Investigación

Cundinamarca, bajo amenaza: alias Moisés, de la banda de Satanás, le declaró la guerra con extorsiones a comerciantes y transportadores

Alias Moisés es el heredero de la organización criminal de alias Satanás. Se apoderó de Soacha y amenaza con extenderse a la sabana de Bogotá. “Paguen y les soltamos la cadena”, la advertencia para comerciantes y transportadores.

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31 de enero de 2026 a las 2:30 a. m.
En cada panfleto, audio y amenaza extorsiva aparece el alias de Moisés.
En cada panfleto, audio y amenaza extorsiva aparece el alias de Moisés. Foto: SEMANA

“Lo mejor es que les diga que colaboren, porque, si no, mandamos los muchachos por allá y les dejamos uno o dos tirados”. Esta es la amenaza, cumplida en varias ocasiones, que está llegando a comerciantes y transportadores de los municipios de Zipaquirá, Cajicá, Chía, Madrid y Mosquera, en Cundinamarca, sin que las autoridades hagan nada por atajar la expansión del crimen.

Se trata de una advertencia directa, la misma que hace más de un año recibieron comerciantes y transportadores de Soacha y que ya ha dejado media docena de muertos. Son homicidios que los criminales dejaron grabados en video para ufanarse de la brutalidad de sus delitos. El responsable es alias Moisés, un facineroso que dice ser la cabeza de la banda Satanás.

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“Somos la gente de Moisés, esto va para todos los malditos que no se ponen de acuerdo con nosotros y no nos apoyan… se van a morir por brujas”, fue la sentencia que lanzaron los sicarios la semana pasada, cuando acribillaron a un taxista en Soacha por haberse negado a pagar extorsiones. El asesinato y la amenaza quedaron en video.

Alias Moisés, un venezolano que lidera, en nombre de José Manuel Vera Sulvarán, alias Satanás, las extorsiones y homicidios en Soacha, amenazó con extender su imperio de terror a municipios de la sabana de Bogotá, de acuerdo con los mensajes que llegaron a varios comerciantes.

En cada panfleto, audio y amenaza extorsiva aparece el alias de Moisés. La banda de Satanás se encargó de promover una sombra asesina.
La banda de Satanás se encargó de promover una sombra asesina. Foto: GETTY IMAGES/SUMINISTRADAS A SEMANA AP

Nadie lo conoce y, cuando las víctimas piden verlo, les responde de forma contundente: “Escúcheme bien, usted no me va a ver la cara. Nosotros ya tenemos un compromiso y la palabra de nosotros vale más que un kilo de oro”. Alias Moisés advierte que tiene otros secuaces, su ejército criminal encargado del cobro de las extorsiones.

Si me toca cambiar el número, yo le mando un audio para escuchar mi voz, que es inconfundible. Ustedes a los únicos que van a escuchar es a mi persona, que soy Moisés, a Pedrito y Marcos Pérez. Son los que usted va a escuchar (sic)”, señalan los audios en poder de la Fiscalía hace meses y que parecen dormir el sueño de los justos. Mientras tanto, comerciantes de Soacha tienen que pagar las extorsiones para que no se las cobren a plomo.

Alias Moisés es una sombra que aparece en cada panfleto, en cada amenaza, en los audios y los videos que dejan como prueba de los homicidios. Los sicarios y los extorsionistas lo mencionan como si se tratara de una entidad superior, un todopoderoso en el crimen. Es quien pide y a quien le rinden cuentas.

Pese a la estela de terror y muerte que ha dejado en Soacha, las autoridades no tienen identificado a alias Moisés, aunque su nombre aparece en los números telefónicos con los que se hacen las exigencias y amenazas. Las víctimas lo conocen hasta por la voz, pero quienes lo investigan ignoran su paradero; presumen que da órdenes desde Venezuela.

Municipios de Zipaquirá, Cajicá, Chía, Madrid y Mosquera, en Cundinamarca.
Municipios de Zipaquirá, Cajicá, Chía, Madrid y Mosquera, en Cundinamarca. Foto: GOOGLE EARTH© ENERO 2026

Los chats

Las comunicaciones de alias Moisés con las víctimas son descaradas. Reúne a los comerciantes y transportadores para pactar cuotas, hacer rebajas y sentar amenazas. El delincuente asevera que su organización les hace inteligencia a las víctimas y conoce cada movimiento.

Estamos buscando un apoyo de ustedes y ustedes van a recibir nuestro apoyo, si me entienden. Voy al grano: por la chaza estamos cobrando 30.000 pesos; ustedes dan una cifra exacta de cuántos son. El que no paga no puede trabajar”, les dice alias Moisés a las víctimas, la mayoría vendedores informales de tinto, arepas y dulces en las calles de Soacha.

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En las reuniones virtuales con los afectados, alias Moisés se comporta como el gerente de una subasta en la que se vende seguridad y se apuesta la vida. Señala precio, recibe contraofertas y fija acuerdos para dejar trabajar a sus ‘colaboradores’. Los amenazados ruegan por un descuento en las cuotas extorsivas.

Víctima: Háganos un favor para que nos deje a 10.000 pesos semanales, porque está muy alta la cuota.

Moisés: Lo que pasa es que ya hay personas pagando, serias y leales. Les pedí un precio neto, un tope con todos. Usted me dice cuántas chazas son y miramos un precio redondo.

Víctimas: En total somos 84 vendedores. Nosotros le podemos colaborar, no queremos daños. Habemos familias que solo venden tinto y les queda muy duro 30.000 semanales (sic).

Moisés: Vamos a hacer una cuenta global, un solo precio.

Lo que las víctimas de alias Moisés llevan más de un año soportando en Soacha empieza ahora a extenderse a comerciantes y transportadores de otros municipios de la sabana de Bogotá, situación que refleja el plan de expansión de esta peligrosa organización ante la inacción de las autoridades. Los mensajes llegaron con el anticipo de una “colaboración”, si es que quieren seguir trabajando, seguir respirando.

Le dejamos un panfleto por allá y ustedes no han copiado. Necesitamos que se pongan al día con nosotros, con la organización de Moisés. Tengan claro que nosotros tenemos muertos allá. El que no se ponga al día no lo vamos a dejar trabajar”, son las amenazas para quienes están por convertirse en víctimas.

Junto con los mensajes envían los videos con los asesinatos de taxistas, calibradores y comerciantes que se negaron al pago de las extorsiones en Soacha. Esas imágenes de homicidios no tienen otro objetivo que indicarles a las nuevas víctimas que se trata de un asunto de vida o muerte.

Los homicidios en Soacha y Bogotá quedaron grabados. Los videos fueron enviados a nuevas víctimas en la sabana para dejar en evidencia la crueldad de los crímenes.
Los homicidios en Soacha y Bogotá quedaron grabados. Los videos fueron enviados a nuevas víctimas en la sabana para dejar en evidencia la crueldad de los crímenes. Foto: SUMINISTRADAS A SEMANA API

Denunciar no paga

SEMANA conoció los detalles de una alerta que nace en las entrañas de la misma Fiscalía y que señala cómo la reestructuración, que eliminó los grupos Gaula en el ente acusador, abrió una cloaca de impunidad que dejó a las víctimas desprotegidas, escasas de esperanza y con la única alternativa de someterse a los delincuentes.

Ha pasado más de un año y estamos trabajando con las uñas, porque las ventas están muy malas. Cómo es posible que uno siga pagando 700.000 pesos semanales y cuando no les paga al día lo amenazan. Ya no sabemos qué hacer, si salir o no. La verdad, es una situación sumamente fuerte y acá seguimos esperando respuesta de la Fiscalía”, denuncian las víctimas de las extorsiones.

Parece mentira, pero en realidad es una muestra de la ausencia total de las autoridades, en especial de la Fiscalía, frente a la criminalidad que se está tomando la sabana de Bogotá. Hace más de un año que las víctimas pagan extorsiones en Soacha y las consignan a un mismo número celular en cuentas de Nequi. Radicaron las denuncias con el detalle de las amenazas, las extorsiones y los homicidios, pero los dos fiscales que hay para todo el departamento de Cundinamarca se encargaron de desmotivar a los denunciantes.

Ya casi un año en la misma situación. ¿Hasta cuándo, Dios mío? Esto no es fácil y se la pasan por aquí cerca, donde uno vive, toda la noche, como vigilando si uno se va a ir. He sabido de otros comerciantes que han tenido que cerrar y aun así les siguen cobrando, los amenazan, les mandan mensajes, les hacen videos”, relataron las víctimas que hablaron con SEMANA.

Algunos afectados desesperados con las extorsiones prefieren irse, dejar su vida, pero alias Moisés les advierte sobre los riesgos de esa idea. “Cómo serán las amenazas que, si uno va a vender, tiene que avisarles y darles más de la mitad de lo que cuesta el puesto, porque nos tienen vigilados a ver si a alguien se le ocurre vender”.

Alias Moisés incluso les pide a las víctimas que delaten a los comerciantes que no quieren pagar, los que están denunciando, para enviarles a los “muchachos” e insistir por las buenas o las malas en los llamados “aportes” a la organización criminal de Satanás, ahora en manos de una sombra con voz.

Ustedes, como colaboradores, tienen que darse cuenta de quién los perjudica también. Entonces, tienen que mostrarnos quiénes son los que no pagan, porque ustedes son los que saben, porque esa persona les daña a ustedes el aporte. Entonces, tienen que decirnos quién es el que no paga y nosotros le enviamos allá a los muchachos”, ordena alias Moisés.

La tragedia de las familias extorsionadas, el miedo de quienes siguen vivos y la amenaza para quienes quieren trabajar están en manos de los criminales en Soacha al mando de alias Moisés, los mismos que esperan llegar a la sabana de Bogotá. Las víctimas están solas y obligadas a pagar para vivir mientras las autoridades siguen acumulando denuncias.