Irán lanzó este domingo una advertencia directa sobre las consecuencias de un eventual enfrentamiento militar con Estados Unidos, al señalar que un conflicto de ese tipo podría derivar en una “guerra regional” y convertirse en una “catástrofe para todos”, aunque insistió en que ese escenario aún puede evitarse mediante un acuerdo diplomático.
El ministro de Exteriores iraní, Abás Araqchí, afirmó que Teherán no considera la guerra como un desenlace inevitable, en la medida en que existan garantías que descarten la posesión de armas nucleares por parte del país. “No considero (la guerra) una amenaza existencial, pero sin duda será una gran amenaza para todos. Si comienza una guerra, será una catástrofe para todos”, dijo en una entrevista con CNN.

Araqchí advirtió que un enfrentamiento armado no se limitaría a Irán y Estados Unidos, debido a la presencia militar estadounidense en distintos puntos de Oriente Medio. “Grandes partes de la región se verían involucradas, y eso sería extremadamente peligroso”, sostuvo.

Horas después, el líder supremo iraní, Alí Jameneí, reforzó ese mensaje al advertir que cualquier escalada militar con Washington podría desembocar en un conflicto regional de gran alcance, elevando la tensión en una zona ya marcada por múltiples focos de inestabilidad.
Pese al tono de alerta, el canciller iraní hizo un llamado a la “racionalidad” para evitar una confrontación armada. No obstante, dejó claro que el país se prepara para un escenario adverso. “Puedo decir con absoluta certeza que nuestras Fuerzas Armadas están listas y equipadas, incluso más que en la guerra anterior”, afirmó.

Negociaciones en marcha
El presidente iraní, Masud Pezeshkian, pidió la apertura de negociaciones con Estados Unidos sobre el programa nuclear de la República Islámica, informó este lunes un medio local, después de que el presidente Donald Trump se mostrara optimista sobre un acuerdo para evitar una intervención militar.
“El presidente Masud Pezeshkian ha ordenado la apertura de conversaciones con Estados Unidos”, publicó la agencia de noticias Fars, citando una fuente gubernamental.
La presión sobre Teherán se ha intensificado desde principios de enero, tras la feroz represión de una oleada de protestas que sacudió al país, iniciadas contra el costo de la vida, pero que se acabaron convirtiendo en un movimiento contra el régimen teocrático que gobierna Irán desde la revolución de 1979.

Tras haber planteado la amenaza de una intervención militar y enviar una decena de buques al golfo, el presidente estadounidense Donald Trump afirmó el domingo que esperaba “lograr un acuerdo” con Irán. “Los países de la región actúan como mediadores para el intercambio de mensajes”, explicó este lunes el portavoz de la cancillería iraní, Esmail Baqai.
Egipto, Arabia Saudita y Turquía participaron en las consultas. “Estamos examinando y ultimando los detalles de cada etapa del proceso diplomático, que esperamos concluir en los próximos días. Esto concierne al método y al marco de trabajo”, añadió Baqai.
El vocero, sin embargo, desmintió haber recibido un ultimátum por parte de Trump: Irán “nunca acepta ultimátums”, sostuvo.
Con información de AFP.
