Un nuevo crimen tiene asombrada a la comunidad del Valle de Aburrá tras confirmarse el fallecimiento de un niño de apenas siete meses en el Hospital Pablo Tobón Uribe.

El menor de edad había sido ingresado al centro asistencial el pasado lunes 21 de septiembre de 2026, presentando severas contusiones en diferentes partes de su cuerpo, situación que llamó la atención de los médicos, quienes hicieron el respectivo llamado al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Icbf) y a las autoridades.

De acuerdo con los reportes oficiales, el bebé llegó al servicio de urgencias en compañía de su mamá, una joven de 18 años de nacionalidad venezolana.
Al ser interrogada por el personal asistencial sobre las causas de las lesiones, la madre sostuvo que la lactante había sufrido múltiples caídas accidentales en el interior de su vivienda, ubicada en el barrio Nueva Jerusalén, en el municipio de Bello.
La triste realidad que encontraron los médicos
A pesar de las explicaciones entregadas por la mujer, la evaluación médica detalló un cuadro clínico severo que no coincidía con un accidente casero. La historia clínica del menor determinó que la víctima presentaba signos de asfixia, insuficiencia respiratoria aguda, edema cerebral, choque traumático y shock hipovolémico, cuadro que ocasionó su deceso durante la jornada del martes 22 de septiembre.

Frente a la gravedad de los hallazgos y la evidencia de presunto maltrato infantil, las directivas del centro hospitalario notificaron formalmente del caso a la Policía Nacional sobre la 1:30 de la tarde del mismo martes, activando de inmediato los protocolos correspondientes para este tipo de casos.
Avance de las investigaciones judiciales
Unidades de la Seccional de Investigación Criminal (Sijín) y la Fiscalía General de la Nación asumieron las diligencias urgentes para esclarecer las circunstancias exactas en las que se produjeron los traumatismos. Los forenses del Instituto Nacional de Medicina Legal adelantarán la necropsia correspondiente para determinar las causas científicas de la muerte.

Las autoridades mantienen bajo indagación el entorno familiar del menor y la veracidad del testimonio de la madre. La Policía Nacional confirmó que el caso se encuentra bajo la conducción de las autoridades competentes, con el fin de establecer las responsabilidades penales a las que haya lugar por la muerte del menor.
