Home

Nación

Artículo

Los vecinos de la zona aseguran que las rumbas han aumentado desde la pandemia de la covid-19.
El administrador de la finca La Isla fue detenido porque portaba un arma sin salvoconducto y el lugar fue sellado por diez días. - Foto: Foto: SEMANA

nación

Vecinos de El Peñol se quejan de las rumbas y el exhibicionismo de turistas

Los habitantes de la zona aseguran que el alto ruido y las constantes rumbas han aumentado desde que inició la pandemia de la covid-19.

El municipio de El Peñol, en el departamento de Antioquia, es uno de los destinos turísticos preferidos por colombianos y extranjeros, sin embargo, las constantes rumbas y el ruido excesivo tienen aburridos a los habitantes de las zonas rurales, en donde están ubicadas fincas que son alquiladas por turistas.

Por ejemplo, en la vereda El Morro se encuentra la finca La Isla, que ha sido sellada por las autoridades en dos oportunidades, y los vecinos denuncian que en los balcones de la casa se ven mujeres desnudas, bailando o manteniendo relaciones sexuales.

“Eso pasa en una vereda donde hay 65 niños. Ellos pueden ver esas escenas. Eso va en contra de sus derechos”, aseguró una vecina al diario El Colombiano.

El pasado domingo, incluso, ante el llamado de los vecinos, la Policía llegó a La Isla y encontró a más de 20 personas en medio de una rumba. El administrador del lugar fue detenido porque portaba un arma sin salvoconducto y el lugar fue sellado por diez días.

El operativo estuvo a cargo del mayor Ebert Celis, quien explicó que el problema del ruido no se limita a La Isla, sino que sucede con frecuencia en las zonas rurales de El Peñol. “En muchas zonas del municipio se está presentando ese problema. Arriendan fincas y hacen fiestas, perturbando la tranquilidad de los demás. Para eso, la Policía Nacional está constantemente haciendo operativos”, dijo.

Los vecinos de la zona aseguran que las rumbas han aumentado desde la pandemia de la covid-19.
Los vecinos de la zona aseguran que las rumbas han aumentado desde la pandemia de la covid-19. - Foto: Foto: Alcaldía de El Peñol

Los habitantes de El Peñol aseguran que el alto ruido y las constantes rumbas han aumentado desde que inició la pandemia de la covid-19, aun cuando las restricciones lo impedían, en las fincas se hacían fiestas clandestinas que terminaban con la intervención de la Policía.

“Hay dos autodenominadas ‘casas hoteles’ donde son comunes las fiestas y rumbas con tarimas, cantantes y aglomeraciones, y es una situación de cada ocho días”, aseguró un ciudadano consultado en su momento por El Colombiano.

En una queja firmada por más de 120 vecinos se expone la preocupación por actos de exhibicionismo. En videos que fueron subidos a la plataforma Only Fans se ve a una docena de mujeres desnudas bailando, echándose champaña en sus cuerpos. En otro video, incluso, se ve a tres mujeres realizando prácticas sexuales.

Los vecinos de la zona aseguran que las rumbas han aumentado desde la pandemia de la covid-19.
Para los vecinos, estos actos van en contravía de los derechos de los niños que habitan la vereda El Morro. - Foto: Foto: SEMANA

Para los vecinos, estos actos van en contravía de los derechos de los niños que habitan la vereda. “Una cosa es que lo hagan dentro de la casa, pero lo hacen en los balcones. En estas casas de El Peñol se ve todo. Yo me asomo al balcón y veo a la vecina tomando tinto. Ahora, cómo me voy a asomar al balcón si veo ahí a unas mujeres teniendo sexo”, se queja la vecina consultada.

Guillermo Sierra, uno de los propietarios de La Isla, aseguró que los videos corresponden a tiempos en los que él no había adquirido la finca. Sin embargo, esta versión queda en entredicho porque la promesa de compraventa del inmueble fue firmada en 2020 y los videos tienen fechas más recientes.

Además, desmiente las ruidosas fiestas que no dejan dormir a sus vecinos. Su versión es que la anterior administración alquilaba la finca para hacer rumbas, pero ahora, bajo su responsabilidad, el inmueble se está prestando para familias y extranjeros. Algo que se contradice también con una historia publicada en su cuenta de Instagram, donde se ve una fiesta ruidosa.

Otro problema que tenía la finca, revelado por el propio dueño, es que no cumplía con documentos como el uso de suelos actualizado ni el certificado de bomberos. Sierra considera que la queja de los vecinos es una “persecución” en su contra.