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Arma de fuego, imagen de referencia.
Arma de fuego, imagen de referencia. - Foto: Pixabay

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Armas de fuego ilegales rondan las calles de Bogotá, autoridades están en alerta

En las últimas horas, la Policía Metropolitana de Bogotá reportó el hallazgo de varias armas de fuego y las capturas de quienes las portaban.

Frente al alto grado de inseguridad que se vive en la capital del país, se han agudizado los controles en las diferentes localidades por parte de la Policía Nacional. Una de las mayores preocupaciones que existen está en el uso y porte de armas de fuego ilegales que circulan por Bogotá. Durante el fin de semana se realizaron algunos controles que lograron evidenciar que incluso personas con investigaciones y notaciones por los delitos de homicidio y violencia intrafamiliar andaban por las calles armadas.

El primer caso se registró en la localidad de Santa Fe, exactamente en la calle 3 con carrera 12, en el barrio San Bernardo. Cuando uniformados de los cuadrantes cercanos al sector comercial conocido como San Victorino estaban realizando labores de prevención, recibieron la llamada de la comunidad alertando una riña.

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En las últimas horas la Policía Metropolitana de Bogotá reportó el hallazgo de varias armas de fuego y las capturas de quienes las portaban. - Foto: Getty Images/iStockphoto

Cuando los policías llegaron, abordaron a los protagonistas de la disputa y se percataron que uno de ellos le entrega un objeto a una persona que lo acompañaba; al requisarlo se les encontró un chaleco balístico color negro industria israelí y un revolver niquelado con cachas blancas, estas personas fueron capturadas.

Paralelamente, en la carrera 17a con calle 55 sur, barrio San Benito, la localidad de Tunjuelito, los uniformados del CAI San Carlos recibieron la alerta de que un vehículo ronda por el sector de forma sospechosa. Los policías interceptaron la camioneta en la que se movilizaban tres personas y al hacer un control de registro lograron identificar que en su interior se halla un arma de fuego tipo revolver, marca llama, calibre 38 corto, con 03 cartuchos, los tres ocupantes de la camioneta fueron capturadas y dejadas a disposición de autoridad competente.

Finalmente, en el sur de Bogotá en la localidad de Ciudad Bolívar en labores de patrullaje le solicitaron a un hombre que caminaba por el lugar una requisa, sin saber que en realidad el sujeto tenía anotaciones por los delitos de homicidio y violencia intrafamiliar y que, además, iba armado. En su poder llevaba un revolver, calibre 32; él también queda en poder de las autoridades competentes según informó el coronel Jhon Buitrago, comandante de la estación de Policía de Ciudad Bolívar

Así trafican las armas

En uno de los barrios de Soacha se encuentra Dulcecito. Así le dicen a un hombre de 28 años que se encarga de surtir de “golosinas” (armas) a la delincuencia en Bogotá y la región del Sumapaz. Al ver que llegan clientes, suelta su taza de chocolate. Hace seguir a quienes buscan “golosinas” y, antes de entrar a la habitación, pide dejar sobre la mesa del comedor los celulares o cualquier dispositivo con el que se pueda grabar la conversación y poner en peligro la privacidad del negocio.

Cuando se siente seguro, y tras unos minutos de conversación, saca de su armario una especie de tula. “Dicen que la ropa sucia se lava en casa, pero uno a veces tiene que ayudar a limpiarla”, cuenta, con sonrisa cínica, mientras saca unas prendas de unas bolsas negras.

De allí, lo primero que sale, entre el relleno de unas almohadas, son seis armas. Las pone sobre la cama, como si se tratara de la vitrina de un almacén. “¿Cuál quiere?”, pregunta. “Esta vale 60.000 pesos el día y tiene diez municiones que valen 80.000. Usted verá si las utiliza todas con un solo cristiano o para varios”, dice con frialdad. Y agrega: “A no ser que solo la quiera para asustar, pero es mejor que estén preparados”.

Las armas que ofrece varían de precio. Dice que está mostrando la más económica porque se ha usado varias veces. “Si se deja pillar, se meten en una embalada”, advierte. Enseguida cuenta que en el barrio María Paz, un socio tiene unas armas con menos uso y por esas puede cobrar entre 300.000 y 500.000 pesos el día de alquiler. Ofrece un servicio adicional: enviar a una mujer con un coche de bebé que esté cerca de “donde se va a hacer la vuelta” para que ella recoja el arma sin generar sospecha y así las autoridades no puedan demostrar que el “cliente” fue el responsable del asesinato. Otro servicio es vender municiones con cianuro para ser más efectivos en la misión. Cada cartucho vale 20.000 pesos.

Al final, también ofreció armas dummies de venta en los Sanandresitos. Son casi idénticas a las originales y por 2.000.0000 de pesos las adecúan para que puedan disparar. Para alquilar un arma, la persona se compromete a devolverla o a responder con su vida. De esta forma, se aseguran de que el arma regrese a este círculo de la muerte.

De las armas que ruedan en el mercado negro en Bogotá, algunas fueron hurtadas en los CAI y en las asonadas del paro. El tema es preocupante si se tiene en cuenta que más del 70 % de los homicidios en el país son cometidos con armas de fuego, el 90 % de las cuales son ilegales. Una de las armas que más se vende en Bogotá es la hechiza. Solo tienen un tiro, porque son improvisadas con un tubo, y puede valer 300.000 pesos. La Policía también ha identificado armas impresas en 3D que matan y se consiguen en el mercado desde los 2 millones de pesos. Las armas ilegales llegan a Colombia por trochas y puertos desde Panamá, Ecuador, Perú y Brasil, principalmente.

Entre enero y julio de este año ocurrieron 658 asesinatos en Bogotá y la mayoría de ellos (391) fueron cometidos con arma de fuego. El día más crítico es el domingo en la madrugada, seguido del jueves y el sábado por la noche. Las víctimas, en su mayoría, son hombres, entre los 20 y 29 años. Esta situación debería llevar a la alcaldesa a trabajar urgentemente con las autoridades para combatir de manera efectiva el tráfico de armas y golpear la criminalidad.