Si algo es un verdadero chicharrón es la conformación de una lista cerrada al Congreso. Lo padeció en 2022 el Pacto Histórico, con Gustavo Petro y su candidatura presidencial en su mayor furor. Y hoy lo enfrenta el Centro Democrático, el partido del expresidente Álvaro Uribe.
El bolígrafo del exmandatario y la posición de los directivos del partido no dejaron a todos contentos. Unos, con un reconocimiento uribista porque ya han pisado el Congreso, se sintieron inconformes y saltaron a Salvación Nacional, el partido que empuja la aspiración presidencial de Abelardo de la Espriella.

Otros decidieron seguir en la carrera por el Congreso sin mayor esperanza. Unos más siguen callados en el partido. Uno de los inconformes fue el exsenador Santiago Valencia, hijo del exministro Fabio Valencia Cossio, quien forma parte de la dirección nacional del Centro Democrático y fue escogido por Uribe para integrar la mesa de negociación de paz entre el Gobierno Petro y las Farc.

Santiago Valencia renunció a la Secretaría de Hacienda de Antioquia esperando un cupo en la lista al Senado, pero no sucedió. El primero de enero, el gobernador Andrés Julián Rendón lo rescató y lo nombró gerente de Indeportes. Fabio Valencia no habla del tema, pero la molestia es evidente.

El senador Andrés Guerra no tuvo otra alternativa que aceptar la cabeza de lista a la Cámara por Antioquia; es decir, bajarse de dignidad política porque el director del Centro Democrático, Gabriel Jaime Vallejo, le informó que su nombre no aparecía en la lista al Senado. Fue precandidato presidencial, recorrió el país con Uribe y obtuvo casi 70.000 votos en las elecciones de 2022. Guerra no se quejó y, aunque contempló declinar, aceptó la propuesta. No tuvo más alternativa.

En el círculo cercano a José Vicente Carreño, senador de Arauca, no entienden cómo él, quien obtuvo casi 50.000 votos en los pasados comicios, quedó en el puesto 19 de la lista cerrada, un escaño donde su continuidad en el Legislativo corre peligro. Él celebró en redes sociales, pero entre sus más cercanos colaboradores y familiares de los veteranos de las Fuerzas Militares, quienes lo respaldan, no encuentran explicación.
El exsenador Carlos Felipe Mejía renunció hace mes y medio al Centro Democrático, se inscribió en Salvación Nacional y apoya abiertamente a Abelardo de la Espriella. Quiso formar parte de la lista del uribismo, pero el puesto que le ofrecieron no lo favorecía. No está molesto, pero ayudó a fundar Defensores de la Patria.

“Fui, soy y moriré uribista”, dijo a SEMANA. Por su parte, el exsenador Alejandro Corrales también renunció al Centro Democrático el 10 de diciembre de 2025 y se convirtió en el coordinador de Salvación Nacional en Risaralda. Sofy Casas, una de las periodistas y opinadoras más fuertes del Centro Democrático, dimitió de la colectividad el 5 de enero de 2026.

SEMANA conoció que la dirección internacional, liderada por Fabio Andrade y Andrés Franco, al parecer, vetó a Casas, quien buscaba convertirse en la cabeza de lista por los colombianos en el exterior, para darle paso a Alejandro Murcia, quien finalmente renunció a la candidatura a 30 días de las elecciones, dejando a la colectividad sin candidato.

Casas, inconforme, saltó a la campaña presidencial de Abelardo de la Espriella y lo hizo público en sus redes sociales. “Ya no me sentía identificada, mi nombre no fue tenido en cuenta”, le dijo a SEMANA.

Otra de las inconformes es la exprecandidata presidencial Paola Holguín. Consciente de que había sido derrotada en la consulta presidencial, pidió al Centro Democrático que le permitieran competir por una curul en el Senado, pero le negaron el pase. Es disciplinada, conoce como pocos el Congreso y es una voz argumentada, estudiosa y experimentada que se necesita, en caso de que la izquierda continúe en el poder.
“No me quedé por fuera porque la decisión fuera tarde. Me quedé por fuera porque no me quisieron adentro. Lo digo por una cosa simple: cuando se eligió a la candidata (Paloma Valencia), todavía había tiempo para que nosotros pudiésemos ir al Senado, pero el partido no me dejó”, le contó a SEMANA.
El listado de inconformes es largo. Lo preocupante es que las heridas no se sanen y terminen generando un coletazo a la candidatura de Paloma Valencia.
