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Darío Gómez junto a su amigo, Aníbal Ramírez, quien era su guitarrista de requinto.
Darío Gómez junto a su amigo, Aníbal Ramírez, quien era su guitarrista de requinto. - Foto: cortesía

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“Me decía que yo lo iba a enterrar a él”: el mejor amigo de Darío Gómez habla del ‘Rey del Despecho’ y cuenta los deseos y frustraciones del ídolo popular

En entrevista con SEMANA, Aníbal Ramírez, el miembro más antiguo del grupo musical de Darío Gómez y su mejor amigo entregó detalles de su relación y de la vida del artista.

A punto de cumplir 88 años, Aníbal Ramírez, conocido como Pistolita, el guitarrista de requinto del grupo Los Legendarios y quien más años llevaba al lado de Darío Gómez, reconoce que no esperó nunca tener que enterrar o vivir la muerte de su amigo, pues al mejor estilo de la letra ‘Jaime Molina’ de Rafael Escalona, Aníbal asegura que el rey del despecho le decía que primero debía morir él.

“Él me decía, varias veces en la tarima: ‘yo creo que vos me vas a enterrar a mí', pero yo no creí que fuera morir primero que yo, me decía que prefería que mejor muriera yo primero porque él no podría soportarlo. Nadie sabe lo que Dios piensa”, fueron las palabras de Aníbal.

Un hombre que por 38 años estuvo al lado de Darío Gómez, cantando juntos, viajando y creciendo musicalmente juntos, recuerda hoy al artista como más que un jefe, se convirtió en parte de su familia y fueron grandes amigos hasta el último momento con vida del artista. Hace apenas 15 días compartieron tarima nuevamente en Pasto, Nariño, en el último concierto del Rey del Despecho.

Darío Gómez junto a su puntero y amigo Aníbal Ramírez y la también cantante hija de Aníbal, 'Bera'.
Darío Gómez junto a su puntero y amigo Aníbal Ramírez y la también cantante hija de Aníbal, 'Bera'. - Foto: cortesía

El cierre de ese concierto fue como todos sus conciertos, porque él siempre cerraba con un pedacito de La Tirana, nosotros hacíamos el coro y él cantaba un pedazo, lo vi perfectamente, completamente bien, estaba aliviado, y se despidió de su público con esa canción, porque esta muerte de él fue repentina”, dijo Aníbal.

Contó que ayer a las 4:00 p. m. habló con él por última vez y arreglaba detalles del concierto que tendrían este fin de semana en la capital del país, porque como se caracterizó, según su amigo en sus 55 años de vida artística, lo que más le preocupaba al cantante era entregar un buen show a sus seguidores, a quienes escuchaban su música y compartían los sentimientos más profundos de su corazón de amor y desamor.

Lo recuerdo no solo como persona sino como gran artista, como un buen cantante y un gran compañero, nosotros nunca tuvimos una diferencia en todo el tiempo que trabajamos como compañeros, nunca peleamos y es que él siempre fue agradecido con su equipo. Ombe’, yo lo recuerdo con todo lo bueno, y así lo recordaré siempre”, anotó.

Y es que, al parecer, el Rey del Despecho sufría mucho en sus canciones, pero muy poco al cantarlas o al compartir con su grupo; su mano derecha, Aníbal, dice que nunca se le escuchó un grito por algún error en un show, pues no era hombre de eso, sino de agradecer.

“Era un tipo muy sencillo, muy noble, siempre viajábamos los dos juntos, pero antes de salir, él se subía a la buseta y les decía ‘ombe muchachos, gracias’, él nunca tuvo un problema con nosotros ni nosotros con él”.

“Él no era un tipo muy violento” y su única preocupación, dijo Aníbal, era que un show tuviera errores o complicaciones, y sus afectaciones en la garganta que siempre alivió con “un traguito de whisky”.

“No se preocupaba por nada, creo yo, pero, sí por quedar bien con su público, siempre que se sentía fregado de la garganta, uno podía ver su sufrimiento, de pronto si no se sentía bien de la garganta o si se sentía afónico, eso sí lo afectaba”, aseguró Aníbal.

Celebrando la vida artística de Darío Gómez.
Celebrando la vida artística de Darío Gómez. - Foto: cortesía

Un largo camino recorrió Aníbal al lado de su amigo desde que lo conoció en un estudio de grabación en Medellín, hace tanto tiempo que ni siquiera recuerda la fecha, se llenó de admiración por ese joven que “viaja de pueblo en pueblo y de ciudad en ciudad repartiendo su música, así fue como ganó fama, una fama bien ganada”, relató.

Como lo conoció, y como el primer sencillo que grabaron juntos Nadie es eterno en el mundo, será el recuerdo que Aníbal lleve por siempre de Darío Gómez, recalcando que él sí será eterno, “inmortalizado con sus canciones”.