Política

Habla el candidato que entró con un “bastón de mando” a la Universidad Nacional: “Si nos toca defendernos, lo vamos a hacer”

Jorge Castillo aspira a la Cámara de Representantes por Bogotá en la lista del Partido Conservador. El mayor (r.) asegura que quiere llevar las ideas libertarias al Congreso de la República.

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2 de marzo de 2026, 1:59 p. m.
El mayor (r.) Jorge Castillo es candidato a la Cámara por Bogotá del Partido Conservador.
El mayor (r.) Jorge Castillo es candidato a la Cámara por Bogotá del Partido Conservador. Foto: Juan Carlos Sierra

SEMANA: Usted es veterano del Ejército, ¿por qué decide lanzarse a la política?

Jorge Castillo (J. C.): No tenemos una voz representativa de los veteranos de la Fuerza Pública y agentes de inteligencia. Hicimos oposición durante tres años en las calles, organizamos marchas y pusimos denuncias ante la Comisión de Acusaciones; sin embargo, nuestra voz no fue escuchada. Hicimos un ejercicio de recolección de firmas para crear el Partido Libertario con las ideas de Javier Milei, pero lastimosamente, por falta de recursos, no pudimos lanzar nuestra candidatura al Senado. Ese sueño sigue para 2030.

SEMANA: Si bien usted está con el Partido Conservador, ¿su objetivo como candidato es llevar las ideas de Milei al Congreso?

J. C.: Totalmente. Quiero llevar las ideas libertarias al Congreso de la República para reducir el Estado y disminuir los impuestos. Creo en el libre porte de armas, en el voto para militares, en la creación de juzgados exprés y de empresas de seguridad militar. Debemos darle fuerza a la empresa privada y no a lo público mediante la reducción del IVA para que el impuesto al consumo sea solo del 9 %. Queremos desarrollar el voucher educativo para que sea la familia, y no el Estado, quien decida la educación de nuestros niños y lograr apalancar temas de hidrocarburos y creación de empresa. Creo en la igualdad ante la ley: en Colombia hay ciudadanos que tienen más derechos que otros, como los indígenas y la comunidad LGTBIQ+, pero el ciudadano del común lo único que tiene son obligaciones tributarias con el Estado.

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SEMANA: Usted anda cargando un garrote todo el tiempo, ¿por qué?

J. C.: No es un garrote, es un bastón de mando que creamos las reservas y los veteranos de Colombia como un símbolo de resistencia ante lo que está pasando en el país: el déficit en salud, las pensiones, el gasto injustificado, la corrupción. Representa el derecho a la legítima defensa ante lo que está pasando en Colombia.

SEMANA: Colombia ha sido un país bastante violento durante décadas. ¿Esa legítima defensa podría generar más violencia?

J. C.: Creo que no, porque en este momento las armas las tienen el Estado y los delincuentes. El ciudadano del común no tiene, ni siquiera, la capacidad de tener un gas pimienta o un taser y todos los días vemos cómo asesinan y extorsionan a las personas. Vimos un video en el que un conductor del SITP fue asesinado a puñaladas por un delincuente y no tenemos la capacidad de defensa porque, lastimosamente, la Policía no tiene las herramientas necesarias para judicializar a estos delincuentes. Ellos salen cada tres días a volver a delinquir, por eso necesitamos juzgados exprés para que estos delincuentes sean tratados como presuntos homicidas y no por delitos menores.

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SEMANA: Hay quienes han cuestionado su tono de campaña, por ejemplo, Guillermo Rivera. Le han dicho que el tono de su campaña puede ser violento y que el Partido Conservador debe hacerse responsable por esta supuesta generación de violencia. ¿Qué les responde a los que le acusan de generar violencia con su forma de hacer campaña?

J. C.: Los violentos son ellos. Nosotros no hemos atacado a nadie, no hemos violado la Constitución; no masacramos, extorsionamos, reclutamos niños o asesinamos. Los violentos son ellos, quienes por décadas instrumentalizaron a los más pobres para llegar al poder. Tienen armas y explosivos; todos los días atacan y matan a nuestros soldados. Nosotros, simplemente, estamos diciendo que, si toca defendernos, lo vamos a hacer con el corazón y la patria en la mano.

SEMANA: ¿Qué pasó en la Universidad Nacional? Usted entró al recinto educativo y tumbó algunos letreros con ese “bastón de mando” que usted carga.

J. C.: Soy vecino del barrio Quinta Paredes. A varios vecinos nos rompieron la ventana, nos grafitearon, bloquean la 26 cada vez que ellos quieren, así que fuimos a esperar una respuesta por parte de la Guardia Indígena porque el día anterior habían atacado a nuestros policías con flechas y habían vandalizado nuestra propiedad privada. Fuimos a hablar con ellos; sin embargo, su respuesta siempre es totalmente violenta. Ellos nos amenazaron con flechas y los gestores de paz tuvieron que intervenir.

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SEMANA: Su bandera es la seguridad. ¿Cuáles serían sus tres propuestas principales sobre este tema? ¿Qué le pediría al alcalde de Bogotá, como posible congresista, para que la ciudadanía se sienta tranquila?

J. C.: La primera propuesta es el libre porte de armas con tres restricciones básicas. Estas son que los portadores no hayan pertenecido a grupos terroristas, que no tengan antecedentes penales, ni psiquiátricos. La segunda propuesta es la creación de los juzgados exprés para que los delincuentes sean tratados como lo que son y no estén saliendo cada tres días. La tercera es la privatización de las cárceles y el trabajo obligatorio para los presos porque nos cuestan dos millones y medio a todos los colombianos que pagamos impuestos.

SEMANA: Una de sus peticiones es que los presuntos delincuentes se queden detenidos. ¿Dónde los metería? Estamos en un escenario donde hay hacinamiento en las cárceles y en las unidades de atención de cada localidad.

J. C.: Por eso hay que empezar a generar las alianzas público-privadas donde el privado logre construir cárceles y que tenga un beneficio para tener recursos como un negocio. No queremos que el Estado continúe controlando las cárceles porque allí delinquen, tienen celulares, extorsionan, no hay un control ni una resocialización. Nos cuestan 2,4 millones de pesos y, además, tenemos que pagarles desayuno, almuerzo y comida para que sigan viviendo sabroso a pesar de que han delinquido.

SEMANA: ¿Cuál cree que será el principal reto del próximo Congreso?

J. C.: El reto es totalmente económico. Por eso, una de nuestras propuestas es cortarle el chorro al Estado. El Congreso debe ser reducido únicamente a 64 congresistas (32 representantes a la Cámara y 32 senadores). Debemos acabar con ciertos ministerios que no le están aportando a la sociedad y que, simplemente, sirven como motor para ganar votación. Hay que eliminar el impuesto al patrimonio y empezar a utilizar la tecnología blockchain para controlar, desde afuera, todos los casos de corrupción del Estado.