No es covid-19, pero prende las alertas en el mundo por su rápida propagación. La influenza H3N2 es un subtipo del virus de la influenza A que circula desde hace décadas y forma parte de la gripe estacional que aparece cada año en distintos países del mundo.

No se trata de un virus nuevo ni desconocido, pero en los últimos meses ha llamado la atención por su rápida propagación y por el aumento de casos en varias regiones, especialmente en el hemisferio norte.

A nivel global, países de Europa, Asia y Norteamérica han reportado incrementos importantes de casos gripales, con picos tempranos en la temporada respiratoria y mayor presión sobre los servicios de salud. En algunos territorios europeos, las hospitalizaciones por influenza han crecido de forma marcada frente a años previos.

En América Latina, incluidos Colombia y otros países de la región, se han confirmado casos, aunque en cifras menores y bajo vigilancia epidemiológica permanente. Los expertos coinciden en que el principal factor de alerta no es una mayor letalidad del virus, sino el volumen de contagios en corto tiempo y el colapso de los sistemas de salud.

Los síntomas de la influenza H3N2 son similares a los de la gripe común: fiebre alta, tos persistente, dolor de garganta, congestión o secreción nasal, dolor muscular y corporal, dolor de cabeza, escalofríos y una fatiga intensa que puede durar varios días. En menores de cinco años y en algunos adultos mayores de 65 también pueden presentarse náuseas, vómito o diarrea.

En la mayoría de los casos, los síntomas se resuelven entre siete y diez días, pero en personas vulnerables pueden aparecer complicaciones, como bronquitis o neumonía.
Es esencial consultar un servicio médico si hay signos de alarma, como dificultad para respirar, dolor persistente en el pecho, confusión, somnolencia extrema, empeoramiento rápido del estado general o tos con sangre. Estos síntomas pueden indicar una complicación grave que requiere atención urgente.











