De acuerdo con un informe del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), un sismo de magnitud 6.0 sacudió este martes 30 de junio la costa noroeste de México.

El sismo fue clasificado como superficial, debido a que se originó a una profundidad inferior a los 30 kilómetros, una característica que generalmente provoca que estos movimientos telúricos se sientan con mayor fuerza en las áreas próximas al epicentro.
Según los datos oficiales, el temblor se produjo a las 2:45 p. m. (hora local), es decir, a las 7:45 p. m. UTC.
SSN REPORTA: SISMO
— Sismologico Nacional (@SismologicoMX) June 30, 2026
Magnitud: 6.1
Región epicentral: 116 km al SUROESTE de GUASAVE, SIN
Fecha y hora: 2026-06-30, 13:45:36 (tiempo del centro de México)
Latitud y longitud: 24.712º, -109.130º
Profundidad: 5.0 km pic.twitter.com/K3L0iXEHEB
Por ahora, las autoridades no han informado sobre heridos ni afectaciones materiales relacionadas con este evento sísmico, aunque las labores de seguimiento y evaluación permanecen en curso.
Previamente, el Servicio Sismológico Nacional de México había informado sobre un temblor preliminar de magnitud 5.3, cuyo epicentro se ubicó 33 kilómetros al este de El Salto, en el estado de Durango, a una profundidad de 10 kilómetros.
Por el momento, las autoridades no han precisado si existe alguna relación entre ambos eventos sísmicos.

México es uno de los países con mayor actividad sísmica del mundo, debido a su ubicación geográfica. El territorio se encuentra en una zona donde interactúan cinco placas tectónicas: la de Norteamérica, Cocos, Pacífico, Rivera y Caribe.
El movimiento constante entre estas placas genera una gran acumulación de energía que, al liberarse, provoca terremotos de distinta intensidad.

La mayoría de los sismos se producen porque la placa de Cocos se desliza por debajo de la placa de Norteamérica en un proceso conocido como subducción.
Este fenómeno ocurre principalmente frente a las costas del Pacífico mexicano, especialmente en los estados de Guerrero, Oaxaca, Chiapas y Michoacán.

Además, México forma parte del llamado Cinturón de Fuego del Pacífico, una extensa región que concentra cerca del 90 % de la actividad sísmica del planeta y gran parte de sus volcanes activos.
Por esta razón, el país registra miles de movimientos telúricos cada año, aunque la mayoría de estos es de baja magnitud y pasa desapercibida. La constante vigilancia de las autoridades y los sistemas de alerta temprana son fundamentales para reducir los riesgos asociados a estos fenómenos naturales.
