Las investigaciones internas sobre el presunto saqueo a Ecopetrol siguen avanzando y uno de los capítulos se centra en Felipe Trujillo López, exvicepresidente de Refinación de la compañía, que está en el ojo del huracán por su presunta relación con figuras del círculo cercano de Verónica Alcocer, ex primera dama, que habrían tenido intereses dentro de la estatal petrolera.

Se trata de uno de los casos que presentó e investiga la auditoría forense al interior de la compañía, donde se examinan posibles favorecimientos en los negocios de asfalto y coque, vínculos con intermediarios y compras inmobiliarias en Estados Unidos.
SEMANA conoció documentos confidenciales, algunos enviados recientemente desde la Vicepresidencia Comercial de Ecopetrol, en los que se confirman versiones sobre la presunta injerencia de figuras externas en las decisiones comerciales y los negocios de la petrolera.

El documento, al que tuvo acceso este medio, cuenta que Trujillo fue vicepresidente comercial de Ecopetrol desde el 20 de enero de 2024, en principio como encargado, y fue removido el 25 de diciembre. Luego pasa a la Vicepresidencia de Refinación y, según detalla el documento, se trata de una posición superior a la anterior.
Según el dosier, tras su traslado a Refinación, Trujillo habría seguido interviniendo en la Vicepresidencia Comercial, que quedó a cargo de Julio César Herrera, mediante un grupo de colaboradores cercanos.

El documento habla de una “operación tortuga” para retener información y aislar a su sucesor. Entre los funcionarios mencionados aparecen Sandra Ballén, Juan Manuel Roa, Carlos Murillo, María del Pilar Naranjo, José Antonio Zuluaga y Andrés Mejía Ponce de León.
Además, el documento señala que el exvicepresidente continuaba solicitando información sobre licitaciones de petroquímicos, con presuntos intereses relacionados con la empresa MPI, una compradora de asfalto. Esa intervención, sostiene el dosier, habría provocado una amonestación de Ricardo Roa durante una feria de aviación en Medellín, en julio de 2025.

En otro aparte, el documento afirma que entre Trujillo y Sebastián Ortega, empresario antioqueño cercano a Miguel Quintero e imputado en el caso de presunta corrupción del Área Metropolitana de Medellín, existe una relación cercana. El documento, más adelante, asegura que hubo muchos onboardings de empresas de petroquímicos para contratar con Ecopetrol durante su administración en la Vicepresidencia.

Incluso lo señala de ser quien “inicia” la relación con Manel Grau, polémico empresario catalán cercano a Verónica Alcocer, y los italianos desde 2022. Pese a no nombrarlos, SEMANA estableció que se referían a Enrico Romagnoli y Fabio Mascialino, quienes también están en la mira de la auditoría forense que se lleva a cabo en la estatal petrolera.
“Le lleva hasta la llegada de Julio Herrera a la Vicepresidencia en 2025, donde es evidente que había hecho muchas promesas y ofertas, lo cual apoyó su promoción de gerente de Productos y Petroquímicos a vicepresidente Comercial”, se lee en el documento.
Uno de los capítulos gira alrededor de Komsa, compradora del coque producido por la Refinería de Cartagena y exportado por Mamonal. El dosier acusa a Trujillo de haber ordenado, a través de Sandra Ballén, renovar el contrato por cuatro años sin estudio de mercado ni licitación abierta.

También reproduce un correo atribuido a Andrés Mejía, fechado el 6 de mayo de 2025, en el que señala que Ballén había dado la directriz de firmar con Komsa porque no había tiempo para buscar otros interesados. Según ese relato, Herrera frenó la renovación y abrió la competencia. El documento sostiene que en marzo de 2025 participaron empresas como Shell, Total y Oxbow, y que algunas denunciaron obstáculos anteriores para ingresar como clientes de Ecopetrol.

Pero el dosier hace énfasis en las compras inmobiliarias en Estados Unidos. Su inventario relaciona 16 inmuebles distintos: tres casas en Humble, en el área de Houston, tres apartamentos en Miami y diez unidades de un apartahotel en Orlando. Los precios consignados suman 2.588.900 dólares y las adquisiciones están fechadas entre marzo de 2018 y mayo de 2026. Doce se concentran entre 2025 y 2026, y, según el listado, catorce propiedades corresponden a Property Business Group LLC y dos más aparecen a nombre de Felipe Trujillo.
Según el documento, Property Business Group está ligada a Trujillo y a Carlos Murillo, cuyos nombres aparecen en el reporte societario de 2024. En el de 2025, Trujillo deja de figurar con su nombre y en su lugar aparece Action 200, otra sociedad que el dosier vincula con el exvicepresidente.

El documento pone la lupa sobre una casa de 275.000 dólares comprada por Property Business Group el 4 de diciembre de 2024. Un agente inmobiliario citado, pero no identificado, habría señalado que el pago llegó mediante transferencias desde cuentas internacionales y colombianas, y que parte de los recursos provenía de comisiones por asesorías de Trujillo y Murillo.
“En esta transacción, el realtor indicó que los movimientos del dinero para pago de la propiedad tuvieron una movilización extraña, pues llegaron por medio de varios movimientos que se originaron desde cuentas internacionales y en parte de Colombia”, se lee en el documento.
Felipe Trujillo denuncia presiones
Felipe Trujillo, exvicepresidente de Refinación, negó en SEMANA haber favorecido negocios y dijo que sus dos encuentros con Manel Grau fueron convocados por Ricardo Roa. Aseguró que tanto Grau como uno de los italianos decían que eran respaldados por la Casa de Nariño.

“No me insinuaron, me lo dijeron de forma directa. ‘Es que usted no sabe de parte de quién nosotros venimos, de su jefe’. Repetí varias veces... en una de esas estaba Ricardo Roa. Le dije: ‘Mi jefe es Ricardo Roa. El señor presidente es el presidente, no es mi jefe’”, manifestó el exvicepresidente.
Además, Trujillo señaló a Sebastián Ortega, a quien también dijo haber conocido en una reunión convocada por Roa, de ofrecerle dinero por gestiones internas.
“La propuesta era muy sencilla: ‘Mira, Felipe, tú nos ayudas, nosotros te ayudamos. Aquí vamos todos. Te abrimos una cuenta en Panamá, una cuenta en Estados Unidos’”, contó a SEMANA.

A eso respondió: “Yo siempre fui contundente en decir: ‘Mira, a mí no me interesa, a mí me pagan muy bien en Ecopetrol’”.
Según su versión, buscaban contratos con plazos y volúmenes definidos, en lugar de competir en procesos abiertos, y Trujillo atribuyó su traslado a Refinación a su resistencia. “Frente a mi negativa a asignar los negocios como ellos los estaban planteando, a mí me sacaron de la Vicepresidencia Comercial, trajeron una persona de su confianza”, afirmó.
Sobre los inmuebles, aseguró que son inversiones para su retiro, que reinvierte recursos de ventas anteriores y que sus activos están declarados en Colombia. Dijo que los recursos provienen de salarios, bonificaciones, ingresos por juntas directivas y créditos.
“El tema es tan transparente que varios de mis activos han sido financiados con bancos de los Estados Unidos y tienen deuda. Yo pago cuotas sobre esos apartamentos”, indicó. Además, sostuvo que no es dueño del 100 por ciento de la sociedad y que, al salir de Ecopetrol, tenía deudas superiores a 2.600 millones de pesos.

Ante lo ocurrido, Trujillo aseguró que no denunció los episodios en su momento por falta de garantías y que está dispuesto a declarar ante las autoridades: “Yo no tengo nada que ocultar. Primero, nadie me ha llamado y nadie me ha preguntado, ni siquiera la junta directiva de Ecopetrol. El día que me requieran, estoy acá en Colombia, estoy disponible”.
Las autoridades siguen investigando la presunta red de corrupción que se habría apoderado de Ecopetrol durante la administración de Ricardo Roa, que además involucra a personas del círculo cercano de la ex primera dama Verónica Alcocer, que cada vez quedan más expuestas.
