necropsia que ayuden a esclarecer el crimen y así mismo, se dio aviso a la familia de la mujer en Colombia, quienes están recibiendo apoyo de la Policía de Nueva Zelanda y de un grupo especial.

Las autoridades neozelandesas están trabajando en la investigación de al menos cinco muertes, entre ellas le de la colombiana, que han ocurrido en circunstancias sospechosas en lo que va corrido del año.

Liberan a colombiana secuestrada en México

Paula Cruz, hermana de Lina, abrió un perfil de Twitter específicamente para buscar ayuda en la liberación de su hermana, quien se encontraba secuestrada en México por un delincuente estadounidense. Y lo logró.

Según se puede evidenciar en el diario ‘El Tiempo’, Lina fue dejada en libertad el pasado 18 de enero por su captor, quien se identificaba con el nombre de Jason Monroe Smith, condenado en su país por cometer varios delitos.

Tras la presión de varios medios de comunicación y que la noticia se volviera viral en redes sociales, la colombiana privada de su libertad la pudo recuperar, luego de ser dejada en un hotel de Ciudad de México.

El paradero de Smith se desconoce y por el momento está prófugo de las autoridades locales e internacionales. La operación de liberación de Lina se llevó a cabo en articulación con varias entidades mexicanas, tras una negociación de la familia con el captor.

Al final se logró recuperar la libertad de la hermana de Paula Cruz, aunque según relata ella, fue complicado volverla a ver después de tanto tiempo separada de ella.

“Cuando la encontraron, le tomaron fotos y nos la comunicaron por videollamada, pero ella no nos reconoció. Yo le hablaba, pero ella nos respondía como si no supiera hablar español. No sabía conjugar los verbos y nos decía: ‘Tú no ser mi hermana biológica. Tú eliminada de mi hipotálamo’”, le dijo al diario El Tiempo.

La estrategia de Paula en redes sociales surtió efecto y hoy puede decir que, gracias a su gestión, vuelve a tener a su hermana Lina a su lado.

Después de que Colombia conociera el caso del presunto secuestro de Lina María Cruz Giraldo por parte del estadounidense Jason Monroe Smith, han salido a la luz los antecedentes de dicho hombre por el mismo delito.

El 17 de mayo de 2019, el medio de comunicación estadounidense Fox News escribió un artículo en el que relata el escape de una mujer de Arizona que era obligada a dormir en un “calabozo sexual”, según datos de la Policía local.

El hombre arrestado por ese caso fue Jason Monroe Smith, pues habría secuestrado a la mujer obligándola a dormir en una jaula que abarcaba la sala de estar principal de su casa y agrediéndola repetidamente desde febrero del mismo año.