La situación de salud mental de niñas, niños, adolescentes y jóvenes en el Pacífico colombiano encendió las alertas tras conocerse un nuevo informe que analiza lo ocurrido en diferentes territorios entre 2021 y 2025.

El estudio, denominado Buen futuro en el Pacífico colombiano, fue presentado por la defensora del Pueblo, Iris Marín Ortiz, y expusono solo las cifras relacionadas con la conducta suicida, sino las condiciones sociales y territoriales que pueden incidir en el bienestar emocional de esta población.
Más de 1.500 intentos en cinco años
De acuerdo con el informe, durante los cinco años analizados se registraron 1.533 intentos de suicidio de niñas, niños, adolescentes y jóvenes en las tres subregiones estudiadas.
El Pacífico nariñense concentró 655 casos, seguido de Chocó, con 453, y el Pacífico medio, con 425.
En ese mismo periodo fueron registradas 122 muertes por suicidio: 51 en el Pacífico nariñense, 39 en Chocó y 32 en el Pacífico medio.
La Defensoría, sin embargo, advierte que las cifras deben analizarse teniendo en cuenta factores como el posible subregistro, la dispersión geográfica de la población y las dificultades que persisten para acceder a diferentes servicios y derechos.
Solo durante 2025, según cifras del Instituto Nacional de Salud recogidas por el informe, Colombia registró 26.344 intentos de suicidio entre personas de 5 a 28 años. De ellos, 351 ocurrieron en los municipios priorizados en el estudio.
Violencia, pobreza y falta de oportunidades
La investigación advierte que la conducta suicida no debe analizarse únicamente como un asunto clínico o individual. Entre los factores identificados aparecen el conflicto armado, la pobreza, el racismo estructural, la inseguridad alimentaria y las violencias basadas en género.
La situación adquiere especial relevancia en territorios como Tumaco y Buenaventura, así como en diferentes zonas del Chocó, donde también existen afectaciones relacionadas con desplazamientos, amenazas y reclutamiento de menores.

A esto se suman dificultades económicas y falta de oportunidades que, según las organizaciones consultadas para el estudio, pueden generar estrés, preocupación y afectar las expectativas de futuro.
“Que cada joven del Pacífico pueda construir su propio proyecto de vida y recuperar la esperanza, pero también que, como comunidad y como país, podamos recuperar la confianza y la esperanza en un futuro digno”, señaló la defensora Iris Marín.
Defensoría pide reforzar atención
Otro de los puntos que revela el informe son las brechas en el acceso a atención. En los municipios estudiados hay 325 servicios de salud mental registrados, equivalentes a 18,8 por cada 100.000 habitantes, pero existen marcadas desigualdades territoriales, especialmente en zonas rurales y frente a servicios especializados.
Entre las recomendaciones, la Defensoría pidió activar una ruta territorial inmediata frente al riesgo suicida, fortalecer la detección temprana en colegios y otros entornos educativos, mejorar el seguimiento de los casos y ampliar las redes comunitarias de cuidado.
