Medellín y el Valle de Aburrá se preparan para un escenario de calor extremo.
Las proyecciones climáticas más recientes indican que el fenómeno de El Niño continuará fortaleciéndose durante el segundo semestre de 2026.
Podría alcanzar su máxima intensidad entre noviembre de este año y enero de 2027.

El Niño podría disparar las temperaturas en Medellín
Medellín aparece bajo la lupa por el riesgo de olas de calor.
Un estudio de la Universidad de Oxford que analizó 205 ciudades del mundo con más de un millón de habitantes ubicó a la capital antioqueña entre las urbes con mayor exposición a este fenómeno.
El análisis no se concentró únicamente en la temperatura.
Los investigadores cruzaron variables climáticas con factores sociales, económicos y demográficos para determinar cómo el calor extremo puede afectar a las poblaciones más vulnerables.
La investigación advierte que el riesgo aumenta cuando las altas temperaturas se combinan con condiciones como infraestructura insuficiente, desigualdad social o menor capacidad de adaptación.
Aunque la ciudad tiene una temperatura promedio moderada por su ubicación geográfica, el crecimiento urbano, la reducción de cobertura vegetal y la concentración de concreto han favorecido el llamado efecto de isla de calor urbana.
De acuerdo con las proyecciones del Plan de Acción Climática de Medellín citadas en el estudio, hacia el año 2040 la ciudad podría enfrentar hasta 150 días al año con temperaturas superiores a los 29 grados centígrados.
Un escenario que modificaría las condiciones climáticas que durante décadas le dieron el reconocimiento de “ciudad de la eterna primavera”.
Para Medellín, la combinación entre un fenómeno de El Niño fuerte y las condiciones propias de una ciudad en crecimiento urbano podría intensificar los episodios de calor.
Expertos advierten que la menor presencia de lluvias, junto con el efecto de isla de calor urbana generado por el concreto, la densidad de construcciones y la reducción de zonas verdes, puede aumentar la sensación térmica en algunos sectores.
Sin embargo, el estudio también reconoce los avances de Medellín en adaptación climática.
Sin embargo, Oxford advierte que estos esfuerzos deberán ampliarse ante un escenario global de aumento sostenido de las temperaturas.

Los barrios donde el calor se podría sentir con más fuerza
Entre los sectores que generan mayor preocupación figuran barrios como Castilla, Robledo, Ferrini, Francisco Antonio Zea, Alfonso López, Héctor Abad Gómez, La Toscana y Girardot.
Estudios citados por El Colombiano señalan que estas zonas presentan una alta vulnerabilidad al efecto de isla de calor urbana.
Este es un fenómeno que podría agravarse si El Niño alcanza la intensidad prevista para finales de 2026.
En algunos de estos barrios, las temperaturas pueden ser hasta cuatro grados más altas que el promedio de la ciudad.
Ante este panorama, el Sistema de Alerta Temprana de Medellín y el Valle de Aburrá (SIATA) mantiene un seguimiento constante de las condiciones atmosféricas mediante una amplia infraestructura tecnológica.
La entidad cuenta con más de 42 tipos de sensores distribuidos en el territorio.
Entre ellos se encuentran estaciones meteorológicas, pluviómetros, disdrómetros, cámaras y equipos de monitoreo ambiental.
Herramientas que permiten evaluar en tiempo real la evolución de distintos fenómenos asociados al clima.
Además, el Valle de Aburrá dispone de 79 Sistemas de Alerta Temprana Comunitarios.
Una ayuda diseñada para fortalecer la preparación de las comunidades frente a amenazas ambientales y facilitar la respuesta ante situaciones de riesgo.

Los expertos coinciden en que los próximos meses serán determinantes para establecer la verdadera magnitud de El Niño.
Sin embargo, los modelos actuales apuntan a que Medellín podría enfrentar uno de los periodos más cálidos de los últimos años.
