“Feliz viaje” es casi un eslogan para Joshua David Linney, un ciudadano americano que se radicó en Colombia y que, de acuerdo con un expediente judicial conocido por SEMANA, es conocido con el alias del Grande entre los narcotraficantes de la Sierra Nevada de Santa Marta. Su fachada fue la magia de la naturaleza, el reggae, los turistas y una caseta de empanadas, arepas y patacón. La fachada perfecta.

Joshua sería socio de Los Pachenca, la banda de asesinos y traficantes que se cambiaron el nombre para sentarse en la mesa de la fallida paz total. Ahora se hacen llamar Conquistadores de la Sierra, una denominación más política y con más caché en los membretes de una negociación con el Gobierno del presidente Gustavo Petro. Alias el Grande tenía su negocio en comunión con ese grupo de asesinos.

El llamado narco gringo llegó a Colombia hace más de tres años y se ubicó en la Sierra Nevada de Santa Marta, en el sector de Minca, ampliamente conocido por ofrecer servicios de turismo “ancestral” y cumplir la promesa de su eslogan: un “feliz viaje”. Hablaba muy poco español, casi nada, pero todos en la zona le entendían.
Compró lote, construyó su casa y montó una caseta o quiosco, donde ofrecía alimentos, bebidas, galguerías y también, según el expediente, estupefacientes, incluso a veces todo mezclado. Un menú nada raro en la zona; pocos negocios se escapan de ofrecer ese “feliz viaje” a los turistas que llegan desde distintos lugares del mundo.

SEMANA conoció los detalles del expediente contra Joshua David Linney y cómo pasó de extranjero enamorado de Colombia a supuesto narco con conexiones en Estados Unidos y socio de la banda de traficantes Los Pachenca. Su negocio, señala el FBI, de caseta se transformó en la pantalla de una red de narcotráfico internacional.

“El hombre residía en el sector de Minca, en Santa Marta, donde utilizaba como fachada para la venta de estupefacientes y coordinación de actividades de tráfico de sustancias alucinógenas un local (caseta) con particularidades muy puntuales de alucinógenos”, señala el expediente contra el narco gringo.

Un trabajo articulado de la Dijín de Colombia y el FBI de Estados Unidos permitió identificar la maraña de narcotráfico que se escondió en la caseta del gringo, la sociedad que forjó con los llamados Conquistadores de la Sierra y las millonarias ganancias que dejaba su fachada de extranjero atrapado por el “realismo mágico” de Colombia.
La prueba irrefutable de que los Conquistadores de la Sierra siguen siendo una organización narcotraficante que ajusticia rivales y controla la Sierra Nevada de Santa Marta está en el expediente contra alias el Grande. De hecho, alias el Menor, el delincuente que amenazó al presidente Gustavo Petro, era quien directamente conocía y aprobaba las actividades del llamado narco gringo en Minca.

“El Grande, identificado como uno de los principales responsables del tráfico de estupefacientes en la región Caribe, tenía rutas de envío hacia Estados Unidos, aprovechando su condición de ciudadano americano para facilitar sus actividades ilícitas, lo que permitió posicionarlo como un objetivo de alto valor para las agencias de seguridad y justicia de EE. UU.”, sostienen los informes que conoció SEMANA en exclusiva.

En el reporte judicial contra Joshua David aparece un antecedente judicial del 8 de abril de 2024, cuando, en el aeropuerto de Barranquilla, fue capturado mientras trataba de llevar estupefacientes a Estados Unidos. Quizá fue su primer intento, pero no el más efectivo. Quedó en libertad bajo la habitual fórmula jurídica del vencimiento de términos.

El día que capturaron a alias el Grande vestía más “alternativo”. Su ropa dejaba ver sus tatuajes y usaba un corte de cabello más arriesgado, en comparación con lo conservador que se veía ahora. Su pinta irreverente en 2024 llamó la atención de los policías en el aeropuerto y, tras requerirlo, sus nervios prácticamente delataron el contenido de una bolsa de avena, que en realidad eran anfetaminas.
“Después de haber obtenido el peso bruto, el peso neto y haber obtenido mediante prueba PIPH el resultado de la sustancia hallada, se procedió a tomar (2) dos muestras de la sustancia sólida pulverulenta de color rosado, que mediante prueba PIPH arrojó un resultado preliminar positivo para anfetaminas, las cuales son empacadas en unas bolsitas plásticas transparentes con cierre hermético y enviadas al laboratorio de Medicina Legal y Ciencias Forenses de la ciudad de Barranquilla, para establecer la plena identificación de la sustancia”, describió el informe de esa captura.

Desde entonces, de acuerdo con los investigadores, Joshua David no se arriesgó a meterse en un avión cargado de estupefacientes. Hizo contactos en otros países con organizaciones criminales que recibieron los envíos de cocaína empacados por los Conquistadores de la Sierra y en territorios “ancestrales”. Se ganó un espacio y el alias. Se convirtió en el socio, en el “Grande”.
El seguimiento de Joshua David no fue complejo. En sus redes sociales se encargó de publicitar su ubicación, la casa donde vivía, su rutina, las fiestas, los lugares que visitaba, las personas que lo acompañaban y hasta la inauguración de la caseta, que no disimulaba la combinación de alimentos con estupefacientes. El mismo Joshua entregó la ruta para su captura.

La semana pasada, alias el Grande fue ubicado en la ciudad de Barranquilla. Iba por la calle, de bermuda y canguro terciado, como cualquier turista extranjero, disfrutando de la Arenosa luego de presumir por redes sociales su paseo por la Guacherma y el Carnaval 2026. Los investigadores de la Dijín lo estaban buscando y lo encontraron.
Con traductor al lado, le informaron a Joshua que su propio país expidió una orden de captura con fines de extradición por el delito de tráfico de estupefacientes. El informe del FBI, que conoció SEMANA, enumera los cargos en Estados Unidos y las sentencias pendientes contra el norteamericano.

Joshua David fue trasladado a Bogotá. Su caseta ancestral con el “feliz viaje” estará por un tiempo fuera de servicio, y los turistas que se acostumbraron a los brownies repotenciados tendrán que esperar, pues la extradición de narco gringo es prácticamente un hecho. En los Estados Unidos no le podrá hacer conejo a la Justicia como lo hizo en el país.
Una corte en Florida espera por Joshua David, alias el Grande. En Colombia aún le quedan algunas cartas para evitar su extradición: fuentes de la Fiscalía advierten que no sería extraño que en ese propósito ahora se ponga el disfraz de insurgente y se convierta en miembro activo de los Conquistadores de la Sierra y una ficha de la paz total.
