El Ministerio de Defensa dio a conocer la captura de una persona identificada como alias Pollo, señalada de participar en el reclutamiento forzado y asesinato de Mónica Liseth Beltrán, una adolescente de tan solo 14 años, en el Catatumbo.
Pollo fue capturado en el barrio Villa Paz de Tibú tras un fuerte despliegue conjunto de la Fuerza Aérea, el Ejército y la Policía, quienes le incautaron una pistola con 12 cartuchos.
“Con este resultado golpeamos de forma directa a la ‘Estructura 33’ de las disidencias en el Catatumbo, señalada de cometer sistemáticamente el reclutamiento ilícito de menores”, indicó Mindefensa.

La noticia fue divulgada por el presidente, Abelardo De La Espriella, quien agregó que fueron detenidas otras 16 personas, integrantes de la red de narcotráfico y sicariato de La Cordillera, entre ellos alias Manotas y Michael, en La Virginia, Risaralda.
“Seguiremos golpeando sus mandos, sus armas y sus rentas criminales. ¡Los vamos a acabar!“, indicó.
DOS GOLPES CONTRA EL CRIMEN EN LA VIRGINIA Y TIBÚ
— Abelardo De La Espriella (@ABDELAESPRIELLA) September 29, 2026
En la Operación Fantasma, la Policía capturó en La Virginia a 16 integrantes de la red de narcotráfico y sicariato de La Cordillera, entre ellos alias “Manotas” y “Michael”. La venta de bazuco y cocaína.
En el barrio Villa Paz… pic.twitter.com/2jQSb5M2aA
La tragedia para Mónica Liseth y su familia comenzó el 2 de abril, cuando hombres armados llegaron hasta la vivienda donde se encontraba con su padre, en el sector de Villas del Río, en Tibú, Norte de Santander, y se la llevaron por la fuerza.
Los reportes conocidos sobre el caso señalan a estructuras de las disidencias de las Farc como responsables del reclutamiento.
Desde entonces, Ramón Darío Beltrán, padre de la menor, insistió públicamente en que respetaran su vida y permitieran que volviera a su hogar.

Durante los meses que permaneció en poder del grupo armado, la comunicación con su familia fue prácticamente inexistente y solo se habría producido una breve videollamada.
El fin de semana previo al 21 de septiembre, Ramón Darío recibió dos llamadas en las que personas que no se identificaron le comunicaron que su hija había fallecido. En esas conversaciones no le habrían explicado inicialmente dónde ni bajo qué circunstancias.

Sin embargo, posteriormente se conoció que Mónica habría intentado escapar de las filas de las disidencias junto con otros tres menores de edad. Ellos habrían conseguido huir, pero la niña no logró salir y posteriormente habría sido asesinada como represalia.
Mónica cursaba séptimo grado cuando fue reclutada y era la quinta de siete hermanos. Su familia pasó cerca de seis meses esperando su regreso mientras su padre hacía llamados para que quienes la tenían en su poder respetaran su vida y permitieran que volviera a su hogar.

Tras conocerse el asesinato, organizaciones de víctimas rechazaron lo ocurrido y volvieron a advertir sobre el reclutamiento de niños, niñas y adolescentes por parte de estructuras armadas ilegales.