Jenny Pardo, una de las seis hijas de doña Blanca, la campesina que fue vilmente asesinada en la vereda Plazuelas, ubicada a unas tres horas en carro de Pasto, lanzó un clamor a las autoridades.
“No olviden el nombre de mi mamá, yo todavía creo en la justicia colombiana, que el caso de mi mamá se esclarezca”, dijo en diálogo con SEMANA.
“Me dirijo al presidente de Colombia por los hechos que están pasando, en Nariño ha pasado mucho feminicidio, estamos con el corazón partido, mi mamá fue víctima de esto, tenía 72 años, y la asesinaron”, agregó.

El crimen ocurrió el 29 de agosto. Jenny, recordó que ese día, a las 8:30 a. m. llamó a su mamá, pero no recibió respuesta. Horas después, su esposo recibió una llamada.
“Era mi hermano, se comunicó y le informó que tengo que mirar el teléfono que algo le pasó a mi mamá, nos fuimos a la casa, puse a cargar el celular diez minutos, lo prendí, y en el grupo de WhatsApp que tenemos los hermanos, tenía 77 mensajes y el video desgarrador de mi mamá y mi hermana pidiendo ayuda”, recordó.
Doña Blanca fue sorprendida por su agresor en el potrero en el que hacía montoncitos de madera, se sentaba a descansar y reunía la leña para llevar hasta su casa, un recorrido en el que podía tardar diez minutos.

“Tenía golpes en la espalda, en la cabeza, no sé con qué la agredieron, tenía morados en las piernas; ella luchó por su vida con el atacante, lo sabemos por las heridas que tenía, estaba arañada”, describió su hija.
En la grabación que enviaron al grupo de los hermanos, doña Blanca aparecía desorientada. Con ayuda de los vecinos, su hija Marisol la sacó del potrero y la llevó al centro de salud en el casco urbano de San Bernardo, allí la valoró el personal médico y le informó a la familia que la abuela fue agredida sexualmente.
Por su crítica condición de salud, doña Blanca fue remitida a un centro asistencial de mayor complejidad, esta vez el Hospital San Pedro, en Pasto. En ese lugar, el personal médico le brindó atención, pero no fue suficiente para mantenerla con vida, y murió el domingo 30 de agosto a las 8:30 p. m.

El cadáver de doña Blanca fue trasladado a la vereda Plazuelas, donde vivió toda la vida, donde levantó a sus seis hijos, donde cuidaba a sus nietos, donde recogía madera, huevos y hacía queso para vender. El sustento de su familia durante el periodo en que sus hijos dependieron de ella.
La pequeña comunidad le dio el último adiós, hubo una velatón, y el caso, extrañamente, era conocido solamente por sus vecinos, sus seres queridos y algunas autoridades.
El seis de septiembre, un abogado nariñense que aparece en la red social X como Mario Arturo G. publicó la noticia.

“Este feminicidio ocurrió hace apenas una semana en San Bernardo, Nariño. Era la señora Blanca Pardo, de 72 años de edad. He escuchado la narración de los hechos que hacen sus familiares y vecinos aterrorizados, y me resulta totalmente perturbador tener que decir que doña Blanca, adulta mayor, fue sometida a idéntica tortura y a vejámenes similares a los que sufrió Rosa Elvira Cely en Bogotá, en 2012”, describió.
“Los ciudadanos de San Bernardo no van a silenciar su voz hasta que la justicia opere en este caso. La investigación del aberrante crimen de doña Blanca debe ser una prioridad en este momento”, pidió.
Un mes después, trinó nuevamente: “En mi pueblo no cesa la consternación, escenas aterradoras que nunca se habían escuchado siquiera cerca de nuestra tierra”.
El caso fue conocido, Jenny contactada por el productor del Podcast Vamos pa eso, que amplificó la denuncia.
Aunque ha pasado más de un mes y desde hace dos días algunos periodistas comenzaron a hablar del tema y algunos políticos se sumaron, Jenny es contundente. “No hay indicios de nadie, no hay sospechoso, no hay nada, solamente está en investigación, esa persona merece ser castigada como lo dice el presidente, con todo el peso de la ley”.
